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Ladybird, Ladybird, la violencia hacia las mujeres en el cine

Ladybird, Ladybird, una película del director inglés Ken Loach, recomendable para ver este fin de semana, que nos movilizamos contra las violencias machistas.

Clara Mallo

Madrid | @ClaraMallo

Sábado 7 de noviembre de 2015

La película muestra un sistema opresor en el que la violencia hacia las mujeres se hace evidente en todos los aspectos de la vida, una condena hacia la exclusión que nos habla de patriarcado, desigualdad y capitalismo salvaje.

El director británico Ken Loach destapa algo más que la violencia visible hacia las mujeres, una opresión soterrada por parte del estado y la sociedad. Ladybird, Ladybird escenifica situaciones límite a la que una sociedad machista y patriarcal arrastra a las mujeres , y la manera cruel en que les da la espalda.

Esa sociedad tremendamente opresora con las mujeres ya fue retratada por Loach mucho antes de esta película. En su opera prima, Family Life (1971), ya nos acercó escenas notables de la violencia y opresión hacia las mujeres que vivimos en esta sociedad. Ambos son films imprescindibles y desbordantes en la manera en que ponen en evidencia los límites de un sistema tremendamente injusto para las mujeres.

Así es Ladybird, Ladybird, una historia que lejos de lo anecdótico nos presenta una sociedad opresora para las mujeres, que las violenta desde todos los ángulos. Esta película pertenece al periodo más recordado de la filmografía de Loach. Durante los inicios de la década de los noventa, el director centra su trabajo en captar el otro rostro de la Inglaterra thacherista, la dura realidad de la experiencia cotidiana de la clase trabajadora británica y la exclusión a la que son condenados amplios sectores a causa del desempleo y las políticas neoliberales.

Tres de los títulos más conmovedores del director británico -Riff-Raff (1990), Lloviendo piedras (1993) y Ladybird, Ladybird (1994)- pertenecen a este periodo. Todos ellos tienen como trasfondo el desempleo, las desigualdades sociales y el castigo a la clase trabajadora durante los años del thatcherismo. Pero Ladybird, Ladybird además presenta otra cara de esa misma realidad. Una historia de la opresión hacia las mujeres que se presenta de forma tremendamente dramática.

Desde sus historias, personajes, y los propios actores, Loach nutre sus películas de grandes dosis de realidad. A menudo, como ocurre en Ladybird, Ladybird, los actores son desconocidos e incluso en muchos casos, no profesionales. Las historias, del mismo modo, son sobre aquellos que parecía que no tenían nada que decir. Esto dota a las películas de un tremendo realismo. Es el caso de Ladybird, Ladybird, la empatía que nos despierta es absoluta.

Ladybird, Ladybir nos presenta la historia de Maggie, una mujer que sufre infinidad de violencias. Loach muestra sin tapujos la historia de esta mujer que es víctima desde su infancia de un sistema desigual y violento. A pesar la cantidad de violencias que recibe Maggie, es la institucional, la que viene por parte de los servicios sociales británicos, la que más destaca en el filme.

Maggie es víctima de la pobreza y la violencia familiar. Hija de una mujer maltratada, de adulta sufre la violencia por parte de sus parejas. Para resistir a los malos tratos, logra escapar con sus cuatro hijos, pero lejos de recibir un apoyo social por parte de las instituciones, solo encuentra un tremendo rechazo. Maggie, desesperada, es juzgada como una mujer despreciable, una mala madre y una mala compañera.

La llamada Asistencia Social británica le despoja injustamente de sus cuatro hijos.
Entre toda la filmografía de Loach, Ladybird, Ladybird es la obra que más emana rabia social. La situación que vive Maggie, casi la lleva a la locura. La rabia de Maggie contrasta con la incomprensión de Janice (Family Life) que en una situación de tremenda vulnerabilidad es manipulada por su familia, el sistema y la sociedad.

Dos mujeres que son tremendamente vulnerables. Un sistema donde la burocracia ejerce un poder salvaje sobre aquellos que no tienen posibilidad de defensa, en connivencia con el poder judicial, que al tratar el caso de Jorge, un inmigrante, demuestra no sólo su indiferencia sino también su xenofobia.

Podríamos hablar de multitud de violencias contra las mujeres. La violencia laboral, el acoso sexual, la violencia física, todas ellas son síntomas de un sistema opresor y tremendamente desigual. Ladybird, Ladybird pone sobre la mesa la violencia institucional y social. Nos muestra que la violencia hacia las mujeres atraviesa el sistema desde todas sus aristas. Las mujeres trabajadoras son uno de los colectivos que más sufren esta violencia social e institucional de un sistema que las oprime, más aún en tiempos de crisis.






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