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Gabriel Boric: conciliación con los empresarios y moderación de las expectativas sociales

La semana pasada se realizó en Chile la segunda edición del Encuentro con los grandes empresarios del país (ENADE). El presidente electo Gabriel Boric habló de cambios con “responsabilidad” y colaboración con el gremio patronal.

Pablo Torres

Lunes 17 de enero
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Los grandes empresarios de Chile y el presidente electo Gabriel Boric se dieron la mano, tendieron puentes e imaginaron una labor común los últimos días durante la segunda edición del Encuentro Nacional de la Empresa (ENADE). Desde la entidad patronal que agrupa a la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), usaron el lema Prosperum imposta iter (que su viaje sea exitoso) y con la asistencia de todos los poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial), Boric respondió iniciando con un poema de Enrique Lihn contra la desigualdad.

A partir de ahí se lanzó el dialogó y se habló de la necesidad de cambios y reformas anheladas por el pueblo chileno. ¿Cómo lograrlas? “Tengo absolutamente claro que soluciones tan estructurales no se logran de la noche a la mañana (...) Los cambios a los que estamos apuntando deben ser llevados a cabo con un diálogo amplio y sin exclusiones así como, reitero, con gradualidad y responsabilidad fiscal”, señaló Boric. O sea, no hay cambios rápidos (sino que demoran tiempo, muy parecido al discurso de la exConcertación), y deben ser con “gradualidad y responsabilidad”. Para Boric "Una reforma tributaria no debe verse como un enfrentamiento de clases sociales".

Un economista reaccionario, de aquellos que llenan páginas en la presna contra las demandas del pueblo, se ilusionó y habló de la posibilidad de “nuevos consensos”: “Ilusionan las palabras del futuro presidente y también las del presidente de la CPC. La verdad es que hace mucho tiempo que no retornaba la amistad cívica entre empresarios y gobierno, y quizá estemos presenciando un nuevo consenso, no solo público-privado, sino también intergeneracional, con nuevos diseños, prioridades y acuerdos." Un analista político de la derecha señaló: “Gabriel Boric hasta ahora se parece mucho más a Ricardo Lagos que a Salvador Allende. Y eso es una buena noticia para el país. La pregunta es si su público duro quiere a un nuevo Lagos o un nuevo Allende". Para quienes no recuerdan, antes de dejar su mandato, en un encuentro con las empresas, el ex presidente "socialista" Ricardo Lagos fue ovacionado y Hernán Somerville, dirigente banquero, que lo despidió señalando: “los empresarios aman a Ricardo Lagos”.

Y Boric les señaló que hay una labor común: "ponderemos, yo creo que ponderar es una mejor palabra que moderar, las expectativas de la gente”.

Boric-manía, le llaman algunos a las sobreexpectativas que ha generado su Gobierno, y señalan el peligro de que sean un boomerang. Por eso, moderar esas expectativas en la gente es clave, reconocen en muchos sectores. El diario El Mercurio en su edición de ayer señala que hay que enfrentar como desafío la contradicción entre las expectativas del pueblo versus las condiciones materiales, de estancamiento e inflación. Boric no está solo en eso, sino que hay agenda “común”. Reformas con “diálogos”, “no de la noche a la mañana” y esas cosas buscan bajar las expectativas de la población para contentarse con reformas parciales que no resolverán los profundos problemas sociales de las mayorías y que quedaron sin cumplir desde la rebelión hasta hoy.

Los dueños del país pueden seguir durmiente tranquilos. No verán afectadas sus enormes ganancias, sus millonarias fortunas y sus privilegios conquistados mediante el saqueo, la explotación y el abuso en décadas y/o siglos. Al menos no por parte de Boric ni de su gobierno. Por eso se abrieron a reformas que antes no les gustaban pero que si son con “diálogo”, “moderación”, “responsabilidad”, podrían apoyar, como un impuesto único a súper ricos o una reforma tributaria donde paguen más las empresas.

