Internacional

FRANCIA

¿La Eurocopa al servicio del “vamos mejor” de Hollande?

Aunque trate de esconderlo, Hollande soñaba con una victoria de los azules –la selección francesa– para transformar el clima social y político en Francia.

Martes 12 de julio de 2016 | 14:59

Foto: Rèvolution Permanente

“El deporte permite la unión mientras que la política divide”, confió al Journal du Dimanche. A pesar de la derrota de los azules, la presidencia insiste en la belleza del recorrido del equipo de Francia y se sitúa a su lado, tratando de recoger la gracia de la opinión pública que han logrado generar a lo largo del torneo.

El teatrillo no es nuevo. Chirac ya lo había puesto en práctica con su eslogan “blackblancbeur” –negro, blanco, árabe– de 1998, utilizado hasta la saciedad en una Francia que sin embargo estaba al borde de la ruptura a unos años de los disturbios de 2005.

Pese a la derrota de los azules, a golpe de reencuentro triunfal y pastitas en los Jardines Elíseos, este lunes 11 de julio Hollande hizo todo lo posible por atraer la simpatía recabada por el equipo de Francia, popular y aunque no victorioso, presente en la final tras haber derrotado al equipo alemán. Claro, la victoria final y la copa hubieran sido la mejor opción para el gobierno. Pero aunque no hay espíritu de victoria, más vale destacar las cualidades, la combatividad y la “fraternidad” del equipo francés, tanto en el éxito como en los momentos difíciles.

¿El fútbol como remedio a la tristeza de los sondeos? Y por qué no. Conocemos las virtudes de las competiciones entre equipos nacionales como crisol del nacionalismo; Hollande, como Chirac antes que él, quieren sacar una ventaja política. Es cierto que mientras que la Eurocopa ya ha pasado, los azules son los que acaparan los periódicos nacionales. El momento de la movilización contra la reforma laboral ha quedado lejos de los pensamientos de los editócratas mientras las condenas comienzan a caer sobre los militantes movilizados durante los cuatro últimos meses.

Tapa-miseria, velo que oculta la realidad social del país, anestesia –pasajera– de la protesta: estas son todas las facetas que el presidente y su gobierno tratan de explotar. Una ligereza encontrada en este “clima pesado marcado por las continuas huelgas y en ocasiones la violencia” que pretende prolongar a toda costa. Una ligereza bastante marcial, puesto que él mismo y las fuerzas represivas a cargo de la organización de la Eurocopa no escatiman elogios sobre el “buen desarrollo” de la competición. Una organización ajustada a golpe de porra, de gas lacrimógeno utilizado para romper las huelgas hasta la propia noche del domingo, en el seno del área para aficionados del Campo de Marte. Eso sí, los episodios sobre la violencia de los hooligans en Marsella, infiltrados de la extrema derecha, han sido eliminados con sumo cuidado del discurso oficial.

A pesar de la maniobra, los resultados podrían tener una corta duración. Hollande, apostando por el recorrido de los azules para eliminar la contestación social y política del año de la memoria de los sectores populares podría quedar atrapado en su propio juego. Una vez disipados los efectos de la Eurocopa, el despertar de los trabajadores amenaza con ser más duro de lo que se imagina.

Artículo publicado en Rèvolutión Permanente. Traducción: Lucía Nistal.






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