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Huelga médica: "Tenemos que unirnos trabajadores de la salud, estudiantes, profesores y ciudadanía"

Clara Mallo

Sábado 21 de enero
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Entrevistamos a Ana Rosa Encinas, médica en la atención primaria de Madrid en un centro de salud del barrio de Carabanchel y activista en defensa de la sanidad pública.

Los últimos meses en Madrid han estado marcados por la lucha en defensa de la sanidad pública, con importantes movilizaciones como la del 13 de noviembre, la huelga de médicos o la huelga de los profesionales sanitarios de los SUAP y SAR. El pasado domingo 15 de enero también tuvo lugar una gran movilización por las calles de Madrid. Ahora se prepara una gran marcha el 12 de febrero. Sin duda viene siendo una de las importantes luchas del sector público, no solo a nivel madrileño sino a nivel estatal.

Son muchos los activistas que juegan un rol central en la organización de estas huelgas y movilizaciones, entre ellas, Ana Rosa Encinas. Ella se encuentra en huelga junto a sus compañeros médicos desde hace varias semanas. Nos encontramos con Ana en una cafetería del madrileño barrio de Lavapiés para conocer su visión acerca de cómo se encuentra esta lucha, cuáles son los obstáculos en el camino y cómo derrotar la ofensiva neoliberal de la trumpista Díaz Ayuso.

Clara Mallo: ¿Podrías resumir la situación actual de la sanidad pública madrileña? En la atención primaria, también en hospitales, servicio de ambulancias…

Ana Rosa Encinas: Lo que conozco es la Atención Primaria y las urgencias extrahospitalarias, tengo muchos amigos ahí, tengo menos información sobre la situación hospitalaria. Dentro de la Atención Primaria llevamos mucho tiempo con falta de plantilla en todas las categorías. La más sangrante es la de medicina. Muchas de las plazas están vacantes, son las de las personas que se jubilan o se trasladan y no se cubren. Aunque no hay forma de tener estos datos definitivamente, ya que la Consejería no nos los facilita, nosotros calculamos que puede haber más de 600 mil personas adultas en Madrid sin médico y más de 250 mil niños sin pediatra. Estamos hablando de muchísima gente que no tiene profesional asignado y cada vez estos números van aumentando por las jubilaciones y por lxs compañerxs que abandonan su trabajo, debido a las condiciones del mismo.

Muchos trabajadores se plantean si merece la pena el esfuerzo de continuar trabajando en esta situación. Esto es lo que más está dinamitando los centros de salud. Es muy difícil trabajar en equipo, porque tenemos agendas muy sobrecargadas con poco tiempo por paciente. Al mismo tiempo, los compañeros administrativos se ven forzados a derivarnos urgencias que no pueden esperar, con lo cual si empiezas con 40 pacientes es fácil que terminemos atendiendo a más de 50 pacientes por día y dar una atención de calidad en estas condiciones, es muy complicado.

Yo siento que vamos un poco cada uno como puede. Por ejemplo, en enfermería también están centralizando muchas de sus actividades, como la vacunación. Esto es una forma también de no dejar constancia de todo el trabajo que hacemos. Yo creo que es una intención muy clara de la Administración de difuminar el trabajo que hacemos para poder infravalorarlo más fácilmente.

Y el problema, al contrario de lo que se dice, no es que no haya médicos. Cada mayo salen 223 nuevos especialistas de Medicina familiar y comunitaria en la Comunidad de Madrid. Desde que empezó la pandemia hace tres años deberíamos tener muchos más médicos en plantilla, pero la realidad es que, de esas 223 personas, menos de 10 optan por quedarse en Madrid.

La administración no se plantea por qué no se quedan. Y no se quedan porque las condiciones son penosas. No solo económicas, que también, pero sobre todo por una cuestión de tiempo de contrato y sobrecarga laboral. Si te puedes ir a la comunidad de al lado que te pagan más, tienes menos pacientes y te hacen contratos más largos, muchos optan por irse de Madrid.

Otro tema muy importante es la fuga de profesionales fuera de España. El 30% de los que estudian medicina se van a otro país al terminar la carrera, sin hacer especialidad. Es un éxodo brutal de médicxs y parece que a nadie le importa. Facilitamos una muy buena formación para que se vayan ante la indecencia de las condiciones aquí ofertadas.

De aquí a cuatro años nos vamos a jubilar un 30% de médicos de familia, muchos ya rozamos la edad de jubilación ¿Esto cómo lo van a paliar? Bueno, parece que no les importa. La Atención Primaria no fomenta el negocio de la privatización. Cuanto más potente sea la Atención Primaria, menos derivas a hospital. Nuestro sistema sanitario es “hospitalocentrista”, son los hospitales los que se llevan gran parte del presupuesto y donde está el negocio de la privatización.

