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CORONAVIRUS

Mascarillas de tela en el Servicio Aragonés de Salud, medio muy limitado para trabajadores sanitarios

En el Servicio Aragonés de Salud (SALUD), se están suministrando mascarillas de tela a los y las trabajadoras de la sanidad para que las usen. Además se envió tela a una mercería para la fabricación de más mascarillas.

Sara Povo

Zaragoza | @sarapovo

Jueves 19 de marzo de 2020 | 16:56

En el Servicio Aragonés de Salud (SALUD), se están suministrando mascarillas de tela a los y las trabajadoras de la sanidad para que las usen. Además se envió tela a una mercería para la fabricación de más mascarillas.

Hay que destacar por poco serio, para esos miles de trabajadores y trabajadoras, las medidas que se están llevando a cabo en los hospitales de Aragón ante la escasez de medios de protección.

Además de fabricar mascarillas de tela, las mascarillas quirúrgicas y batas que deberían de ser de un solo uso están siendo reutilizadas por falta de unidades.
Resulta completamente indignante e insoportable la situación de los trabajadores y trabajadoras de la sanidad en todo el estado con respecto a la falta de materiales, mascarillas, batas, guantes etc. para proteger sus vidas, y así poder seguir protegiendo y curando las nuestras. Un ejemplo de la desesperación ante esta escasez de EPIS es el de las enfermeras de la UCI del Hospital Miguel Servet de Zaragoza que denunciaron en prensa local el pasado día 15 que tuvieron que ponerse máscaras de plástico compradas por ellas mismas. Pero no es un caso aislado, si damos una vuelta por las redes y por las noticias veremos que está plagado de diferentes soluciones caseras que estos profesionales están llevando a cabo para proteger sus vidas y las nuestras.

Mascarillas de tela para el personal de la sanidad

En el hospital Miguel Servet de Zaragoza se han contratado alrededor de 12 costureras para producir este tipo de mascarillas con telas procedentes del hospital.

Uno de los ejemplos más llamativos que nos ha llegado, es lo que sucede en la lavandería del Hospital Miguel Servet, donde trabajan un centenar de celadores y celadoras. A este servicio esencial del hospital llega toda la ropa sucia del conjunto de hospitales de Aragón a excepción del Hospital Clínico, el Hospital Royo Villanova y Ejea de los Caballeros, kilos y kilos de ropa sucia que según una representante de la Junta de Personal del Sector II y miembro de CGT Sanidad, “llega sin identificar y sin ninguna medida de seguridad”. Solo lleva doble bolsa cuando ésta ropa es de la planta 11 de infecciosos del Hospital Miguel Servet, donde están de momento, los casos de coronavirus confirmados y también los posibles.

Estos trabajadores de la lavandería llevan denunciando que no tienen medios para protegerse, ni mascarillas, ni batas, ni gafas desde principio de la semana pasada. Por esta situación hubo protestas y algunos plantones de trabajadores y trabajadoras del servicio se negaron a trabajar en esas lamentables condiciones que ponen en riesgo sus vidas y la de sus familias, además de ser un nido de infección importante para la sociedad.

La respuesta de los responsables del servicio y del hospital ante la insistencia de los trabajadores, fue llevar a personal de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) a la lavandería, para acallar las voces que protestaban, afirmando ante estos celadores y celadoras que ellos no necesitaban medidas especiales de protección y poniendo a los que protestaban en otros puestos.

Es decir, que aquellos que tienen un contacto directo con la ropa sucia de prácticamente todos los centros sanitarios de Aragón, donde baja todo de las plantas de este hospital, el más grande de toda la Comunidad Autónoma, para su limpieza, incluido los infecciosos, no necesitan medidas especiales de protección según Prevención de Riesgos Laborales. Cuando las semana pasada, no se les estaba dando ni una “mísera” mascarilla quirúrgica, ni guantes y por supuesto mucho menos gafas. La solución que aplican es fabricar mascarillas de tela, que según la OMS no se recomiendan en ninguna circunstancia.

