Géneros y Sexualidades

LGBTI

Marxismo y liberación trans: así se presentó la colección Transgender Marxism

“Es imposible lograr la liberación trans, o la liberación de cualquier sector oprimido de la sociedad en el marco del capitalismo. Necesitamos una revolución para derrocarlo” Pluto Press publicó Transgender Marxism, la primera colección de escritos que busca vincular el marxismo con la liberación trans. Una de las autoras, Virginia Guitzel, es del MRT, nuestra organización hermana en Brasil. Este fue su discurso en la presentación:

Lunes 31 de mayo | 09:34

En primer lugar, me gustaría dar las gracias a Jules y a Elle por haber elaborado este libro. Empezamos a hablar de él en 2019 y, desde entonces, ha estado marcado tanto por la pandemia como por las transformaciones políticas y sociales que se están produciendo en todo el mundo.

Por nombrar algunas: el segundo ciclo de la lucha de clases internacional con importantes huelgas en Francia, el levantamiento de masas en Ecuador y Chile, los golpes reaccionarios en Bolivia y Myamar, el ascenso y posterior crisis de la extrema derecha, un cuestionamiento masivo de la policía en el corazón del imperialismo como resultado de Black Lives Matter, la reciente lucha del pueblo palestino contra el Estado sionista de Israel, y la llegada de una pandemia global que ha profundizado la crisis económica y ha revelado la cara más cruel e inhumana del capitalismo, donde todos los avances tecnológicos y todas las fuerzas productivas se centraron en el beneficio por encima de las vidas.

Ninguna de estas cuestiones está separada de las experiencias de las personas trans que viven en cada uno de estos países. Por eso es una inmensa alegría formar parte de esta discusión sobre la relación entre las cuestiones trans y el marxismo.

Lo que quiero destacar es la importancia de este libro hoy, en un contexto en el que la incapacidad del capitalismo para acabar realmente con cualquier forma de opresión está más clara que nunca. Debemos ser claros: es imposible lograr la liberación trans, o la liberación de cualquier sector oprimido de la sociedad en el marco del capitalismo. Necesitamos una revolución para derrocarlo.

Todo derecho obtenido no es una victoria permanente, sino que está sujeto a recortes y ajustes impuestos por los gobiernos y las instituciones financieras internacionales, y desde que comenzó la crisis, la polarización social se ha profundizado, y como resultado, los sectores más reaccionarios han resurgido y expresado la más virulenta xenofobia, homofobia, misoginia y transfobia. Por ejemplo, Bolsonaro, en mi país, Brasil, y sus ataques a los oprimidos. Pero también hay muchos gobiernos que, detrás de un discurso "progresista", pactan con la derecha, ofrecen concesiones a la Iglesia y otras organizaciones religiosas, y hacen retroceder las libertades democráticas.

Durante 30 años, después de la caída de la burocracia soviética, nuestra generación oyó hablar de un "socialismo realmente existente" que es LGBTIfóbico. Nos vendieron la idea de que las democracias capitalistas eran la cúspide de la civilización y la diversidad.

En 2021, sin embargo, hemos visto cómo supremacistas blancos con pieles y cuernos deliran en medio del Capitolio de Estados Unidos. Es obvio que la supuesta superioridad moral de las democracias capitalistas es una mentira; la democracia capitalista no proporcionará la liberación queer. El discurso anticomunista es, en realidad, una forma artificial de vincular el marxismo con su contrario, el estalinismo, para separar a la clase obrera y a los sectores más oprimidos de la única teoría científica de nuestra emancipación, por lo que necesitamos una revolución para ganar una liberación trans.

Ciertamente, esto contrarresta la visión de un Marx blanco, europeo, hetero y cisgénero, que no se preocupa por la emancipación completa de todas las esferas de la vida y no puede aportar nada a una discusión sobre la liberación trans. O que la respuesta de Marx a la emancipación de las mujeres sería sólo su entrada en el mercado laboral para garantizar su independencia financiera. De hecho, la realización de las ideas marxistas en la Revolución Rusa fue la culminación de los intentos de transformar todas las esferas de la vida, convirtiéndose Rusia en el primer país del mundo en legalizar el aborto, despenalizar la homosexualidad, y garantizar la cafetería pública, las lavanderías y las guarderías públicas, algo que aún hoy muchas democracias capitalistas no ofrecen.

