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HUELGA MIR

Huelga de los MIR en Catalunya: “Hemos estado dándolo todo durante el confinamiento por 800 euros”

Hablamos con Joan, médico interno residente (MIR) en Barcelona, sobre la huelga que está realizando este colectivo en Cataluña.

Pere Ametller

@pereametller

Miércoles 7 de octubre | 11:56

Fotos: Xavi Ariza @xaviarizafotos

ID: Buenos días Joan, gracias por la entrevista, ¿podríais explicar en qué consiste ser un Médico Interno Residente (MIR)? Cuáles son vuestras tareas en teoría y si estas se corresponden con vuestras tareas diarias, etc.

J: Básicamente, un médico o médica residente (MIR), es una persona que una vez finalizada la carrera de medicina y haber superado un examen que engloba toda la carrera, ocupa una plaza dentro del sistema público para recibir la formación necesaria para poder ser acreditado como especialista, en el ámbito que haya escogido, durante 4 o 5 años en función de la especialidad.

La situación de un MIR es especial, esto es innegable. Por un lado, no dejas de ser un médico o médica en formación que, por lo tanto, en cierto modo tendrías que tener un seguimiento de otro profesional para ir aprendiendo el manejo y la forma de actuar según las diferentes situaciones. Pero por otro lado, no dejas de ser un empleado dentro del hospital o Centro de Atención Primaria (CAP), que hace su jornada laboral y tiene que tener sus responsabilidades. Para que nos entendamos, somos "currantes" que también nos vamos formando.

En la práctica, no obstante, acabamos siendo más trabajadores que personas en formación. Acabas tomando decisiones más importantes que las que nos tendría que tocar y no siempre con una clara supervisión. En todo momento se nos considera como personal no estructural para el correcto funcionamiento de los centros, pero nos estamos encontrando que sí que lo somos.

ID: ¿Cuáles son vuestras condiciones laborales actuales?

J: Las condiciones laborales dependen mucho de la especialidad y centro donde te estés formando. Sobre el papel teóricamente tendríamos que hacer una jornada laboral de lunes a viernes de ocho a cinco de la tarde y sin contar las guardias de cinco a doce de la noche con sus respectivos descansos.

A efectos prácticos, a un tercio de los y las residentes no se nos respetan estos descansos después de trabajar 24h seguidas o nos hacen salir más tarde de nuestros centros sin recibir ningún tipo de retribución.

ID: ¿Cuáles son las reivindicaciones de la huelga que estáis haciendo?

J: Las reivindicaciones de la huelga se separan en tres puntos: formación, descansos y retribución. El punto de la formación hace referencia a que muchas veces, por la presión asistencial, se deja de banda que somos personal no estructural en formación, que tendríamos que tener tiempo para esta finalidad. Es decir, tenerlo en cuenta para poder dedicar tiempo a hacer docencia, actualizarnos con investigación reciente o entender cómo hacer el manejo de ciertas situaciones y dejar una parte de la jornada laboral semanal para poder hacer trabajo no asistencial.

El punto de los descansos hace referencia al que ya se recoge por ley, poder tener un descanso entre jornada laboral mínimo de 12 horas, y 36 horas de descanso seguidos cada semana. Actualmente esto no se cumple. Por ejemplo, cuando haces guardia de 24h el sábado, sales el domingo a las 9:00 y el lunes a primera hora a volver a trabajar... Algunos centros respetan este periodo de descanso, pero son una clara minoría.

Y en tema retributivo, a pesar de ser personal en formación, dedicamos muchas horas a realizar tareas asistenciales, no dejamos de ser personas que han finalizado una carrera de 6 años y han superado un examen exigente para acabar donde estamos. A efectos prácticos, por eso, actualmente somos el grupo profesional con un salario más bajo dentro del sistema público de salud. Absolutamente todo el resto de colectivos cobra más que nosotros. Al final, para poder tener un sueldo digno, tienes que hacer muchas guardias sacrificando la conciliación personal y la vida privada en general.

Pedimos un sueldo más ajustado con nuestra formación y tarea desarrollada, además de cobrar las guardias entre semana desde las tres de la tarde (que es cuando empezamos) y no desde las cinco (que es cuando se nos están empezando a pagar actualmente); que se contabilice el tiempo del cambio de guardia, puesto que una vez finalizada tu jornada laboral, cuando se actualiza la información de los pacientes al personal que entra se tiene que explicar. El compañero o compañera que se va tiene que mostrar pruebas diagnósticas y tratamientos de los pacientes, haciendo que al final estemos una hora más en el hospital; pagar las horas extras que muchas compañeras tenemos que realizar día a día, etc.

ID: ¿Cómo ha sido el proceso para llegar a organizar la huelga?

J: Esta reivindicación no viene de nuevo. Hace muchos años que las condiciones de los y las residentes son precarias y hemos sido considerados como mano de obra barata. Últimamente con la pandemia de la Covid-19, estos hechos que ya hacía años que se iban cociendo, han acabado por estallar, haciéndonos decir basta.

A lo largo de estos meses, hemos hecho jornadas laborales de 12h, haciendo tareas que no nos correspondían, estando más expuestos que nadie al contagio, tomando decisiones muy importantes, comunicando situaciones muy complejas a familiares... Además, para acabarlo de rematar, en muchos de los centros los MIR hemos cobrado mucho menos que nuestras nóminas habituales.

