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La cara oculta de un desahucio

Conversamos sobre los desahucios y el problema habitacional con Ugaitz Albisu Intxaurraga, el joven que filmó y dirigió el documental “Cuerpos en Vilo, la cara oculta de un desahucio”, ahora en Filmin.

Ali Karku

Jueves 5 de mayo
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La cuestión habitacional está golpeando a la sociedad mundial en su totalidad, y cada vez más fuerte. Ni siquiera las potencias económicas mundiales han logrado evadir este problema, como se vio en Alemania el pasado mes de septiembre con el Referéndum a favor de expropiar las viviendas.

Tener un hogar propio es algo tan básico como tener aire para respirar o agua para beber, y aún así se ha transformado en un lujo al que sólo una mínima parte de la población tiene acceso. Además, los precios de los alquileres siguen subiendo y cada vez son más los requisitos que se demandan, mientras que la situación laboral de la población no deja de empeorar.

De esta forma, el mundo actual quedó dividido en dos: quienes tienen (al menos) una vivienda propia, y quienes no tenemos ninguna. En este último grupo, que es el mayoritario, hay quienes con diferentes niveles de esfuerzo y sacrificios, tenemos la posibilidad de acceder a un alquiler, pagando con nuestra fuerza de trabajo una renta al respectivo propietario. Pero ésta no es la única situación existente dentro de este grupo. Un escalón más abajo en los estratos sociales capitalistas, están quienes, por diferentes razones, se ven inmersos en la desesperación de tener que optar entre ocupar una propiedad de manera ilegal, o vivir en la calle.

Es muy difícil conocer el sinfín de sensaciones horribles que conlleva el estar en dicha situación para quienes nunca lo estuvimos. Intentar vivir una vida conviviendo con la desesperación y la angustia de saber que un día pueden venir las fuerzas del Estado a desalojarnos de nuestro hogar, no es algo de lo que se escucha hablar a menudo en los círculos de las clases medias. Los grandes medios de comunicación burgueses intentan hacer que esta realidad nos parezca lo más lejana posible. A su vez, buscan ensuciar la imagen de aquellos que se ven en la necesidad de ocupar una vivienda, para aislarlos socialmente y así evitar todo tipo de empatía y solidaridad para con ellos.

En tan sólo 30 minutos, el documental filmado y dirigido por el joven de 20 años de Donostia, Ugaitz Albisu Intxaurraga, estudiante de Educación Social en la Universitat de Girona, logra acercarnos a esta realidad, haciéndonos sentir el dolor, el miedo, la desesperación, la impotencia y la injusticia que se esconden detrás de un desahucio.

Rústico y emocionante, “Cuerpos en Vilo, la cara oculta de un desahucio”, nos va sacando una a una las capas que nos impiden ponernos en la piel de quienes luchan contra la posibilidad de ser desahuciados de sus hogares, haciéndonos comprender que cualquiera podría estar en ese lugar.

Luego de haber sido presentado en universidades, eventos culturales y diferentes festivales de cine en Barcelona, Madrid, Valencia, Argentina y Venezuela, recibiendo premios y halagos, “Cuerpos en Vilo, la cara oculta de un desahucio” se encuentra desde Febrero para ser vista en la plataforma online Filmin. En esta oportunidad estuvimos conversando con Ugaitz sobre el documental y el problema habitacional en el Estado Español.

¿Cómo fue que te surgió la idea de hacer este documental?

Fue para finales del 2020. Llevaba unos dos meses participando en las asambleas de la PAH Girona Salt (que es un grupo de personas que se reúnen con el fin de luchar por viviendas dignas, planes habitacionales y evitar los desahucios de las personas que lo demanden), y me hice la pregunta de cómo podía aportar yo a esta organización que ya tiene su manera de funcionar hace un par de años.

