Cultura

DOCUMENTAL CRÍTICA MARCA BARCELONA

"Lo siempre otra vez igual"

Esta cita de Walter Benjamin da título a un corto documental que denuncia el resultado de los procesos de transformación urbanísticos que caracterizan a la ciudad de Barcelona. Entrevistamos a las autoras del documental, Leticia Almanza y Sara Burillo.

Viernes 27 de noviembre de 2015

El documental retrata el devenir de los Billares Monforte, que durante 60 años desarrollaron su actividad en el Teatre Principal de Las Ramblas. Sometido a la presión de intereses económicos y la marca Barcelona, en 2013 el carácter popular del edificio cedió para convertirse en un hotel boutique.

Recientemente nos sorprendía la noticia del cierre de la sala grande del Teatre Principal, donde se llevaban a cabo actividades sin licencia con la complicidad de miembros de la Guardia Urbana, que ilustra con claridad la tupida red entre el poder municipal, policial y empresarial que está detrás del fenómeno conocido como gentrificación.

Contadnos ¿Cuando y como surge la idea de hacer este documental?

Sara
. El documental parte de un trabajo en grupo que teníamos que hacer para un curso de Documental Social en el que participamos en 2012. La idea primigenia era la de grabar aquellos espacios de Barcelona que nos llamaban especialmente la atención por su antigüedad o por su originalidad. Decidimos centrarnos en un lugar que ya conocíamos como usuarias y que nos encantaba: los Billares Monforte, situados en el Teatre Principal. Nos parecía extraño encontrar un espacio que mantuviera su personalidad justo en el corazón de Las Ramblas, en el número 27. Era un edificio monumental que albergaba un pequeño y humilde restaurante en su interior. Dentro, era como contemplar un fragmento congelado de historia.

Leticia. Comenzamos a grabar algunos planos para el trabajo del curso. Conocimos a Joan, el encargado del espacio, y a varios usuarios quienes nos contaron que iban a desalojarles porque en un plazo de tres meses querían abrir un hotel boutique. Nos pusimos a grabar y a hacer entrevistas sin saber realmente que más tarde esos planos nos servirían para hacer un documental. Queríamos rendir un pequeño homenaje a aquellos espacios resistentes que han acabado sucumbiendo a las políticas urbanísticas y turísticas. Estos lugares, que han permanecido escondidos del tiempo y del espacio, guardan tesoros e historias que merecen ser recordados.

Parece una historia que se repite. No es el único caso de espacios de la Barcelona popular que han ido desapareciendo en los últimos años y décadas. ¿Conocíais más casos?

L. Tristemente, las dinámicas urbanísticas de Barcelona -especialmente a partir de 1992- han sido muy agresivas para la vida de los barrios y de sus habitantes. Se nos ocurren mil ejemplos. En el centro, podemos citar la construcción de la Rambla del Raval, de la Universidad, del MACBA, el Hotel Barceló, la Filmoteca que era la antigua cárcel de mujeres, el Hotel Vela... Hay una tendencia de reapropiación de viejos edificios para hacer tiendas, para hacer hoteles o grandes superficies comerciales que no respeta la conservación del carácter histórico y/o social de estos lugares. Sufren un proceso de transformación maquillada, de homogeneización, que es triste para la historia de la ciudad. Estos procesos de gentrificación son los que acaban con la vida real de ciertos barrios para cambiar su perfil y atraer al turismo o a sectores más adinerados.

S.
En los últimos años aquí en Catalunya y en el Estado español, no solamente ha sido un drama la cuestión de la vivienda. También se ha visto muy reflejada la especulación y la voracidad urbanística en la actividad comercial. Ahora justo en 2015 se acabó un plazo de moratoria que se había dado para que los comercios se acogieran a la Llei de Arrendaments Urbans (LAU). Les dieron 20 años para que se adaptaran a esta liberación pero, obviamenteme, la mayoría de comercios antiguos y míticos no fueron capaces de conseguir un acuerdo con los propietarios ya que los alquileres que se estaban demandando eran descomunales, sobre todo en el centro, el casco antiguo, que es la zona que más se ha visto afectada por el turismo en Barcelona. Los únicos clientes que se pueden permitir pagar esos alquileres son las grandes corporaciones como Mc Donald’s, Zara... El pequeño comercio, tradicional, más artesanal, no puede encontrar un espacio en estas dinámicas de la ciudad. El Monforte es solo un ejemplo más, porque los hay centenares. Muchos antiguos comercios han sido incapaces de poder pagar lo que exigía la liberalización del mercado en Barcelona.