En cuanto a las urgencias extra hospitalarias, ahora mismo están en un momento en el que a sus trabajadorxs les han rescindido contratos para volver a hacerlos nuevos y con peores condiciones. El objetivo final es crear un “pool” de profesionales donde nos puedan mover sin ningún problema de un centro a otro. Esto tiene como consecuencia, aparte del maltrato a los trabajadores, que se pierde la continuidad asistencial, lo que llamamos longitudinalidad en Atención Primaria. Muchos estudios han demostrado que cuando tienes el mismo profesional durante mucho tiempo, acudes menos a las urgencias, hay menos ingresos hospitalarios y sobre todo se reduce la mortalidad en un 25%. Estamos hablando de seguridad del paciente.

A la Consejería esto no le preocupa en absoluto. Si no funcionan los centros de salud y las urgencias extrahospitalarias, a la ciudadanía le quedan solo dos opciones: o hacerte una póliza privada o irte a las urgencias de los hospitales que ahora mismo están en colapso total. También la sanidad privada está sobrecargada y es imposible que pudiera asumir la carga del sistema público, al margen de que sólo tiene cobertura de lo que resulta rentable.

En cuanto a las ambulancias, las gestiona el Summa 112, pero en realidad es un servicio externalizado y privatizado. Por tanto, son varias empresas privadas las que están haciendo en este sector el negocio.

Ante esta situación los médicos de la atención primaria iniciasteis una huelga indefinida el pasado 21 de noviembre. Después de un pequeño parón navideño, el pasado 11 de enero decidisteis retomarla. ¿Cuál es la situación en estos momentos? ¿Qué acciones estáis organizando?

Respecto a la huelga, es cierto que tuvimos un parón temporal en navidades, pero actualmente la hemos vuelto a reiniciar porque no hay ninguna intención de la Consejería de llegar a un consenso. Lo que se está pidiendo es más tiempo por paciente para atender con calidad. También estamos pidiendo mejores contratos para que los profesionales no se vayan de la Comunidad.

La Consejería ha mostrado una indiferencia brutal. A mí me parece que es humillante y vejatoria la actitud con que nos trata. Cuando se encerró el comité de huelga no permitían ni pasar comida. Nos trata como si fuéramos indeseables, "el enemigo", cuando el sistema está funcionando por el esfuerzo y empeño de defenderlo desde lxs que ahí trabajamos.

Viendo que no hay ningún interés en llegar a algún acuerdo, no podemos tampoco seguir trabajando en condiciones así. Para mi está siendo muy duro mantener la huelga, no solo por el dinero, sino también emocionalmente. Sabes que los pacientes te están esperando y te sientes responsable. Al final la responsabilidad que no asume la Consejería de sanidad la asumimos nosotros. Realmente a ellos, si el paciente tiene médico o no, o quien o de qué manera se le atiende, les da igual. Nuestro deterioro es la estrategia para fomentar la privada.

Aquí también hay otro problema y es que la sanidad privada no puede, ni de lejos, asumir lo que asume la sanidad pública. Ya está empezando a dar señales de sobrecarga. Los pacientes ya nos cuentan que en la privada también están tardando mucho en darles cita. La gente no se lee muchas veces la letra pequeña en estos contratos “low cost” que parece que tienes derecho a todo. Porque muchas veces no tienes derecho a urgencias, ni a todas las medicaciones, las pruebas tienen un complemento etc. Hay mucha equivocación.

Esto no quiere decir que yo esté en contra de que haya una sanidad privada potente. Es perfecto, siempre y cuando se autofinancie. Lo que no puedo admitir es que, de cada dos euros presupuestados para la pública, uno termine en la privada. Esto es una sangría insostenible. Así no podemos seguir mucho tiempo.

En el tema de la contratación es primordial Fernández Lasquetty. Este hombre era Consejero de Sanidad en los años 2012 y 2013, y no solo tuvo que dimitir porque la Marea blanca impidió su gestión privatizadora, sino que se tuvo que ir del país, posiblemente implicado en una de las tantas trama de corrupción. Y ahora nos encontramos con que no solo ha vuelto, sino que le pusieron como Consejero de Hacienda. Es por tanto el que decide el dinero que se puede gastar o no. Tenemos así que no hay dinero para gastar en Atención Primaria, pero sí hay 170 millones para dilapidar en una nave como el Zendal, que no es un hospital ni saben exactamente para que puede servir. Es más, el negocio con el Zendal es tan brutal que se está pagando, sin tener pacientes, servicios de catering por 3 millones de euros a la empresa Eurest. Se está pagando el mantenimiento, la seguridad… todo sin control alguno. ¿Cómo puede ser que con el dinero de todos exista tal expolio?

