Sociedad

CORONAVIRUS Y EDUCACIÓN

La administración educativa vuelve a olvidar al alumnado más vulnerable

Ayer mismo, el Ministerio de Educación y la mayoría de las comunidades autónomas acordaban que el estudiantado pase de curso, salvo casos muy excepcionales, independientemente del número de asignaturas que les queden pendientes.

Jorge Calderón

Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Jueves 16 de abril de 2020 | 14:36

Como vemos, la medida tomada, queda muy lejos del "aprobado general" que estableció Italia y reclamado aquí por las asociaciones de estudiantes y las familias de la escuela pública. Lo han dejado claro, tanto la Ministra de Educación Isabel Celaá, como todos los consejeros y conejeras autonómicos en las numerosas entrevistas, que desde ayer vienen realizando en los medios de comunicación. “No hemos consensuado un aprobado general para todos (pasar de curso con un 5) porque eso sería injusto. Queremos propiciar que se mantengan los hábitos de estudio; pero pedimos que los equipos docentes se centren en evaluar las competencias esenciales”, no se cansa de repetir públicamente la ministra.

Repeticiones de curso limitadas, clases voluntarias en verano y se mantiene la EBAU

Según lo acordado por el ministerio y los consejeros, el alumnado de infantil, primaria, secundaria, Formación Profesional y Bachillerato pasara de curso, salvo casos muy excepcionales, con una nota según su rendimiento. La calificación se basará mayoritariamente en lo realizado los dos primeros trimestres, contado solo lo realizado en este tercer trimestre (que ha sido todo obligatoriamente de forma telemática) para subir nota. El acuerdo no deja claro cual sería el número máximo de suspensos permitidos para no repetir curso, ya que, en palabras de la ministra: “El alumno repetirá solo si eso le va a hacer mejorar”. Lo que, si deja claro, es que los estudiantes que pasen de curso, con alguna materia suspendida, deberán asistir obligatoriamente, el curso que viene evidentemente, a clases de refuerzo, que podrían consistir, por ejemplo, en cuatro horas de clase dos tardes a la semana, fuera del horario lectivo.

En cuanto a lo que queda de curso, se propone dedicar el tercer trimestre a repasar los contenidos expuestos en los dos anteriores y no avanzar en nuevos contenidos. Estos contenidos que no se van a dar, se trasladarán al inicio del siguiente curso, lo que, según prevé el acuerdo, obligará tanto a empezar el curso antes, algunos hablan del 1 de septiembre, como a reducir las ya “cargadas “programaciones didácticas previstas para el año que viene.

También se propone, abrir los centros educativos de forma voluntaria, durante los meses de julio y agosto, para clases de repaso que serán combinadas con actividades lúdicas. Por último, se mantiene, aunque reducidas, las practicas obligatorias, sin remunerar por supuesto, en la FP, y la prueba presencial de la EBAU, que se esperar poder realizarla a inicios de julio. Es decir, se obliga a los estudiantes de FP a seguir siendo “esclavos “de la patronal, y a los y las de 2º de Bachillerato a realizar una prueba presencial, poniendo en riesgo su salud, y para la que no ha podido tener la preparación adecuado durante los últimos dos meses.
A pesar de la crisis, se mantiene todo igual, como si nada pasara, acentuando con esto la brecha educativa y social.

Por mucho que los diferentes responsables educativos nos quieran “vender”, “que no quieren dejar a nadie atrás”, que insistan en que se ha tenido en cuenta la situación excepcional en la que estamos, y la brecha digital y social que está sacando a la luz, todo sigue igual. Se dice que un estudiante solo repetiría en un caso excepcional y cuando sea positivo para el o ella la repetición de curso. ¿Positivo repetir curso?, cuando además esta repetición puede estar motivado por la falta de medios en su casa. Insisten en que la norma general será que pasen de curso, aunque sea con un elevado numero de suspensos. ¿Qué futuro le espera a este alumno o alumna, cuando tenga que aprobar las asignaturas de ese curso, mas todas las que le hayan quedado el curso anterior, por mucho que tenga dos días a la semana clases de repaso? Estas medidas solo van a aumentar, el ya elevado fracaso escolar, uno de los mayores de Europa, fracaso que golpea especialmente en las familias mas necesitadas.

Dicen de abrir voluntariamente los colegios en verano. ¿En verano?, cuando la comunidad educativa llevamos años denunciado las insoportables condiciones, que suponen estar en el aula en junio o septiembre con 35º o 40º grados, en muchas ocasiones. Además, dejan claro que no se van a gastar un euro, en poner unas condiciones de material y personal mínimas para poder llevar a cabo esta apertura. Dicen claramente que: “esperamos contar con voluntarios, desde las ONG a personas individuales que quieran dar clase en verano”. Es decir, si hay gente que se quiera “asar” dando clase en verano, les abrimos la puerta del colegio o instituto, pero nada más.

También insisten mucho en que hay que cambiar la forma de dar la docencia y evaluar, que el curso que viene se tiene que recuperar lo perdido este, pero en ningún momento hablar de poner los recursos necesarios para ello. Ni el ministerio, ni las comunidades autónomas, hablan de aumentar el numero de docentes, de bajar considerablemente el numero de alumnos por aula, de poner los medios tecnológicos necesarios para acabar con esta brecha digital, etc. En definitiva, este discurso de “no dejar a nadie atrás”, sino va acompañado de los recursos necesarios, significa, que todo sigue igual, y “dejamos a todos y todas atrás”, especialmente a los hijos e hijas de familias excluidas social y económicamente.
Por una educación pública, laica y de calidad que no excluya a nadie
Como por desgracia, se veía venir, todas las administraciones educativas, sean del partido que sean, sigue apostando por un modelo educativo elitista y excluyente, incluso en tiempo de crisis mundial sin precedentes como el actual.

Como planteaba en un artículo anterior, en los tiempos actuales, en que lo mas importante es la pura subsistencia, en la que la gene esta mas preocupada de no enfermar o de no perder el puesto de trabajo, seguir en la educación, como si no pasara nada, es de locos. El aprobado general, sin condiciones ni excepciones, es la única manera de evitar, en la medida de lo posible, agravar más el drama social, económico y en muchos casos sanitario, que muchas familias están sufriendo en el Estado español.

Acabemos este curso de la mejor forma posible, intentando ayudar a nuestros alumnos y alumnas, desde el punto de vista docente y social como no sea posible, a superar esta situación excepcional. Pero no le sometamos a una presión de trabajo y de calificación que en este momento no tiene ningún sentido.

Si de algo nos tiene que hacer reflexionar a todos y todas, esta crisis, es para defender con mas fuerza que nunca un modelo educativo totalmente diferente al actual. Un modelo basado en el derecho del pueblo trabajador a recibir una enseñanza pública de calidad, gratuita, democrática y laica.

Para ello debe haber un aumento drástico del presupuesto educativo, del 7% del PIB en adelante. Con esto se podrían conseguir un aumento sustancial de la plantilla docente, una bajada considerable de los alumnos por aula, la dotación de recursos tecnológicos necesarios para acaba, en parte, con esta brecha digital. Debemos luchar por: el fin de las practicas “remuneradas” en la FP, la eliminación de la escuela concertada y privada y su pase a la red pública, por la gratuidad de todos los niveles educativos, los materiales escolares y por un sistema de acceso libre a la universidad, con las plazas necesarias, que no deje a nadie fuera por motivos económico o académicas.

En definitiva, luchar por la transformación radical de la educación para que esté al servicio de las mayorías obreras y populares.






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