El documental se centra en la última etapa del teatro y de una de sus estancias, los Billares Monforte ¿Qué nos podéis contar de ellos?

L. El club de billares Monforte empezó a funcionar a finales de la década de los 40 y principios de los 50, aunque no se federaron hasta el 52. Estaban situados en la primera planta del Teatro Principal de Barcelona, un edificio precioso. Lo que hacía especial a estos billares es que era uno de los más antiguos y míticos de la ciudad , además de albergar tres tipos de billares distintos: el francés, el pool y el snooker. Precisamente en el snooker las mesas son muy grandes, requieren de cuidados específicos y es complicado encontrarlas. Aunque el billar tenía cierta atmósfera de abandono, las mesas estaban muy bien cuidadas.

S. Con respecto al Teatro, en 2006 bajó el telón, dejó de hacer obras y se quedaron los billares funcionando solos en el edificio porque el resto acabó siendo abandonado, sin darle ningún tipo de uso, totalmente desaprovechado. Sólo en la primera planta resistían los billares Monforte.

Durante décadas, en los billares se hicieron campeonatos internacionales destacando las competiciones de billar de fantasía. De hecho, el ganador de billar pool iba a entrenar al Monforte y utilizaba una de las mesas del club en la que inscribió cálculos, trayectorias y ángulos .

El billar no es el deporte más rentable del mundo, no tiene grandes subvenciones. Prácticamente se está convirtiendo en un deporte minoritario y obviamente, el Monforte no podría pagar un alquiler de las dimensiones que habría que pagar en Las Ramblas. Ellos podían ocupar el espacio porque desde hacía más de 50 años uno de los propietarios del Teatro Principal, el señor Balañá, que era un gran aficionado a los billares, tuvo una buena relación con el señor Monforte, que tenía una fábrica de mesas de billar y que fue fundador del Club. A raíz de una relación más personal, de un pacto casi verbal, se cede la primera planta a los billares casi indefinidamente hasta que, por desgracia, este edificio se vio afectado en la renovación de la Ley de Espacios Urbanos. El señor Balaña murió y sus herederos empezaron con el proceso para recuperar el edificio y sacarle un rédito económico que no se había obtenido hasta el momento.

Sin embargo habéis investigado mucho más allá sobre la historia de este edificio ¿Qué nos podéis contar? ¿De donde viene?

S. Una vez que descubrimos todo el potencial que tenía la historia del Teatro Principal nos pusimos a buscar información, planos e imágenes en el archivo fotográfico de la ciudad de Barcelona, en la MNAC, en el archivo del Colegio de Arquitectos y en los archivos de Sant Pau. También uno de nuestros entrevistados, Antoni Ramon Graells, es el fundador e investigador principal del Observatori de Teatres en Risc y él nos dio mucha información del edificio, tanto a nivel arquitectónico como social.

El Teatro Principal de Barcelona es uno de los más antiguos del Estado español. Se inauguró en 1603 aunque previamente ya se había utilizado como corral de comedias. El Hospital de La Santa Creu pidió un permiso real para poder construir este edificio y así poder ganar algo de dinero con el que sufragar los gastos que tenía el hospital. A partir de ahí, hubo mucha actividad, aunque también se dieron épocas de cierre por mandato real debido a defunciones, epidemias, etc. pero era un edificio que estaba vivo. Tenía una oferta teatral importante y a mediados del siglo XVIII empezaron las óperas.

Fue objeto de reformas, ampliaciones y reconstrucciones constantes desde su fundación, sufrió varios incendios, el primero de ellos en 1787. El fuego era una excusa para renovar lo que había dentro y hacerlo cada vez más moderno.

L.
En 1847 se inauguró el Liceu y el Teatro de La Santa Creu modificó su nombre por el de Teatro Principal para mostrar su relevancia. Poco a poco el Liceu fue ganando terreno hasta el punto de que, finalmente, el Teatro Principal quedó básicamente como local de ensayo de las óperas que se desarrollaba en el Liceu. En esta época de finales del XIX y principios del siglo XX el Teatro no sólo funcionaba como teatro, también albergaba al Ateneu Barcelonés y al Café de las Delicias. Era un centro de efervescencia cultural importante. En 1909 sufrió un atentado anarquista al que le siguieron varios incendios más hasta 1918, cuando el hospital vende el teatro a manos privadas. Se inaugura entonces el frontón y se cambia el nombre del teatro por el de Principal Palace.