Parecería casi que Lasquetty haya venido a vengarse por su dimisión provocada por nuestra movilización hace diez años. Porque si no, no se explica la manera en la que están tensando la cuerda y todo lo que está haciendo.

Respecto a la huelga y la movilización, hemos pedido intermediarios para que sirvieran de interlocutores. Pero la Consejería ha dicho que no lo va admitir. Así que seguiremos con las movilizaciones todos los miércoles. Lo bueno ahora es la unión con la ciudadanía, como muestra el encierro de profesionales en una asociación vecinal En ese terreno creo que lo estamos haciendo muy bien. Hay muchos colectivos en donde estamos sanitarixs y ciudadanxs. Yo creo que tenemos que seguir, a pesar del cansancio

Los últimos meses en Madrid han estado marcados por la lucha en defensa de la sanidad pública, con importantes hechos como la movilización del 13 de noviembre, la huelga de médicos o la huelga de los profesionales sanitarios de los SUAP y SAR. El pasado domingo 15 de enero vimos también una gran movilización por las calles de Madrid. Ahora se prepara una gran marcha el 12 de febrero. Es evidente que el movimiento en defensa de la sanidad pública es muy amplio y su organización trasciende a los profesionales sanitarios incluyendo a los usuarios organizados en los barrios. ¿Qué papel han jugado las asambleas de vecinos en el movimiento en defensa de la sanidad?

Desde la pandemia ya muchos de los barrios se empezaron a movilizar. Yo trabajo en Carabanchel, y aquí en Abrantes todos los jueves hay movilizaciones desde hace dos años. Porque este centro de salud se quedó sin ningún médico en el turno de mañana y de tarde. También es el caso de Villaverde, Puerta del Ángel y tantos otros, que se movilizan desde hace mucho tiempo. En general las zonas más perjudicadas, que suelen ser las del sur, son las que más se han movilizado.

Lo bueno es que hemos sido capaces de unirnos desde diferentes colectivos, casi todos vecinales, y no sólo en barrios, también en los pueblos. Es un trabajo desde la base, creando una red potente de vínculos personales. Se ha intentado desde el principio que el protagonismo sea de la ciudadanía, evitando que partidos políticos y sindicatos pudieran monopolizar el movimiento. Es un movimiento ciudadano compuesto por vecinas y vecinos de muchos lugares.

Respecto a la manifestación del 13 de noviembre yo creo que el motivo del éxito fue ese. Aunque luego se dijera que estaba organizada por los partidos y los sindicatos. Esta es la manera en la que se defiende este Gobierno regional para intentar que la gente no vea que incluso votantes del PP estaban ahí. Es muy importante la unión, que no ha sido fácil de conseguir, cada vez somos más personas y colectivos en la preparación de la convocatoria del 12 de febrero.

Tenemos que conseguir ir juntos ciudadanía y trabajadores de la sanidad, tratando de poner el foco en lo que nos une y dejar al margen lo que nos pueda dividir.

Estas semanas han empezado a formalizarse convocatorias de huelga de sanitarios en otras comunidades como Catalunya, Andalucía, Extremadura, Valencia, Aragón, Navarra. Aunque en Madrid todo se vuelve mucho más obsceno bajo las políticas de la derecha y de Ayuso… ¿Podríamos decir que hay un ataque continuado y generalizado a los servicios públicos?

Si hablamos de salud, la salud no es la ausencia de la enfermedad, sino un estado de bienestar que sólo podemos conseguir si tenemos cubiertas unas necesidades básicas. Estos determinantes sociales como educación, vivienda, transporte público, alimentación, están en grave riesgo para muchas personas y esto sucede en todas las Comunidades, porque yo creo que es un cambio de modelo sanitario el que el Capitalismo está tratando de implantar en estos momentos. Ya no se habla de un sistema sanitario público, sino que lo que quieren implantar es la colaboración público- privada. El modelo lo podemos ver en EEUU, ahí el que no tiene dinero puede morir en la puerta del hospital. Desgraciadamente quieren que vayamos hacia allí.

Esto sucede no solo en toda España, sino también en Europa. Pero también es verdad que en esta Comunidad han pasado cosas que no han pasado en otras, por ejemplo, el protocolo de la vergüenza de las residencias que implicaba dar por escrito la sentencia de muerte por abandono no ha pasado en ningún otro sitio. Lo mismo podríamos decir del cierre de las urgencias extra hospitalarias.