Evidentemente, el dinero no lo es todo, pero después de estar haciendo jornadas de 12 horas en urgencias, donde no me tocaba estar, contagiarme de la Covid-19 y volver a trabajar después de recibir una PCR negativa, para después recibir una nómina de 800€, pues genera frustración.

Además de esto, han quedado claras las carencias del sistema público. Ahora ha salido a la luz como todos y todas las profesionales se han tenido que ir adaptando a condiciones cada vez más precarias porque se fue eliminando personal, material y espacios de los que antes se disponía. Pero los y las profesionales siempre se han ido adaptando a las circunstancias, hasta que al llegar una situación límite de verdad, ha quedado claro que se flaquea por muchos puntos y ya no se aguanta más la maldita frase de “la vocación salva vidas…”

ID: Normalmente se ve a los médicos como un colectivo con buenas condiciones y reconocimiento social y que por lo tanto no es muy reivindicativo. ¿Creéis que entre los médicos más jóvenes esto está cambiando ahora que afrontamos la segunda crisis en 10 años?

J: Históricamente, los médicos y médicas siempre han tenido un reconocimiento social inherente. Siempre se los ha considerado como una figura pública e influyente. Personalmente, me alegro que se haya perdido esto. Creo que es la clara muestra que la tendencia de la medicina actual se tiene que centrar en la autonomía del paciente a la hora de tomar decisiones sobre su propia salud, alejándonos del paternalismo de años atrás.

Aun así, en los últimos años, con la revolución tecnológica, los medios, diagnósticos y las opciones terapéuticas han avanzado a una velocidad increíble, sin hablar del acceso a la información por parte de la población (normalmente de fuentes un poco dudosas y sin mucho rigor). Esto se traduce a estar expuestos y expuestas a un nivel de exigencia más elevado, queriendo recibir los tratamientos más nuevos, con la máxima velocidad.

Con esto, si las condiciones cada vez son peores, tenemos menos profesionales, más presión externa al sistema y la respuesta se traduce en un empobrecimiento de las condiciones, tanto para los usuarios como para los profesionales, el resultado es que todosestán menos conformes con la situación. Por lo tanto, considero que la nueva actitud de reivindicación de un sector social normalmente acomodado y con buenas condiciones, acostumbrado a las nominaciones de especialistas a dedo, es fruto de dos cosas: el acceso a la profesión más amplio a un sector más grande de la población (ya no es requerido ser de una familia acomodada como años atrás, ni tener un apellido X para poder ejercer). Y en segundo lugar, un clarísimo empeoramiento de las condiciones que se traduce en un deterioro de la calidad de la asistencia por carencia de recursos lo que genera frustración en global, remarcando nuestra situación en concreto, encontrándonos en un momento donde si no hacemos un punto y aparte, tendremos una calidad de vida precaria los años que vienen.

ID: Más allá de los motivos de la huelga, ¿cómo veis el panorama del sistema de salud pública en Cataluña? Cómo es la interferencia del sector médico privado en el público?

J: El sistema de Salud Pública actualmente para situaciones de gravedad vital es excelente. Es decir, hablando de patologías que requieran de un tratamiento urgente todo funciona muy rápido y esto es genial. Pero, en caso de encontrarse con una patología más "banal", que no haga falta un tratamiento urgente, a pesar de poder generar una clara disminución de la calidad de vida de la persona que lo está sufriendo, las pruebas, derivaciones a otros especialistas, son muy lentas y esto, antes no era así. ¿Cuánta gente por la calle habla de pruebas diagnósticas que se pidieron hace casi un año y todavía no se han hecho? O ¿cuánta gente está pendiente de valoraciones con otros especialistas? Si disminuyes los recursos, evidentemente te encuentras con situaciones así, que idealmente no tendrían que pasar.

Y ya no hablamos del tema privado... No solo de esto, de la subcontratación de centros para funcionar dentro del sistema público teniendo una gestión privada... Personalmente creo que es un tema muy serio, puesto que al final ni el propio sistema público acaba siendo realmente público... Aun así, el tema médico público contra privado, personalmente creo que puede generar un debate muy largo, así como el tema de la industria farmacéutica y su inmersión dentro del sistema público de salud... podemos hablar otro día si os apetece.

ID: ¿Creéis que se afronta una posible segunda oleada de contagios fuerte con los refuerzos necesarios?

J: Personalmente, no tengo muchas esperanzas con que se evite una segunda oleada de contagios y, francamente, creo que el hecho de que todos y todas nosotros ya lo hemos vivido una vez, hará que sabremos cómo encarar algo mejor las cosas, pero creo que esto es claramente insuficiente de cara en una correcta gestión de la situación. Pero si en vez de invertir seriamente en planes de contingencia reales y asumibles, poniendo énfasis en la prevención, lo que se hace es invertir millones en habilitar centros para posibles situaciones que puedan venir, claramente creo que no se está haciendo correctamente. El problema más grande no es la cantidad de pacientes en las UCI y los y las muertas (que no se me malinterprete, esto es un problema mayúsculo) sino no centrarse en reforzar todo el periodo que hay antes, desde el contacto al desarrollo de la enfermedad. En esta situación, ya hemos visto que la única lucha efectiva es la prevención, pero creo que nadie de nosotros lo tiene del todo claro, y esto me hace ver con cierto pesimismo cómo está evolucionando la situación.






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