Política Estado Español

REFERÉNDUM CATALÁN

Junts pel Sí y la CUP aprueban la Ley del 1-O

En una jornada intensa con muchas maniobras y el abandono del Parlament de Ciudadanos, el PP y el PSC, se aprobó la Ley del Referéndum.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Miércoles 6 de septiembre de 2017 | 20:15

Foto: EFE

La jornada comenzó temprano. A las 9am se reunió la Mesa del Parlament para admitir a trámite el proyecto de Ley de Referéndum impulsado por la CUP y Junts pel Sí. Más de una hora después llegó la Presidenta Forcadell junto al resto de las autoridades de la Mesa y el Pleno parlamentario comenzó por primera vez tarde. Al poco la portavoz de JxS, Marta Rovira, inició la solicitud de cambio del orden del día, para introducir la Ley del 1-O. Contó con el apoyo de la CUP, expresada por Anna Gabriel.

Hemos asistido a un teatro parlamentario asombroso, teatro del malo. Tan malo que hasta los actores mismos se reían. Maniobrillas filibusteras para retrasar unos minutos más el plenario. Se paró el Pleno en más de cinco ocasiones, haciendo reunir a la Mesa del Parlament. Pero más allá de las formas, hubo algo de contenido en la discusión. Los portavoces parlamentarios de los grupos de la oposición y la mayoría han explicado algo de sus objetivos.

El uso que hicieron Junts pel Sí y la CUP del Reglamento del Parlament se puede discutir o no. Puede ser adecuado al articulado o no. Pero lo cierto es que el Gobierno y el Régimen no les dejan camino alguno para pactar el referéndum. Ante los millones que se han movilizado por el derecho a decidir, Rajoy tan solo se encoge de hombros y dice “no es legal”. Ante esto buscaron esta salida dentro del ámbito institucional. Es que a los diputados de Junts pel Sí, les cuesta mucho desobedecer al Régimen que oprime a los catalanes.

El tándem PPC-PSC-C’s ha actuado casi siempre unido. Incluso se levantaron al unísono para no votar las enmiendas que ellos mismos propusieron. Solo las presentaron para perder tiempo. La sorpresa ha sido que se les ha sumado como fiel escudero el portavoz de CSQP, Joan Coscubiela. El “Coscu” ha sido el gran defensor del reglamento del Parlament catalán, mucho más aún que los centralistas. Oponer el reglamento del Parlament a los millones que quieren votar es no entender nada o apoyar las posiciones del reaccionario régimen del 78.

Después de las 22hs, en el Parlament aprobaron la Ley de Referéndum. Diputados de Junts pel Sí y la CUP votaron a favor de la misma. Los de CSQP, con graves problemas internos, se han abstenido. Y, por supuesto los diputados centralistas se fueron del recinto. Día agitado, pero las fuerzas independentistas consiguieron la aprobación en el pleno y finalmente Puigdemont, junto a todos los consellers, firmó la convocatoria al borde la medianoche.

Democracia procedimental vs Democracia sustantiva

En la tradición democrática, en un sentido amplio, hubo un conflicto entre dos concepciones diferenciadas de entender la “organización social”. Por una parte están aquellos que conciben la “democracia” como una serie de reglas de juegos que todos debemos aceptar. Por otro lado, están aquellos que entienden la democracia como una forma de resolver los problemas sociales que se presenten.

El Partido Popular, los socialistas, Ciudadanos y Catalunya Sí Que es Pot se apoyan en la primera concepción. Para ellos es clave respetar las leyes, sin importar que estas oprimen a millones de catalanes. Para ellos es una obligación respetar el reglamento del Parlament a pesar de que son millones los que quieren votar.

Vale más una Constitución votada hace 40 años que el pueblo. Una Constitución que no reconoce las nacionalidades, ni su derecho a autodeterminarse. Con un “artículo 2” escrito por el búnker franquista. Una Constitución con un monarca que nadie votó y que nos impusieron con el chantaje de “es esto o el caos”. Chantaje que ejecutó el franquismo reciclado junto al PSOE y el PCE.

No obstante, también son promotores del sentido procedimental las fuerzas que conforman Junts pel Sí, PDeCAT y Esquerra, y, en cierta medida la CUP. Puesto que para ellos era clave votar en el Parlament, buscando alguna fisura dentro del reaccionario régimen del 78. Es que la burguesía hace décadas que perdió todo sentido progresista. Y, en última instancia tratan de evitar la movilización del pueblo por el peligro de ser desbordados.