Parece que Madrid pretende ser el referente de este modelo neoliberal totalmente inhumano. Por tanto, es importante que aquí lo podamos frenar. Si aquí podemos hacerlo, en otros sitios podrá servir de ejemplo. Sería interesante que intentáramos la unión entre todas las comunidades en defensa de lo que es nuestro.

Teniendo en cuenta la amplitud del movimiento en defensa de la Sanidad Pública, en el que intervienen sindicatos que en ocasiones solo agrupan a una categoría profesional, sindicatos que agrupan a todas las categorías, la izquierda sindical, colectivos de vecinos… En el que además se están dando conflictos en ocasiones separados como el de las urgencias hospitalarias, los SUAP y SAR, la atención primaria… ¿Cómo crees que se puede avanzar hacia una coordinación de todas estas luchas y espacios? ¿Cuáles crees que son los retos o el camino a seguir para convertir este movimiento en un gran movimiento que logre tumbar y revertir las políticas privatizadoras?

Yo creo que el camino es el que estamos haciendo, unirnos desde la base y sobre todo a nivel vecinal captando más ciudadanos, haciendo asambleas en la calle, explicando la situación, dando información en todos los rincones. En estos espacios se viene apuntando más gente y luego tenemos ese otro foro de unión de todas las asambleas que también es un espacio muy importante.

A nivel laboral los sindicatos tienen mucho que hacer, y a mí me parece que esto viene fallando porque solo estamos en huelga los médicos. No se explica por qué no están en huelga el resto de categorías. Ahí CCOO, UGT, Satse y CSIF tendrían que explicar qué está pasando.

Sería muy interesante conseguir una convocatoria unitaria de todas las categorías, porque son todas las que se encuentran con la necesidad de cambio. Entiendo que hay elecciones sindicales en breve y si cada uno quiere “nadar, pero guardar la ropa” es complicado. Tenemos que empujar para que se impliquen todos y que todos los sindicatos se mojen.

A veces se excusan en que los trabajadores muchas veces no secundan las huelgas. Pero yo creo que es contagioso el éxito de las convocatorias de otros sectores y todos tenemos la labor de informar ampliamente entre nuestros compañeros.

Necesitamos que cada uno trabaje su parte, sindicatos y trabajadorxs, porque están tratando de robarnos la participación ciudadana activa y es algo básico. Tenemos que reunirnos por barrio, en los pueblos, recoger información y decidir qué queremos hacer. Es algo prioritario a nivel ciudadano. Por eso la participación ciudadana la tenemos que reconquistar.

Para terminar, la Universidad Complutense ha decidido nombrar “alumni ilustre” a Isabel Díaz Ayuso ante lo cual estudiantes y profesionales sanitarios y de la educación os estáis organizando para denunciar esta situación y expresar vuestro rechazo. ¿Cuál es tu valoración de que una universidad pública haga este nombramiento?

Yo estudié en la Universidad Complutense y cuando escuché la noticia me dieron ganas de vomitar. Porque no sabemos en qué realmente es ilustre esta mujer. ¿En condenar a morir a 7291 ancianos? ¿En cerrar urgencias extrahospitalarias, que atendían 750000 personas, obligando a los ciudadanos a sobrecargar centros de salud o ir a unas urgencias hospitalarias colapsadas?
Evidentemente no podemos permitir que se le dé un premio con la gestión nefasta que está haciendo a todos los niveles. Claramente, tenemos que unirnos trabajadores de la salud, estudiantes, profesores y ciudadanía en general, que el rechazo que muchos sentimos se plasme en movilizaciones.

Por otra parte, aprovecho para decir que necesitamos relevo en la defensa de la sanidad pública. Siempre he pensado que la Universidad es un sitio donde tendríamos que ir a informar de lo que está pasando. Entiendo que la gente joven ve la enfermedad como algo muy lejano, pero os aseguro que llega. En un momento u otro, todxs vamos a necesitar de la sanidad pública.

Aprovecho la ocasión para pedir colaboración mutua entre la Universidad y lxs trabajadorxs de la salud, juntxs seremos fuertes.


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Clara Mallo

Nació en Zaragoza en 1989. Historiadora del Arte y Máster en Cultura Contemporánea: Literatura, Instituciones Artísticas y Comunicación Cultural por la Universidad Complutense de Madrid. Escribe sobre cultura y sociedad en Izquierda Diario.

Madrid | @ClaraMallo

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