Una de las cosas que más me había chocado era el contraste que vi entre lo que comentaban las personas que acudían a las asambleas sobre sus situaciones, sobre cómo habían acabado en estas circunstancias o sobre lo difícil que se les hacía sobrellevar la posibilidad del desahucio, y el discurso estereotipado y lleno de prejuicios que escuchaba fuera de ellas, ya sea en los grandes medios de comunicación o incluso charlando con amigos. Me parecía importante que fueran las mismas personas que sufrían esta situación las que contaran sus historias, y no terceros. Entonces me surgió la idea de reservar el equipo audiovisual que provee la universidad y comenzar a filmar videos con estas historias, contadas por los mismos protagonistas, con el fin de combatir estos prejuicios y ayudar a visibilizar sus testimonios a través de las redes sociales.

En principio la idea era la de entrevistar a alguna persona a la que se le haya comunicado que sería desahuciada, así ésta podría explicar su situación, para luego compartirla en las redes sociales y entonces lograr una mayor convocatoria al momento de parar el respectivo desahucio. De entrevistar a una pasé a entrevistar a más, y a medida que más iba entrevistando, decidí juntarlas todas en un corto documental.

¿Cómo fue que comenzaste a militar la causa del problema habitacional y los desahucios?

En la universidad nos pidieron hacer un trabajo, para lo que tuve que contactar con la PAH Girona Salt, que hasta ese momento no los conocía. Acabé acudiendo a una asamblea que realizaban y me terminó impactando mucho más de lo que esperaba. El hecho de ver explicar a estas personas lo difícil que eran las situaciones en las que se encontraban junto a sus familias, significó para mí ver todo lo que había por detrás de un desahucio, que es una palabra que escuchamos a menudo pero que pocas veces conocemos de primera mano las consecuencias que esconden.

Por otro lado me sorprendió ver cómo al juntarse estas personas en situaciones similares, compartiendo los hechos que les tocaba atravesar, ayudándose mutuamente y organizándose, lograban afrontar un problema que probablemente una persona sola no hubiese podido. Me di cuenta entonces de la importancia que tenían esas asambleas y la organización ciudadana, así que decidí formar parte.

Me animaría a decir, por lo que he podido ver, que hoy día son muchos los jóvenes que como tú se acercan a organizaciones que luchan contra los desahucios y por el derecho a la vivienda, ¿por qué pensás que es esto?

El problema de la vivienda afecta a la sociedad en su totalidad. Afecta tanto a niños como a jóvenes y adultos. Pero la razón por la cual yo creo que cada vez es más la gente joven que se está movilizando en estos espacios es porque llegas a cierta edad, 19, 20 o 21, en la que comienzas a querer independizarte, a tener tu propia vivienda, a poder hacer tu propia vida desde un hogar propio, pero luego te chocas con la realidad de que los trabajos para los jóvenes en general son cada vez más precarios y las condiciones necesarias para acceder a un alquiler son cada vez más difíciles, lo que hace que estas metas sean algo demasiado complicado de cumplir, por no decir imposibles.

Cada vez es más difícil encontrar trabajos de jornada completa, la mayoría son de media jornada y no cobras mucho más de 500 euros al mes, lo que imposibilita pagar un alquiler solo. Además, muchas veces los contratos no son fijos, no son estables, y para poder alquilar un piso te exigen contratos fijos. Cada vez son más los requisitos que los propietarios e inmobiliarias demandan para acceder a un alquiler, así también como sus precios, pero las condiciones laborales no mejoran a la par de ello, todo lo contrario.

Entonces, cuando te chocas con esta realidad y ves que no tienes la posibilidad de pagarte un alquiler solo o con tu pareja, te encuentras con que la única forma de acceder a un alquiler, en el mejor de los casos, es haciéndolo con 4 amigos o incluso 4 desconocidos, o directamente alquilando una habitación. Esto choca de forma directa con el derecho digno a la vivienda, y son pocos los jóvenes que hoy día no se ven afectados.

Como tu has dicho, si bien los jóvenes son uno de los sectores perjudicados, no son los únicos, sino que, citando lo que decías anteriormente, “el problema de la vivienda afecta a la sociedad en su totalidad”.