Fue también un testigo urbanístico de la historia de la ciudad y los intensos años 30 ¿Podéis contarnos algunos de los ricos acontecimientos de los que sus paredes fueron testigos?

S. Sí. En la segunda república albergó obras de mucha importancia, y símbolos del renacimiento cultural d aquel periodo. Por ejemplo, en 1935 se estrenó Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores de García Lorca con Margarita Xirgú.

Durante el comienzo de la Guerra Civil, en 1936, fue testigo de los combates callejeros, como la toma del cuartel de Atarazanas o en la misma plaza en la que está, la Plaza del Teatre, se instaló el Comité de Defensa Revolucionario. Con la revolución el edificio fue expropiado por el POUM, que casualmente alquilaba una oficina en un edificio al lado.

Al principio el POUM se instaló una oficina de alistamiento de las milicias antifranquistas. De hecho en su frontón se realizaron las primeras instrucciones militares de la que después sería la Columna Lenin. Más tarde se estableció la sede local de este partido hasta su ilegalización en junio de 1937. De hecho allí es donde Orwell encuentra el primer refugio cuando se desatan los enfrentamientos de mayo del 37, como cuenta en su obra Homenaje a Catalunya.

Fue por lo tanto un edificio que vivió algunos de los acontecimientos más importantes de aquellos intensos años.

Después durante la larga y gris Dictadura, el Principal fue una de esas “islas” de resistencia cotidiana ¿no? ¿Qué nos podéis contar de aquel periodo?

L. Así es, tras la contienda, en el 43 se inaugura el Cine Latino y en el 64 Balañá se convierte en el propietario del edificio y alquila las dependencias para diferentes usos: comercio o cine X, entre otros. Algunos de esos espacios fueron lugares de encuentros clandestinos para los homosexuales en una época en la que la Ley de Vagos y Maleantes primero y la de Peligrosidad Social después convertía el vivir una sexualidad no normativa en una práctica de riesgo.

A finales de los 70 y durante los 80, en la Cúpula Venus, dependencia de los billares, la compañía de teatro-Cabaret Roba Estesa utilizó este espacio para llevar a cabo sus espectáculos convirtiendo al lugar en un símbolo de contracultura en Barcelona. Se llevaban a cabo monólogos, performances y destacó sobre todo el famoso striptease de Christa Leem del que, por cierto, se hizo un documental.

La historia de este teatro va ligada a la historia de la ciudad y a la de los diferentes acontecimientos sociales, culturales y políticos que se han sucedido desde su construcción en el siglo XVII.


El título de vuestro documental se inspira en una cita de W Benjamin ¿Qué habéis querido transmitir con él?

S. La frase de Walter Benjamin dice así: “Lo nuevo es una cualidad independiente del valor de uso de la mercancía. Es el origen de ese halo intransferible de las imágenes que produce el inconsciente colectivo. Es la quintaesencia de la conciencia falsa cuyo incansable agente es la moda. Este halo de lo nuevo se refleja, tal un espejo en otro, en el halo de lo-siempre-otra-vez-igual” .

L. Escogimos como título lo-siempre-otra-vez-igual porque nosotras siempre veíamos con una melancolía extrema la pérdida de todas esas salas, de la riqueza arquitectónica e histórica del teatro, de los billares... de ese ambiente que está en peligro de extinción en Barcelona.

Pero los fenómenos que vivimos en las grandes ciudades se ven reflejados en el uso que se da a los espacios y la época en la que vivimos ha convertido al Teatro Principal, uno de los primeros teatros del Estado español, uno de los más importantes, en un hotel boutique y en una discoteca que opera sin licencia. Es bastante simbólico, un punto de partida para reflexionar.

S. Por desgracia, el Teatro Principal y los Billares Monforte no son un caso aislado. Es un reflejo de la dinámica de Barcelona. No es un proceso que sea actual o moderno, es una transformación y mutación que viven todas las ciudades, se da en todas las partes del mundo y trata de cómo se va abandonando lo que había, se remodela y se convierte en otra cosa más acorde con las prioridades y los intereses económicos actuales. Así como en una época el uso del teatro se destinaba a la representación obras de García Lorca, pues a nosotros nos ha tocado mostrar el uso del Principal como un hotel boutique, reflejo de nuestra época.






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