Tranquilos porque se tratan de reformas, que si bien nunca les gustan, serán “moderadas” y en “dialogo” con ellos. Las dudas que les generan -como señaló El Mercurio en su editorial dominical- es si la gente, que tiene expectativas y también ilusiones, aceptará este hecho. Algunos se refieren al Partido Comunista (PC) como el "problema" porque podría querer "radicalizar", aunque éste se ha cuadrado en todo el discurso centro-izquierdista con Boric. Mas cierto es que esa "oposición" podrían ser las calles, si es que no se cumple con las expectativas. Más allá de los tiempos coyunturales, pues no es improbable que la luna de miel juegue por un tiempo importante a favor del gobierno, les preocupa estratégicamente, que de no resolverse las expectativas, lleve a una vuelta de la lucha de clases por las demandas incumplidas, a un “desborde” de Boric por izquierda.

Los dueños del país buscan marcar la cancha del juego. Si bien recelan de cualquier gobierno que no sea uno de los suyos directos, inmediatamente buscan someter su colaboración para que no afecte sus fortunas y privilegios. Pero los empresarios tiran la mano, los puentes y la colaboración para que no se toque nada de su modelo ni ganancias. Si pasa eso, colaboraran con el nuevo gobierno. Así hicieron con Lagos y la Concertación. Eso siempre va acompañado de presiones, de golpes palaciegos, de golpes de mercado, etc., Lo seguirán haciendo para domesticar. Si no es su gobierno, entonces que gobierne con sus reglas.

No hay gremio más coludido, más corrupto, más conspirador y golpista que los grandes empresarios. No dudarán, si es real la presión popular por cambios profundos y no cosméticos, en atacar o hacer una y mil maniobras. Han mostrado en su historia, capacidad de flexibilidad, en pos de defender mejor sus intereses también. Fuerza y consenso serán factores combinados con Boric.

Boric se encuentra en una luna de miel y asentado sobre enormes expectativas e ilusiones de masas, que ya han anotado las primeras encuestas. Esto empuja incluso a la propia derecha a hablar de subirse al carro del “reformismo” y a gran parte del régimen a hablar de “consensos”, “unidad” y “diálogo” incluso de llevar a buen término el proceso constituyente, bajo una nueva Constitución moderada como la han llamado estos días.

Toda la historia de la transición pactada y de los últimos 30 años muestra que no habrá ningún “consenso” con el gran empresariado que sea favorable a las mayorías trabajadoras y populares ni a los pueblos indígenas y minorías oprimidas. Los grandes cambios vendrán de la auto-organización democrática de masas y de la movilización independiente de la clase trabajadora junto al pueblo, a los estudiantes, mujeres y pueblos originarios, por salarios y trabajo sin precariedad, por pensiones dignas sin AFP, por salud y educación pública, vivienda, restitución de las tierras, y muchas más reivindicaciones históricamente incumplidas. La cooptación de “movimientos sociales” o sindicatos vía la participación de dirigentes o figuras en Ministerios del nuevo gobierno de Boric, que será en alianza con los partidos neoliberales progresistas de la vieja Concertación, no será más que el debilitamiento de los movimientos, arrastrados al “consenso” con el gran empresariado y a la colaboración común con neoliberales progresistas. Sería el camino al cementerio de los movimientos.

Es momento de reagrupar fuerzas y movilizar en común, de forma independiente a Boric y Apruebo Dignidad, para conquistar nuestras demandas. Las “iniciativas populares de ley” que se están promocionando en la convención, como la del aborto legal libre seguro y gratuito, la liberación de los presos, no más AFP, nacionalización del cobre, litio y agua, etc., y todas las demandas que se están exigiendo al gobierno de Boric, deben ser puestas en función de una articulación en asambleas, coordinadoras, con exigencia a las grandes organizaciones de masas, para trazar un plan de lucha y movilización, para conquistar efectivamente todas las aspiraciones de octubre.


Pablo Torres es editor de La Izquierda Diario de Chile


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Pablo Torres

Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro "Rebelión en el Oasis", ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.

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