Aquellos que entienden la democracia como una forma de resolver los graves problemas sociales, hoy día, son sobre todo los trabajadores y el sector empobrecido del pueblo, es decir, quienes soportan la grave crisis económica. Lo contrario de la antigua Convergència y de Esquerra que son los grandes impulsores de los recortes sociales (igual que el PP y el PSOE). Es que para la burguesía, más allá de las discusiones, la democracia es la forma con que saquea los ingresos de los trabajadores.

El 1-O no cabe dentro de estas instituciones

Más allá de las diferentes maniobras que se hagan en el Parlament, no se puede evitar el ataque y la oposición del Gobierno y el Régimen del 78. El referéndum del 1-O no se hará porque encontremos un “artículo 81.3”, porque votemos una ley superior a la Constitución. El 1-O no es un problema jurídico, ni tampoco una interpretación de alguna ley. Es un problema político.

Está claro que el Parlamento español decidió en contra de delegar la competencia de consultas a la Generalitat con el voto del PP y el PSOE. El TC ha declarado inconstitucional todo lo que han hecho las instituciones catalanas. La “justicia” ha castigado todo lo que ha podido a los dirigentes del 9N (y continúa). Hasta piensan en aplicar el artículo 155 de la Constitución. No hay institución que contemple el derecho a decidir, ni que reconozca a la ciudadanía catalana.

Hace años que la sociedad catalana se moviliza pidiendo decidir sobre su relación con el resto del Estado español. El 9N fueron a votar más de 2,3 millones. Una parte muy importante, quiere la independencia. Identifican que los efectos de la crisis son potenciados por los poderes centrales de Madrid y por lo tanto, creen que la separación es una solución a los mismos. Las movilizaciones cogieron por sorpresa a todos los grupos políticos catalanes.

A estos millones de personas, a ese 80% que quiere votar no se le puede decir “no caben en la ley”. Esto es lo que hace el Gobierno y las instituciones de este estrechísimo régimen. Por un lado, la derecha, el PP y Ciudadanos. Por otro, incluso grupos de izquierda, como el PSOE y Podemos, también plantean que hay que acordar en el Parlamento la realización del referéndum.

Enfrentar a la derecha centralista

El Gobierno del PP se prepara para lanzar toda la artillería. El Presidente Rajoy ordenó al Tribunal Constitucional que se encargue de impedir los acuerdos que se terminaron realizando en el Parlament. La Vicepresidenta Soraya Sáenz denunció que “La Generalitat se acerca más a una dictadura, que a una democracia”. Llegó a decir “Los independentistas están dispuestos a atropellar a todos los catalanes para imponer sus ideas”.

El Tribunal Constitucional mañana estará nuevamente a disposición del Gobierno y la Fiscalía para comenzar a machacar la Ley de Referéndum. El Tribunal de cuentas ha pedido una fianza a los enjuiciados del 9N para el 25/9. El Presidente Rajoy quedó en reunirse con el Secretario del PSOE para ver cómo unir fuerzas contra el 1O. Una vez más vuelven los ataques a los “golpistas de las urnas”.

La Portavoz de Ciutadans, Inés Arrimadas, apenas abandonó la votación parlamentaria. Anunció la voluntad de su grupo de impulsar una moción de censura. Para ello se pondrá en contacto con la oposición, aunque con los votos de C’s, PP y PSC no le alcanzan. Hay que ver si consiguen algún diputado más de las otras tres bancadas. El PSC ya inició una campaña para boicotear el 1-O: “que no comptin amb mi” (no cuenten conmigo).

El 1-O sólo será posible con la movilización de los trabajadores y el pueblo. Puesto que más allá de las declaraciones y votaciones parlamentarias, habrá que enfrentar a la derecha centralista del PP, PSOE y Ciudadanos. Ello habrá que hacerlo torciendo el brazo y derrotando al Régimen del 78 como bien se expresa en la declaración de la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadores.

La política de las mal llamadas “fuerzas soberanistas” no sirve para derrotar el Régimen del 78, ni para construir una democracia que resuelva los graves problemas sociales. Para ello es necesario que los trabajadores y el pueblo le arrebaten el 1O y lo tomen con sus propias manos. Los dirigentes sindicales de las centrales mayoritarias deben romper con su oposición al 1O e impulsarlo decididamente en el camino de acabar con la opresión nacional y el parasitario capitalismo que empobrece a las masas laboriosas.






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