Así es. Con la pandemia y la situación económica en la que nos encontramos, cada vez son más las familias que se están viendo con dificultades de mantener la vivienda y sufriendo los miedos que ello conlleva. En las proyecciones que hemos realizado del documental en institutos y universidades, al finalizar siempre hemos preguntado a los estudiantes si alguno de ellos alguna vez ha visto a sus padres sufrir por no poder llegar a fin de mes por pagar la hipoteca o el alquiler, y en todos los sitios donde hemos estado más de la mitad de la clase ha levantado la mano. Entonces, ahí te das cuenta que no es algo que hoy en día está afectando sólo a una minoría, sino que es algo que se está generalizando cada vez más, incluso entre las clases medias.

Anteponemos la vivienda como bien de mercado, como una manera de tener ingresos para aquellos que tienen la posibilidad de tener propiedades, cuando debería ser entendido como un bien fundamental, al igual que el agua o la comida. Porque la vivienda es el punto principal desde el que uno puede hacer todo en su día a día. Si vas a trabajar es porque sabes que puedes volver a tu casa, si yo voy a la universidad es porque sé que yo voy a poder volver a mi casa. Entonces, en el momento en que no tienes este punto principal, no puedes hacer todo lo demás, no puedes desarrollarte socialmente, no puedes vivir.

El valor de mercado de la vivienda no para de crecer. El propietario siempre está en mejores condiciones que el inquilino, no sólo por los contratos, sino también porque el propietario puede vivir del ingreso que le da el inquilino, siendo que el inquilino deja una gran parte de su trabajo en las manos del propietario. El coste de vida sigue aumentando, mientras que los sueldos se están congelando, y la mayor parte del sueldo se va en pagar una vivienda.

Otro sector muy perjudicado por el problema de la vivienda, que tal vez podríamos decir que es el más perjudicado, es el de la inmigración. ¿Cómo ves que los afecta?

En primer lugar, hay personas que han tenido que emigrar de sus países y llegan aquí y no tienen ni permiso de residencia ni permiso de trabajo debido a la Ley de Extranjería, siendo el trabajo la única vía que nos permite mantener una vivienda, comer y poder hacer todo lo que hacemos. Entonces, con esta ley ya le estás quitando a miles de personas derechos fundamentales, entre ellos el de una vivienda digna.

No conozco en profundidad cómo funciona esta ley, pero sé que la burocracia que se le exige a una persona con NIE, o a una persona que no tiene permiso de residencia o de trabajo, es muchísima mayor que a una persona que tiene DNI. La desigualdad en este campo es enorme.

Por otro lado está la barrera lingüística. Toda la burocracia que se les exige es en castellano, siendo que muchas personas tienen serias dificultades para entenderlo y comunicarse en este idioma. En una asamblea una vez vino una persona con su hijo de 8 años, y era el niño quien hacía de intermediario entre la PAH Girona Salt y el adulto, traduciendo ambas partes. El niño era el que estaba explicando a la asamblea el hecho de que los querían desahuciar, que habían ido a buscar abogados de justicia gratuita y que no se los daban. Era sólo un niño de 8 años. Es una edad donde tendrías que estar jugando, y no gestionando el posible desahucio de tu familia.

Y por último está el racismo implícito en nuestra sociedad. Aunque neguemos su existencia, en el momento en que una persona intenta alquilar una vivienda o una habitación y ven que es una persona inmigrante, muchas veces se les dice que ya está alquilado, o que ya no está disponible, o directamente que no alquilan a personas inmigrantes.

Seguramente hay miles de factores más que me estoy dejando, pero creo que éstos son los más significativos.

Si tuvieses que explicar cuáles son las principales ideas que intentas transmitir con el documental ¿Qué dirías?