Pero también fue el proceso de revolución y contrarrevolución en la Rusia revolucionaria lo que proporcionó la base científica para la Teoría de la Revolución Permanente, desarrollada por uno de los líderes más importantes del siglo XX: León Trotsky. Esta es, para mí, la representación del marxismo para el siglo XXI. Y para hablar de Trotsky, quiero hablar paradójicamente de algo que él no escribió, pero que formaba parte del conjunto de su pensamiento sobre la conclusión de que la lucha de clases no termina con la toma del poder, sino que se agudiza aún más.

Esto nos ayuda a reflexionar sobre una preocupación muy importante a la que nos enfrentamos constantemente dentro de la comunidad trans: el escepticismo de que el socialismo pueda garantizar la liberación trans o la creencia de que la clase trabajadora es inherentemente prejuiciosa y transfóbica. Así que quiero hablar de eso directamente.

Los estalinistas que afirmaban que la toma del poder era la mayor parte de la batalla... digamos, el 90% del camino hacia el socialismo, para Trotsky, era sólo la estadística. Digamos, algo más cercano al 10%. Así que no era una garantía de nuestra verdadera emancipación, sino sólo una condición.

¿Y cuál es esta condición? En primer lugar, debemos derribar toda la estructura que se basa en la desigualdad y en el sometimiento de un grupo bajo otro, como mecanismo para aumentar las tasas de explotación. Tenemos que romper la base material de toda la opresión trans y de toda la opresión. Parte del proceso para romper esta estructura pasa por crear las condiciones sociopolíticas y económicas para enfrentarse a siglos de ideología racista burguesa, a la LGBTIfobia y al patriarcado.

Y que precisamente, la Revolución dentro de la Revolución (y ahí radica su carácter permanente) es un proceso que depende del desarrollo internacional de la revolución así como de la autoactividad de las masas, porque es a través del movimiento de las masas que su conciencia, determinada por su existencia concreta, puede desarrollarse. Ciertamente, gran parte de esto ya fue considerado por Marx, quien dijo que la Revolución sería obra de la propia clase trabajadora de manera consciente.

¿Por qué nos parece importante hoy en día, a la luz de la publicación de Transgender Marxism?

Porque este libro puede cumplir un primer papel no sólo de contrarrestar una de las "victorias" del neoliberalismo -al separar la lucha contra las opresiones de una lucha general contra la explotación capitalista- sino también abrir un debate con la propia izquierda. Para que las personas trans también puedan combatir estas distorsiones del marxismo, retomando el camino revolucionario.

Las personas trans en la primera línea de la lucha de clases internacional, desde Myanmar hasta Colombia, son la prueba de que ante cada crisis económica, son los sectores más oprimidos por lo viejo los que buscan construir un mundo nuevo.

Es precisamente por esta razón que es importante evaluar críticamente la izquierda internacional, que en los últimos años puede dividirse a grandes rasgos en dos bloques que pueden verse prácticamente en la respuesta de la izquierda al reciente e increíble movimiento Black Lives Matter, que se extendió a todo el mundo tras el asesinato racista de George Floyd, abriendo un cuestionamiento fundamental de una de las principales instituciones capitalistas -la policía- en el corazón del imperialismo.

Abrió un cuestionamiento de todas las formas de opresión y un enfoque en la opresión trans negra, con decenas de miles de personas marchando en Nueva York bajo el lema "Black trans lives matter". BLM tuvo importantes expresiones de confluencia del movimiento negro con el movimiento obrero, como los conductores de autobús que se negaron a llevar a los manifestantes a la cárcel o los trabajadores portuarios y muchos otros trabajadores que empezaron a exigir la retirada de la policía de sus sindicatos.