La respuesta de los responsables del servicio y del hospital ante la insistencia de los trabajadores, fue llevar a personal de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) a la lavandería, para acallar las voces que protestaban, afirmando ante estos celadores y celadoras que ellos no necesitaban medidas especiales de protección y poner a los que protestaban en otros puestos.

Es decir, que aquellos que tienen un contacto directo con la ropa sucia de prácticamente todos los centros sanitarios de Aragón, donde baja todo de las plantas de este hospital, el más grande de toda la Comunidad Autónoma, para su limpieza, incluido los infecciosos sin identificación, no necesitan medidas especiales de protección según Prevención de Riesgos Laborales.

Cuando las semana pasada, no se les estaba dando ni una “mísera” mascarilla quirúrgica, ni guantes y por supuesto mucho menos gafas. La solución que aplican es fabricar mascarillas de tela, que según la OMS no se recomiendan en ninguna circunstancia.

Estas mascarillas se están repartido por el hospital a trabajadores y trabajadoras para su uso algo que es completamente insuficiente. Si protestan la respuesta de los responsables es que “antiguamente se trabajaba con estas mascarillas”, una tomadura de pelo que no se puede permitir.

De todo esto la máxima responsable es la Consejería de Sanidad de Aragón, que entre otras cosas da el visto bueno para las contrataciones de costureras y realizar este tipo de materiales de protección. Con el reparto de mascarillas de tela entre trabajadores y trabajadoras del hospital, lo que pretenden es dar una falsa sensación de seguridad para mantener a la plantilla callada y hacer ver que se está protegiendo al personal.

La falta de medios de protección está provocando que decenas de profesionales en sanidad acaben enfermos y poniendo en riesgo no solo sus vidas sino las de sus familias y las personas y pacientes con los que tienen contacto.

Sabemos según trabajadores y trabajadoras de la sanidad privada que aun en muchas de estas clínicas y hospitales hay materiales que hasta día de hoy se están desperdiciando en hacer operaciones quirúrgicas no urgentes que solo sirven para lucro privado.

Si no hay EPIs, cada día más trabajadores y trabajadoras de la sanidad contagiados

Si se cumple el avance de la pandemia al ritmo que en Italia, los positivos diagnosticados se van a multiplicar por tres en una semana. La falta de Equipos de protección individual (EPIs) es en mayor medida la responsable de que a día 18 de marzo en Italia hay 2629 profesionales de la sanidad contagiados, y en el Estado Español el martes 17 de marzo se contaban 255 y el miércoles 18 debemos lamentar la primera muerte de una enfermera de 52 años en el Hospital de Basurto de Euskadi. Ante la falta de EPIs, va a ser necesario que desde la clase trabajadora, tomemos en nuestras manos todos los medios e instalaciones de la sanidad privada.

Las medidas que ha propuesto el Ministerio de Sanidad dando plenas competencias a las CCAA para tomar materiales de la sanidad privada y también poner a su disposición los hospitales privados, se quedan en papel mojado o supeditadas a la buena fe de los empresarios de la sanidad privada. Estos llevan décadas recibiendo grandes cantidades de dinero público de los diferentes gobiernos de turno en detrimento de la sanidad pública, la cual se ha ido recortando en los últimos años de forma brutal. Algo que hoy estamos pagando con creces.

La única forma de garantizar que esto se haga efectivo, y que se tomen medidas contundentes para un problema tan sumamente grave de salud pública mundial, es que seamos los propios trabajadores y trabajadoras de la sanidad los que tomemos en nuestras manos los materiales que están siendo donados, que se requisen todos los EPIS a la sanidad privada para ponerlas al servicio de toda la sociedad así mismo como sus instalaciones.

Además, hay que poner bajo gestión de los trabajadores las empresas privadas que hagan falta para la fabricación urgente de equipos y medios necesarios contra la pandemia. Estos, que están exponiendo sus vidas y sus cuerpos día a día, son los que saben lo que hay que producir, que cantidades y como debe ser su distribución en los distintos puntos del estado.






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