Principalmente creo que dos cosas. Por un lado visibilizar qué es lo que está pasando en nuestros barrios, en nuestras ciudades y cuáles son las consecuencias de todo ello. Es decir, cuáles son las consecuencias de que haya casas vacías, de tener que estar viviendo una vida ocupando, de que haya familias sin agua o sin luz. Cuáles son las consecuencias sociales de los desahucios. Cuáles son las consecuencias psicológicas y físicas que sufren las personas en estas situaciones, no sólo los adultos, sino también los adolescentes y los niños. Mostrar también cómo estas injusticias pueden llegar a condicionar la vida y el futuro de un menor.

Y por otro lado, denunciar la falta de acción política por parte de las administraciones gubernamentales. Mostrar cuáles son las consecuencias de no ver la vivienda como un derecho fundamental, sino como un bien de mercado.

¿Qué opinas de la nueva prórroga de desahucios y de corte de suministros que sacó el gobierno en febrero?

Yo creo que es esto: se aplica la ley de que se prorrogan los desahucios hasta septiembre, pero detrás de ésta existen miles de requisitos que para muchas personas son muy difíciles o imposibles de cumplir.

Ya de primeras muchas personas no entran porque no son consideradas personas de vulnerabilidad o porque no tienen papeles, por lo que tiene que ser una entidad social quien haga de intermediario con la propiedad para conseguir un alquiler social, lo que complica mucho la cosa. Y a eso hay que agregarle el sinfín de informes y comprobantes que piden, que para muchos con dificultades de idioma o que simplemente colapsan ante tanta burocracia se les hace imposible de conseguir.

Además, no es que directamente se aplique la ley, sino que cuando haya alguna denuncia por ocupación o por impago de alquiler o de hipoteca de parte de un propietario, tiene que ser el propio inquilino o su abogado quien le demuestre al juez que ha cumplido con todos los requisitos exigidos, y esto, por lo que yo he podido ver en las asambleas, es una complicación muy grande ya que algunos desconocen que existe esta ley, y para los que sí lo conocen o tienen algún abogado que les haga saber de ello, en muchos casos no llegan a cumplir con los trámites a tiempo.

De esta manera, se da también el fenómeno de los desahucios invisibles, donde antes de que sea denunciado judicialmente, el inquilino decide abandonar la vivienda y buscar otro alquiler o ocupar otra casa. Estos desahucios no quedan registrados, pero de igual manera, la realidad es que al desconocer la existencia de esta ley, las familias se ven obligadas a abandonar su vivienda por diversas razones, como pueden ser el miedo a ser denunciados y desahuciados, o debido a que el alquiler sube y no llegan a poder pagarlo, o como consecuencia de amenazas directas de empresas como “Desokupa”.

Entonces, el titular de la mayoría de los medios de comunicación es que esta ley parará los desahucios, pero esto no es así realmente. Sólo se pararán los desahucios de aquellos que logran cumplir los requisitos, que son una pequeña minoría. Es un engaño para dar una buena imagen, como ya se ha visto desde que se viene aplicando esta ley el año pasado. Los desahucios nunca pararon.

Y para terminar ¿Piensas que el descontento creciente que genera el problema de la vivienda podría llegar a derivar en grandes movilizaciones sociales?

Yo creo que es una opción. La gente se levanta cuando llega a situaciones extremas. Y la poscrisis de la pandemia, la subida de la luz y el gas que ya venía sucediendo pero que se ha agravado aún más como consecuencia de la guerra en Ucrania, los contratos de trabajo cada vez más precarios, los precios de los alquileres que no dejan de aumentar, y los requisitos necesarios para firmar un contrato de alquiler cada vez más complicados, está llevando a muchas familias a situaciones extremas, siendo que cada vez les cuesta más llegar a fin de mes. Eso sumado a la difícil situación de la juventud para acceder a una vivienda, como decíamos anteriormente, está generando mucho descontento. Si la situación sigue empeorando, que es lo que parece, la gente puede ser que busque una salida uniéndose y manifestándose, porque será una situación extrema generalizada.


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