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CHARLA CICLO L'ESQUERDA

"La relación entre patriarcado y capitalismo se actualiza más que nunca en tiempos de coronavirus"

"La relación entre Patriarcado y Capitalismo. Clase, género y diversidad, en tiempos de corona virus se actualiza más que nunca", explica Cynthia Luz Burgueño en una charla del programa "L'Esquerda invitada y organizada por la organización anticapitalista independentista ARRAN, de Catalunya.

Martes 21 de abril | 14:00

XVII Xerrada: Treballadores a primera línia. Patriarcat i capitalisme. Cynthia Luz (Pan y Rosas) - YouTube

La organización juvenil Arran, de la izquierda independentista anticapitalista de Catalunya, está organizando un ciclo llamado "L’Esquerda",como ellos mismos explican "en clave formativa para hacer menos aburrido y más entretenido el confinamiento durante la crisis del COVID".

Publicamos una de las charlas en las que ha participado Cynthia Burgueño, del comité de redacción de Izquierda Diario, en la que ha hablado sobre "Las trabajadoras en primera línea, como punto de partida para presentar el libro "Patriarcado y Capitalismo. Feminismo, clase y diversidad", del que es coautora junto a Josefina L. Martínez. Publicamos extractos de su intervención y el video de L’Esquerda en YouTube para que podáis ver todo el ciclo de charlas.

Si antes sectores de trabajadoras, aquí y en el mundo, han estado en primera línea luchando y autooorganizándose contra la precariedad laboral, la explotación y las múltiples violencias de género, hoy frente a la crisis del coronavirus están en primera línea de las tareas de la producción y la reproducción.

Tareas que hoy se consideran escenciales, pero que el sistema capitalista y patriarcal las ha ubicado en las últimas de las categorías, infravalorándolas, para imponer mayor explotación, todo tipo de brechas y desigualdades. La crisis del coronavirus visibiliza estas contradicciones, que nos llevarán, pasada la pandemia, a más paro, pobreza y precariedad a toda la clase trabajadora, mitad feminizada.

Pero que va a llevar también a que las trabajadoras estén aún más en la primera línea de la lucha de clases con todos los sectores oprimidos y explotados. Por lo que hay condiciones para seguir construyendo un feminismo anticapitalista, antiimperialista y antipatriarcal, opuesto al feminismo liberal como el de Ana Botín hoy fichada por el FMI para estar como “mujer en primera línea” para salvar a los bancos y los negocios capitalistas.

Si hoy en el Estado español ya hay un millón de despidos en marzo, 3,5 millones de suspensiones y unas previsiones de caída de la economía del 8% para este año (la peor cifra desde la Guerra civil). La situación futura se preve peor que durante la crisis del 2008. Por eso hoy quería reflexionar también sobre la relación cómo prepararnos para el después”, ha explicado, ya que "muchas trabajadoras se empiezan a reflexionar en nuestros círculos virtuales de debate sobre la situación y sobre qué programa podemos levantar, alternativo al del Gobierno liberal imperialista del PSOE-Unidas Podemos. Porque si ahora estamos así, después de la pandemia se avecinan tiempos peores para la clase trabajadora. Una clase trabajadora además muy feminizada.

Ya antes de la crisis actual nos preguntábamos: ¿Es posible apostar porque las mujeres trabajadoras puedan cumplir un rol de vanguardia en la lucha de clases? ¿está planteado que puedan romper la división de las filas del movimiento obrero actual atado de pies y manos por las direcciones sindicales burocráticas y aportar a revolucionar y recuperar los sindicatos o crear nuevas organizaciones democráticas?

Y nos preguntábamos esto porque desde hace décadas el capitalismo ha reconfigurado una clase asalariada femenina que, como hemos visto, viene acompañada de una precariedad laboral extrema. Lo que transforma a las mujeres trabajadoras en los sectores más oprimidos y explotados de la clase trabajadora.

Estas hipótesis se actualizan. Porque todos los peores agravios que estamos viviendo hoy, que fueron creados desde décadas por la clase capitalista, en tiempos de pandemia nos sacuden hasta la muerte. Es más, las aceleran, poniendo en valor las importantes experiencias de lucha y autoorganización de las trabajadoras junto al otros sectores de la clase obrera, que fueron configurando las bases para construir un feminismo anticapitalista, antiimperialista y antipatriarcal que despliegue un programa global y hegemónico de la clase trabajadora, para los sectores más arruinados.

