Internacional

TRIBUNA ABIERTA

Muere Emilio Botín, el rey de los banqueros

Luis Osorio

Tribuna abierta

Jueves 11 de septiembre de 2014

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Fotografía: Reuters

Lenin dijo uno vez que al enemigo hay que quitarle el poder pero no negarle el pan. Podemos darle el pésame a su familia, pero eso no puede impedirnos decir alto y claro que ha muerto uno de los peores enemigos de la clase obrera y el pueblo español.

Ha muerto uno de los más claros exponentes del capital financiero nacional e internacional que siempre se ha distinguido por patrocinar políticas absolutamente anti obreras.

Desde los años ‘70 su banco, el Santander, ha sido el adalid del abandono de las inversiones industriales para dedicarse a las operaciones financieras especulativas, aunque esto supusiese la destrucción de cientos de empresas industriales y el desastre de comarcas enteras particularmente de la cornisa cantábrica, en donde nació su banco.

Su banco se ha distinguido siempre por poner en práctica las operaciones especulativas más arriesgadas, incluso cuando estas eran ilegales o fraudulentas. Recordamos ahora el caso de las cesiones de crédito, que fueron declaradas ilegales por los tribunales de justicia y Botín fue obligado a comparecer ante la Corte de justicia. Sin embargo, salió absuelto, ya que se puso en práctica la llamada “Doctrina Botín”, un conjunto de trucos legales elucubrados especialmente par a evitar su encausamiento.

Siempre se dice que en una democracia burguesa el gobierno no es más que el Comité Ejecutivo de la clase dominante. En el caso de Botín, hay numerosos ejemplos de que el que mandaba era él y no el gobierno. El PSOE debía 60 millones de euros al Banco de Santander, que le fueron condonados por Botín en 2009 cuando Zapatero estaba en el Gobierno.

A cambio, el Gobierno Zapatero llevó a cabo numerosas reformas de leyes en beneficio de los grandes bancos. La más notoria, el endurecimiento de la ley hipotecaria por la que incluso después de embargada la casa por el banco, el propietario de la vivienda sigue endeudado de por vida y pagando el resto del crédito al banco.

Zapatero llegó incluso a indultar al Consejero Delegado del Banco, Alfredo Sáenz, que había sido condenado por un tribunal de justicia por prevaricación y falso testimonio.
Uno de los últimos productos especulativos puesto en marcha por el banco de Botín fueron las Cédulas o Bonos de deuda subordinada, por los cuales un particular compraba bonos que más tarde eran canjeables por acciones a un precio fijo, que en la práctica resultaban estar muy por encima del precio de mercado de las acciones en el momento del canje.

Por tanto, los poseedores de bonos habían pagado más del doble del valor de las acciones, todo en beneficio de la cuenta de resultados del banco del Sr. Botín.
Botín junto con los otros dos grandes banqueros españoles, el jefe del BBVA y el de La Caixa, han dominado siempre el Banco de España, e impuesto la política más conveniente para el gran capital financiero.

Uno de los últimos ejemplos de su enorme poder e influencia tuvo lugar en el año 2012. Todo el sistema financiero y los mercados internacionales sabían que Bankia, el cuarto banco del país había salido a bolsa a pesar de estar en quiebra. Los mercados respondieron en los ocho primeros meses de 2012 con una masiva retirada de capitales extranjeros, más de 250.000 millones de euros, un 25% del PIB español, lo que sin el apoyo del Banco Central Europeo hubiera supuesto algo peor que el “corralito” en España.

En términos relativos, hubo más fuga de capitales en esos meses en España que en el tequilazo en México. El BCE planteo la necesidad de dimitir a Rodrigo Rato, un hombre muy vinculado al gran capital, antiguo Presidente del FMI, pero un pésimo gestor. El BCE y el FMI pedían la nacionalización de Bankia y la dimisión de Rato.

Así se forzó a Rato a dimitir en una reunión de los tres grandes banqueros capitaneados por Botín que de esta manera hizo un gran servicio al capital financiero nacional e internacional. Al día siguiente de esta reunión en la que los grandes banqueros le habían obligado a dimitir, Rato fue cesado por el Presidente del Gobierno y el estado rescató a Bankia con 25.000 millones prestados por el Mecanismo Europeo, que acabaremos pagando los contribuyentes españoles.

Es decir, Rajoy puso el sello a una decisión tomada por los grandes banqueros la noche anterior. Este es sólo un ejemplo -podríamos poner más-, pero el Banco de Santander, el Banco de Botín, tiene patente de corso ante la justicia, perdona las deudas de los partidos, compra a los políticos, logra indultos del gobierno y en definitiva, demuestra en la práctica que por encima del gobierno, de la legalidad y de la justicia están los auténticos amos de la sociedad, los grandes exponentes del capital financiero, a cuya cabeza en el Estado Español desde hace décadas se ha encontrado Botín. No por nada, su banco es el primero de la zona Euro y uno de los más grandes del mundo.

Mientras los grandes dirigentes del PP y del PSOE se deshacen en elogios del prócer, las redes sociales se llenaban de declaraciones informales que demuestran el odio que el pueblo le profesa a tan siniestro personaje. Probablemente el más duro que podemos encontrar en las redes sociales es el que dice que “un infarto le recordó al banquero que tenía corazón…”.

Pero como dice el refrán: A rey muerto, rey puesto. El Consejo de Administración del Banco se reunió de urgencia y ha designado para el puesto que ocupaba su padre a su hija, Ana Patricia Botín, hasta el momento consejera Delegada del Santander en el Reino Unido. Por tanto nada cambiará en la política del banco, nada cambiará para las miles de familias que tienen que entregar sus casas al banco y seguir pagando de por vida el dinero que deben de sus préstamos. Nada cambiará para los millones de parados que seguirán viendo como la falta de crédito de su banco arruina a miles de pequeñas empresas y las obliga a la quiebra.

Con Botín padre o con Botín hija, las tareas de la clase obrera y de la mayoría de la población siguen siendo las mismas: acabar con el dominio del gran capital, poner en práctica un programa que expropie a los bancos bajo control de los trabajadores y con indemnización sólo a los pequeños accionistas. Una batalla que debemos de llevar a cabo junto con la clase obrera internacional, para que pueda ser verdad lo que pedían las “Marchas por la Dignidad” del 22M que sacaron a la calle a cientos de miles de trabajadores y jóvenes: PAN, TRABAJO Y TECHO para todos.

*Luis Osorio vive en Madrid, es economista y activista del movimiento obrero. En los años ’70 contribuyó a la construcción de la UGT de Álava a la salida del franquismo, que llegó a organizar a más de diez mil trabajadores en esa combativa zona del País Vasco. Militó muchos años en El Militante y hasta hace poco en Izquierda Anticapitalista. Fue economista de la UPTA-UGT. Es colaborador de La Izquierda Diario.






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