Internacional

ÉBOLA

Las desigualdades como causa del ébola

Una epidemia que viene avanzando hace más de cinco meses y dejando miles de muertos a sus espaldas se convierte en una pesadilla cuando aparecen 2 casos fuera del ghetto mundial que es África Occidental. El virus se filtra por las brechas que deja un sistema desigual y descarnado. Del otro lado del mundo, los laboratorios farmacéuticos se frotan las manos.

Jueves 9 de octubre de 2014 | 17:52

Fotografía: REUTERS/Sergio Perez

Tras el primer caso de ébola contagiado fuera de África el riesgo de propagación de la epidemia en los países ricos se hace evidente. En Estados Unidos se cargan las tintas contra el agonizante Thomas Duncan por haber “ocultado” al pasar por migraciones el antecedente de contacto con enfermos de ébola en Liberia. Es el chivo expiatorio yanqui. En España, la fatalidad parece regir los contagios, entre declaraciones del investigador David Heymann y la OMS, todos coinciden en que el contagio del ébola en Europa es inevitable. Nadie mira hacia atrás para investigar las causas que originaron esta epidemia.

Pánico en Dallas

En el caso de EEUU, el antecedente del viaje desde Liberia del paciente Thomas Duncan fue registrado por la enfermera que hizo el cuestionario de rigor. Sin embargo, el paciente fue dado de alta porque el médico, responsable de tomar esta decisión, no fue comunicado de este antecedente. Una vez más, la primera actitud es responsabilizar a la enfermera, o al médico, o a ambos. Lo cierto es que este incidente (y el posterior contacto de Thomas Duncan con un centenar de individuos, muchos de los cuales ahora están siendo vigilados) se habría evitado si no existiera la división de clases al interior del equipo de salud: si no existiera la barrera entre profesionales y no profesionales, si el equipo de salud funcionara como un grupo democrático en la toma de decisiones, si la enfermera hubiera podido decir: “este paciente debe quedarse internado”.

Entre el pánico generado la semana pasada, cuando se conoció el caso, investigadores de la CDC (Centers for the Disease Control) denunciaron que el presupuesto para el programa encargado del control de enfermedades por el ébola había sido recortado luego de la crisis de 2007. Al mismo tiempo, los bancos responsables de la crisis recibieron rescates millonarios del estado.
Los contactos de Thomas Duncan no han desarrollado síntomas aún. Teniendo en cuenta que el período de incubación es entre 10 y 21 días, y que Duncan fue internado el día 28 de septiembre, restan unos 10 días para asegurarse que no hubo contagio. Los casos de “alto riesgo” están en aislamiento.

El caso del Estado español

Ya son 6 las personas aisladas por sospecha de contagio de ébola, en lo que parece ser una bola de nieve. Frente a la tormenta de denuncias por las irregularidades en el manejo de los dos misioneros enfermos de ébola, la Ministra de Sanidad Ana Matos y el gobierno de Rajoy se esfuerzan por minimizar la emergencia y defender su gestión. Su responsabilidad, sin embargo, es indiscutible.

La respuesta de los trabajadores de la salud, obligados a trabajar en condiciones precarias, no se hizo esperar. La Plataforma de Defensa de la Sanidad Pública exige la dimisión de la Ministra de Salud y convocó una concentración este miércoles a las 18hs en las puertas del Hospital Carlos III.

África bajo el agua

En una edición anterior denunciamos que la política de los países desarrollados era dejar que África se hunda, en tanto y en cuanto Europa y (Norte) América se mantenga a flote (y fuera de peligro). La epidemia de ébola en África lleva más de cinco meses y cerca de 3500 muertos, según cifras oficiales, que estarían muy por debajo de las reales. Hasta hace muy poco, la civilización occidental miraba para otro lado.

A los muertos invisibles por paludismo, dengue, tuberculosis y diarreas, este año se sumaron los muertos por ébola. Hubo algunas voces de alerta que no alcanzaron para prevenir lo inevitable: la llegada de la enfermedad a Europa y EEUU. Ahora la mirada está puesta en los países desarrollados.

Desde que la amenaza de que el ébola llegue a una población con mayores recursos se hizo patente, los laboratorios farmacéuticos pusieron todas sus energías en desarrollar un tratamiento efectivo. Al menos cinco terapias distintas fueron ya probadas en enfermos de ébola. Los laboratorios Novartis, Dreyfus, GlaxoSmithKline, Gale, Johnson & Johnson, PHAC, USAMRIID, Tekmira, Chimerix, Fujifilm, Biocryst, Inhybikase, Sarepta, Drexel y Unither están investigando drogas para el tratamiento. Las acciones de los laboratorios que apuntan a este nicho del mercado están subiendo en la bolsa de Nueva York.

Mientras tanto, África se sigue hundiendo. Los recursos que han sido destinados a detener la epidemia no alcanzan para revertir el peso de siglos de opresión y miseria. El origen del ébola en África se explica por las condiciones sociales y económicas que sufre la población. Y también hay responsables de esto. Las naciones imperialistas de Europa y Norteamérica han saqueado recursos naturales y devastado poblaciones enteras con el comercio de esclavos. Más recientemente, han impuesto la liberalización de las políticas económicas y han abierto un nuevo coto de caza, esta vez para las aves de rapiña del mercado internacional. La empresa de capitales estadounidenses Farm Lands of Africa goza de un contrato por 99 años para explotar miles de hectáreas en Guinea. La italiana Nuove Iniziative Industriali destina 700 mil hectáreas para la producción de biodiesel en una tierra donde la comida no alcanza. La economía de Sierra Leona se basa en la industria extractiva de diamantes y metales, abrumadoramente dominada por empresas extranjeras.

Estas políticas neocoloniales no pueden separarse de sus consecuencias sobre la salud y el bienestar de la población. El afán de lucro y la “mano invisible del mercado” son las principales causas del origen y la diseminación del ébola.






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