Se actualiza estas hipótesis también porque hoy muchas mujeres piensan en las secuelas devastadoras después de la pandemia: retroceso en los derechos laborales, pobreza, paro, deuda pública. Y que toca empezar a prepararse para que esta crisis no la pague nuevamente la clase trabajadora. Y será una necesidad imperiosa tejer alianzas con el conjunto de la clase trabajadora y crear hegemonía obrera y popular. Alianzas junto a todos los sectores de trabajadores y trabajadoras estratégicos de la producción como el agrícola, el de la logística, las fábricas alimenticias, los supermercados, los camioneros que llevan los alimentos a los mercados, de todo el sistema sanitario.

Por último también quería aportar en una reflexión estratégica. Porque no se trata de limitarnos a visibilizar a las trabajadoras siempre ocultas y aplaudirlas. Se trata de avanzar junto a ellas en sacar conclusiones profundas de qué está pasando. Ellas se merecen algo más que se las aplauda y se las reconozca, porque la crisis para la clase trabajadora no es una “idea”, sino que es una cuestión de vida o muerte.

Se trata entonces, de reflexionar qué programa le oponemos al de los partidos capitalistas y sus gobiernos. Un programa que pueda plantear una salida real, efectiva y global a las diferentes crisis y las demandas de los distintos sectores de la clase obrera y así para combatir su división. Porque ya no hay tiempo para el conformismo con las migajas de los partidos reformistas, que en realidad partidos como Podemos, estan quedando claro que son partidos sin reformas ya totalmente integrado al Régimen del 78, y que sólo actuarán para contener o frenar cualquier desafío al sistema. Amplias franjas de trabajadoras, trabajadores, jóvenes, que antes confiaban en este gobierno “progresista”, hoy ven que sus medidas “antisociales” están para a las patronales.

Y que “el capitalismo no va más” empieza a ser asimilado por muchos sectores. Pero el sistema capitalista patriarcal no va a caer por sí mismo y opondrá su violenta resistencia frente a cualquier desafío. Para ello dispone de Estados, cárceles, policía y ejército, instituciones políticas, educativas, medios de comunicación. Y también los partidos políticos del régimen.

Entonces, los y las militantes revolucionarias tenemos una responsabilidad enorme. Y tenemos que prepararnos. Porque si el profundo malestar y rabia de la clase trabajadora se transforma en organización, lucha y energía para golpear con sus propios métodos y tocar los intereses del capital, estaremos en mejores condiciones para crear organizaciones revolucionarias.

La clase capitalista tiene sus partidos. La clase trabajadora necesita de manera imperiosa su propio partido. Y ya no hay tiempo que perder porque la crisis que estamos viviendo tiene dimensiones históricas a nivel mundial. Un partido que se proponga acabar con el capitalismo y sobre sus ruinas crear una sociedad sin explotación ni opresión. ¿Y qué tiene que ver esto que estoy diciendo con cómo actualizar el debate género y clase/ patriarcado y capitalismo?

Primero, quiero hablar como trabajadora precaria, y como decía hay condiciones para seguir construyendo un feminismo anticapitalista, antiimperialista y antipatriarcal, opuesto al feminismo liberal como el de Ana Botín hoy fichada por el FMI para estar como “mujer en primera línea” para salvar a los bancos y los negocios capitalistas.

Cómo vive Botin esta terrible crisis, es opuesta a la de las trabajadoras que si no mueren contagiadas por el virus, trabajando sin EPIs ni protección, morirán de hambre. Y seguramente los ancianos de las familias ricas nunca se les negará un respirador.

También quiero hablar como militante revolucionaria, sabiendo que no acabaremos con el sistema capitalista patriarcal si no se destruimos este sistema desde sus cimientos. Y para eso debemos prepararnos, construyendo, como decía, una organización revolucionaria: por lo que es necesario también debatir, además de qué feminismo, qué partido y para qué estrategia es necesario construir.

Y lo digo porque estoy invitada a una charla de una organización anticapitalista, y yo pertenezco a otra, a la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) y creo que hoy nos merecemos también debatir estas otras cuestiones de estrategia fundamentales para los tiempos que corren. Dejo planteado este reto, y nuevamente, gracias por invitarme.






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