Los sectores de la izquierda que no prestaron atención, ni dieron importancia a este movimiento, no son izquierdistas ni socialistas. Estos reduccionistas que dicen que las discusiones sobre la opresión "dividen" a la clase obrera no son socialistas en absoluto.

Otros que participaron en el movimiento no trataron de fortalecerlo entre los sectores oprimidos y los trabajadores, de desarrollar la autoorganización del movimiento en los lugares de trabajo y las escuelas. En cambio, el movimiento fue llevado a un ámbito electoral: se limitó a elegir a Joe Biden y a Kamala Harris, -la primera mujer negra que bombardeó Siria- y como hemos visto recientemente, también dio su apoyo a la masacre del pueblo palestino.

Estas reflexiones, de alguna manera, están presentes en mi ensayo del libro "Notas de Brasil", que fue escrito en 2019, e invito a quien quiera entender cómo llegamos a esta situación en Brasil a leerlo. Pero la principal reflexión teórica sobre Brasil que me parece importante compartir aquí es que estamos en el polo más reaccionario del mundo, con más de 400.000 muertos por coronavirus, y Brasil es el país que más personas trans mata en el mundo. La esperanza de vida de las personas trans cayó de 35 a 30 años durante la pandemia.

Y a partir de esta situación, es importante pensar en los problemas de los movimientos antiopresión que se posicionan fuera de la política. Por ejemplo, algunos grupos feministas o LGBTQI+ no vieron la importancia de actuar contra el golpe en Brasil porque no era una agenda restringida a nuestras opresiones. Al hacerlo, estos grupos cayeron en la trampa de ese multiculturalismo progresista lleno de ataques neoliberales, que tuvo como consecuencia una mayor precariedad para la vida de las personas trans e incluso llevó al reaccionario Bolsonaro al poder.

Por un lado, hay dos tendencias internacionales fundamentales que obstruyen el camino de nuestra emancipación hoy en día: la represión y la marginación de nuestras identidades representadas por Bolsonaro, y la cooptación neoliberal que busca reducir nuestras aspiraciones los estrechos márgenes capitalistas, representados por el Tribunal Supremo y la red de medios de comunicación O Globo.

Y así, espero que este libro pueda servir también para contribuir a qué tipo de organización necesitamos para derrocar el capitalismo y liberar las identidades trans y toda nuestra potencia sexual. ¿Sería un partido como los que han ido apareciendo en todo el mundo, como Syriza o Podemos, que crean ilusiones de poder enfrentar los ataques por la vía electoral y terminaron, en pocos años, siendo parte de los propios agentes de los ajustes económicos contra las masas trabajadoras?

O, como vemos hoy en la crisis del NPA francés, que, como parte de estos partidos amplios, ha llevado a importantes debates dentro de la izquierda francesa. No puedo entrar demasiado en esto, pero el NPA está considerando ahora presentar su propio candidato, independiente y anticapitalista, negándose a presentar una alternativa de izquierda en la polarización entre Macron y Le Pen. En oposición a esto, quienes construimos la Fracción Trotskista Cuarta Internacional hemos estado al frente de los debates dentro de la izquierda francesa y hemos sido la primera línea en EEUU de las luchas por el Black Lives Matter denunciando la desviación que la elección de Biden buscaba para cooptar este nuevo cuestionamiento en las instituciones del podrido régimen norteamericano. En Francia, es esta batalla la que estamos dando como CCR.

En Chile, también estamos denunciando la desviación de las movilizaciones de 2019 en esta Constituyente, y en Brasil, debatimos con el PSOL que su seguimiento del PT sin contrarrestar el papel que juegan en la lucha de clases no podrá construir una salida para nuestras demandas. En cada uno de estos países luchamos por la autoorganización de la clase trabajadora junto a los movimientos sociales para poder enfrentar todas las formas de opresión y explotación es el aporte que también queremos dar en la lucha trans anticapitalista.

Original en Left Voice: Marxism and trans liberation

Traducción: Jorge Remacha






Temas relacionados

LGBTI+   /   Transfobia   /   Marxismo   /   Libros   /   Brasil   /   LGTBI   /   Géneros y Sexualidades

Comentarios

DEJAR COMENTARIO