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Moción de censura: entre el esperpento de la derecha y el mal menor del progresismo imperialista

Con la vista en la campaña electoral, se realiza el debate en el Congreso. Entre el discurso rancio de Ramón Tamames y la defensa de la gestión capitalista y la paz social por Pedro Sánchez y Yolanda Díaz.

Roberto Bordón

Martes 21 de marzo
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Este martes 21 de marzo se ha iniciado el debate de la segunda moción de censura presentada por Vox en esta legislatura. Esta vez con un candidato independiente, Ramon Tamames, que ha sido exdirigente del PCE y del CDS de Adolfo Suárez y que ahora capitanea a la extrema derecha en su nuevo asalto mediático previo al ciclo electoral que se abre con los comicios autonómicos y municipales en mayo. Una oportunidad que también ha sido aprovechada por Pedro Sánchez y Yolanda Díaz para iniciar una precampaña electoral reivindicando la gestión capitalista del gobierno PSOE-UP y su capacidad para mantener la paz social.

La moción ha comenzado con un intercambio de intervenciones entre Santiago Abascal y Pedro Sánchez en el que ambos líderes han planteado discursos más centrados en los próximos comicios que en un verdadero debate político. Abascal ha sacado a relucir cada argumentario o bulo reaccionario para tratar de sacar rédito de la atención mediática sobre una moción de censura que no sólo nació muerta en un plano parlamentario sino cuyo candidato le ha dado más quebraderos de cabeza que alegrías en las últimas semanas. Por otro lado, Pedro Sánchez ha aprovechado sus turnos de réplica para desplegar una defensa de la gestión del gobierno PSOE-UP a lo largo de la legislatura en que ha remarcado sus principales políticas: reforma laboral, reforma de las pensiones, la gestión de la pandemia o la LOSU entre otras.

Entre todas, destaca la defensa de Sánchez de la futura reforma de las pensiones de la que afirmaba orgulloso que se ha logrado manteniendo la paz social en España. Una referencia indirecta a la grave crisis política que se ha desencadenado en Francia a raíz de la aprobación por decreto de la reforma de las pensiones por parte de Macron. De esta forma, Sánchez que ha aprovechado como hace siempre los ataques de la ultraderecha para lavarse la cara y presentarse como demócrata, también ha presentado este balance de su legislatura: la capacidad de su gobierno para mantener la paz social y bloquear un posible ascenso de la lucha de clases en nuestro país.

Ramón Tamames: el decrépito guardián del régimen del 78

El candidato de la moción de censura Ramon Tamames, exdirigente del PCE y del CDS, ha realizado un discurso centrado en atacar al gobierno PSOE-UP por considerarlo antidemocrático, realizar un diagnóstico negativo de la economía del país, ha atacado el derecho de autodeterminación de los pueblos y por encima de todo ha hecho una defensa del régimen del 78 y sus orígenes.

Tamames ha aprovechado su propio pasado político para reivindicar el papel del PCE a lo largo de la Transición como agentes claves para la constitución del régimen actual. Algo en lo que el candidato de Vox tiene toda la razón. Efectivamente, el PCE desplegó una política de conciliación de clases, pactó con sectores del franquismo el modelo de la democracia capitalista española y apostó por una estrategia de integración en el nuevo régimen del 78, lo contrario de la independencia de clase y la ruptura revolucionaria.

Pero el repaso histórico del catedrático narcisista no terminó ahí, pues tras recordarnos que compremos su libro, hizo una revisión de la historia de la revolución española y la guerra civil, afirmando que “había gente mala en ambos bandos” y que no se puede condenar solo la violencia de los golpistas en el 36. Tamames acusó a la II República y al movimiento obrero de cometer “atrocidades” similares al bando sublevado, tratando de “igualar los extremos”. Una burda revisión histórica en la que achacó el origen de la violencia a la revolución del 34. Sin entrar en detalle, la acción de Tamames muy en boga con la de otros reaccionarios que le acompañaban este martes en la tribuna del parlamento es un nuevo episodio en un revisionismo histórico que pretende lavar la cara al fascismo y a la burguesía equiparando los métodos de lucha de la clase obrera por la emancipación con la brutal represión de Estado del franquismo y la dictadura.

Por otro lado, el candidato de Vox, en línea con el partido que lo presenta, ha atacado el derecho democrático de autodeterminación de los pueblos, alegando que se trata de una cuestión cerrada cuando se votó la actual constitución. Este decrépito guardián del régimen negó la posibilidad de un derecho democrático apoyándose en la idea de la constitución actual sería un texto eterno, al menos en sus líneas fundamentales.

A su vez, Tamames ha planteado medidas que “resuelvan la sobrerrepresentación” de los partidos nacionalistas en las Cortes. Una vez más en línea con Vox que persigue directamente la ilegalización de los partidos independentistas. Una línea reaccionaria por donde se la mire.

Finalmente, Tamames ha acudido a la cuestión del Sáhara para atacar al gobierno, no porque a Tamames o a Vox les preocupe realmente la situación del pueblo saharaui o la histórica traición de los distintos gobiernos españoles a dicho pueblo. Sino porque es un punto común de ataque de la ultraderecha, que se apoya retóricamente en la lucha del Sáhara para atacar al gobierno por su supuesta falta de dureza contra Marruecos y el no haber defendido correctamente los intereses españoles en Argelia. Es decir, cuestionan al gobierno por no haber defendido, según ellos, correctamente los intereses imperialistas en el “Flanco Sur” de la OTAN que comprende zonas de interés estratégico para la burguesía española en África.

