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Leonardo Sciascia: la novela negra y el compromiso sociopolítico

Con motivo del centenario de su nacimiento se han reeditado algunas de las novelas del siciliano Leonardo Sciascia, uno de los mejores escritores de novela negra de la segunda mitad del siglo XX.

Eduardo Nabal

@eduardonabal

Jueves 23 de diciembre de 2021 | 07:27

Activo miembro del Partido Comunista italiano, Sciascia formó parte de la comisión e investigación del asesinato de Aldo Moro, que también plasmó en uno de sus libros, en forma de crónica en la que las tretas de la derecha italiana- incluyendo a un sector de los medios de comunicación- quedaban en evidencia.

Sus novelas oscilan entre la radiografía social y la novela negra propiamente dicha, no suelen ser muy extensas pero el lector queda hipnotizado por la habilidad casi matemática de Sciascia para unir las facetas de la corrupción, la beatería y los intereses financieros de su tiempo y su país con la amenidad y la destreza para trazar historias donde no falta intriga y, en ocasiones, tampoco suspense.

Podemos decir que la novela negra del siglo XX nace política, con referencias a la Ley Seca (Burnett), a los clanes familiares y paisajes humanos más inquietantes y desazonadores ( Emile Zola) y a esas zonas donde se mueven y se confunden lo que algunos han llegado a llamar “altas” y “bajas” esferas.

Periodista en “El Corriere de la Sera”, Sciascia no es un escritor excesivamente descriptivo, pero no escatima la precisión para situar a sus personajes en su atmósfera adecuada, sea la ermita de un pueblo (“Todo tuyo”) donde se reúnen jueces, abogados y comisarios o elementos del pasado como en “El archivo de Egipto” donde nuevamente retrata a gentes, que desde el poder eclesiástico o político, no dudan en usar la falsedad, el trapicheo y el crimen más o menos organizado.

Algunas de sus novelas (como “Todo tuyo”) fueron adaptadas al cine por realizadores del momento como Elio Petri (director de “Investigación de ciudadano libre de toda sospecha” y “La clase obrera va al paraíso”).

De Sciascia es esa mezcla de ironía, distanciamiento y lucidez que, de otra forma, podemos apreciar en la pluma de Patricia Higsmith, retratando los EE.UU. en la era post-McCarthy, y un sentimiento de desarraigo que lo acerca levemente a gente como Chester Himes, que vivieron su raza y su situación social como un estigma y un espacio de creatividad.

El estilo del maestro italiano puede resultar algo seco y cortante, pero en su afilada lucidez y su astuta pluma también sabe dar las adecuadas pinceladas para describir la psicología de sus personajes y el contexto en el que se desenvuelven, uniendo la ambivalencia, el cinismo y la sorpresa.

Aunque en ocasiones se distancia de la acción sus diálogos y sus giros inesperados impiden que el autor abandone la lectura de sus intrigantes historias, siempre unidas a un tiempo y unos intereses.

Ya en 1961 Sciascia publicó su primera novela sobre la Mafia en su país: “El día de la lechuza,” aunque también dejó al descubierto las alianzas de instituciones como el clero con el mundo empresarial y de la extrema derecha con el crimen organizado, llegando a convertirse en un nombre incómodo en las letras del corazón de su país.

Entusiasta admirador de Miguel de Cervantes, moviéndose entre la economía narrativa y la alegoría social, Sciascia tiene ya un sitio -todavía, o cada vez más, incómodo- en las letras europeas del siglo pasado.






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