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz de cara a las elecciones

La moción de censura ha sido aprovechada tanto por Pedro Sánchez como por Yolanda Díaz para reivindicar las políticas del gobierno PSOE-UP, y escenificar un “gran momento” del gobierno de coalición de cara al próximo ciclo electoral. A nadie se le escapa que la maniobra de Vox tiene más que ver con intereses electoralistas que con una voluntad real de ganar la moción de censura. Por tanto, ambos socios de gobiernos han querido utilizar esta oportunidad como una precampaña electoral.

Los días previos, Unidas Podemos intentó disuadir al PSOE de que Sánchez respondiese a la moción, para que lo dejase en manos de Yolanda Díaz. Una idea que el PSOE ha rechazado, tanto porque a nivel de reglamento es el presidente del gobierno quien debe responder, pues el censurado es él, como porque supondría regalar el centro de la escena a su socio menor de gobierno.

Sánchez ha aprovechado sus intervenciones para reivindicar las políticas del gobierno y lavar su imagen presentándose como el supuesto estandarte de los demócratas frente a la extrema derecha. A su vez, ha querido presentarse como el mejor gerente de los intereses capitalistas españoles con un gran argumento que ha mencionado en dos ocasiones mientras hablaba de la reforma de las pensiones: haber sido capaz de mantener la paz social. En este terreno, se estaba comparando sin decirlo con Macron, quien atraviesa una grave crisis política por aprobar una reforma de las pensiones que eleva la edad de jubilación de los 62 a los 64 años.

Por su parte, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz celebraron una reforma de las pensiones que consolida todos los ataques previos al sistema público de pensiones. Yolanda Díaz la presentó como “la única reforma de las pensiones que no incluye recortes” en las últimas décadas. Sin embargo, omitió decir que no los incluye porque en el Estado español gran parte de esos recortes ya se han aplicado, siendo el gobierno del “progresista” Zapatero el que llevó la edad jubilatoria hasta los 67 años. ¡Y el gobierno actual no solo no ha hecho nada para revertir esos recortes, sino que celebra esta reforma de las pensiones como si fuera una gran conquista!

Sánchez también ha reivindicado su gestión de la pandemia y sus políticas para los grandes capitalistas, así como para contener la inflación. Todo esto esquivando el aumento de la pobreza, la caída en el poder adquisitivo de y el aumento de la precariedad que golpean a los trabajadores españoles.

Al fin del al cabo, Sánchez estaba discutiendo con la derecha quién gestiona mejor los intereses capitalistas, al mismo tiempo que agitaba la bandera del malmenorismo para retener votos en el próximo ciclo electoral: ¡Vean como Vox quiere hacernos retroceder 50 años! Como si el gobierno PSOE-UP no hiciese ya en la práctica políticas de derechas a favor de los grandes capitalistas.

Yolanda Díaz por su parte, ha aprovechado para hacer su propio lanzamiento electoral y presentarse como una “mujer de Estado”. No solo ha reivindicado el conjunto las políticas del gobierno PSOE-UP, destacando la reforma laboral impulsada desde su ministerio, sino que se ha tomado el tiempo de saludar el trabajo de cada ministro y ministra de gobierno. Así, ha dedicado palabras elogiosas a Nadia Calviño, a José Luis Escrivá, a María Jesús Montero, a Irene Montero o Ione Bellara.

La dirigente de Sumar ha aprovechado también para utilizar un perfil feminista contra la extrema derecha. Díaz ha recriminado a Tamames que solo se refiere a las mujeres para exigirles que tengan más hijos y ha tachado a Vox de reaccionarios por su rechazo al colectivo LGTBI.

Al igual que Pedro Sánchez, Díaz ha obviado los efectos reales de sus políticas en favor de los grandes capitalistas, y ha omitido que los empleos creados por su reforma laboral no han revertido la precariedad, o que aumento del salario mínimo no soluciona las penurias de millones de familias obreras con salarios insuficientes ante la escalada de la inflación. Díaz que trabaja codo con codo con las burocracias sindicales también ha reivindicado esa paz social que Sánchez mencionada por Sánchez. De hecho, ella ha sido gran artífice de promover acuerdos con los sindicatos, en una posición pactista y conciliadora en los últimos años.

En conclusión, la primera sesión de debate parlamentario sobre la moción de censura ha servido a la derecha para desplegar su retórica reaccionaria, y al bloque de gobierno, para mostrarse como buenos gestores del capitalismo español, garantes de la paz social y defensores de “valores progresistas”. Es decir, para escenificar el enfrentamiento entre “derecha” y progresismo, ambos flancos del Régimen del 78, y para recrear la idea del “mal menor” contra la derecha. Un “mal menor” que implica, nada menos que tragar pensiones miserables a los 67 años, precariedad laboral, bajos salarios, represión en las fronteras, no derogación de la ley mordaza y aumento de los presupuestos militares para desplegar una política imperialista desde la OTAN.


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Roberto Bordón

Andalucía

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