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CAPITALISMO ESTABLISHMENT

Nueva reunión secreta del club Bilderberg, el foro de los poderosos

Este fin de semana se reune el elitista club Bilderberg, el foro exclusivo y secreto donde los más ricos buscan digitar el orden mundial. ¿Qué van a debatir a puertas cerradas?

Viernes 10 de junio de 2016 | 20:11

¿Qué es el club Bilderberg?

El club, grupo o foro Bilderberg es una conferencia anual en la que se reúne lo más granado del capitalismo industrial y financiero, dirigentes de los más grandes medios de comunicación, representantes de multitud de países y organismos internacionales, así como líderes políticos e importantes personalidades del mundo académico.

El origen del club Bilderberg data de fines de mayo de 1954, cuando se celebró su primera reunión a propuesta del consejero político polaco Jozef Retinger, bajo el auspicio del archiconocido multimillonario David Rockefeller y del príncipe de Holanda Bernardo de Lippe-Biesterfeld. El primero de estos encuentros se realizó en el hotel holandés Bilderberg, del que procede su nombre, y desde entonces reúne cada año a entre 120 y 150 de las consideradas personas más influyentes del planeta que se dan cita en complejos hoteleros de lujo para discutir de política y economía.

¿Qué van a debatir este año en el club Bilderberg?

Estos debates están fuertemente marcados por la coyuntura internacional de cada año. En esta 63ª edición del club (en 1976 la reunión fue cancelada por un escándalo de corrupción que implicaba directamente al Príncipe Bernardo) se tratarán cuestiones como la inmigración en Europa, ciberseguridad, precariado y clase media; y otros temas que ya son recurrentes en el grupo como Oriente Medio, China y Rusia, entre otros.

Otras fuentes estiman que el asunto de los paraísos fiscales y los llamados Papeles de Panamá podrían ser otros puntos del debate. Según afirma El Confidencial Digital Henry Kissinger y David Rockefeller, dos de los miembros fundadores del grupo, "han propuesto someter a debate y aprobación, en la edición de este año en Alemania, que Estados Unidos quede como único paraíso fiscal del mundo".

El Bilderberg meeting ´16, que se celebra desde el jueves 9 hasta el domingo 12 de junio en la ciudad germana de Dresde, cuenta con la presencia de la directora del FMI, Christine Lagarde; el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfang Schäuble; los primeros ministros de Bélgica y Países Bajos, el rey Guillermo de Holanda; John Cryan, presidente de la junta directiva de Deutsche Bank; Thomas Enders, presidente de Airbus o Michael O´Leary, director ejecutivo de Ryanair entre otros.

Entre los españoles asistentes al evento figura la presidenta del Banco Santander, Ana Botín; el presidente ejecutivo de Telefónica, Cesar Alierta; Luís Garicano, responsable del programa económico de ciudadanos y Juan Luis Cebrián, presidente del Grupo Prisa y miembro del comité directivo del Club Bilderberg. Se especulaba con la posible participación de la reina Letizia Ortiz sustituyendo a Sofía de Grecia, asidua de estos encuentros, pero finalmente parece que esto no se ha consumado.

El club Bilderberg y las teorías del Nuevo Orden Mundial

El carácter de las reuniones se mantiene dentro del más absoluto secreto y se encuentran protegidas por apabullantes despliegues de seguridad que corren a cargo del Estado anfitrión donde ni la prensa ni los curiosos son bienvenidos. Aquellos periodistas que han tratado de infiltrarse en estas reuniones se han encontrado con estrictos controles y han sido retenidos en sus habitaciones de hotel cuando no directamente arrestados por las policías locales.

Una calculada opacidad que es defendida por la organización. "Gracias a la naturaleza privada de la conferencia, los participantes no están obligados por las convenciones de sus cargos o por posiciones preacordadas" figura en su página oficial, un desatendido blog lanzado hace 6 años ante la creciente presión mediática generada alrededor de cada uno de estos foros pues, como se supone, en ellos se marca la agenda política y económica de múltiples gobiernos y organizaciones internacionales.

Por ejemplo, la abdicación del rey Juan Carlos el 19 de junio de 2014 se produjo pocos días después del Bilderberg meeting ´14 que contaba con la presencia de la entonces reina Sofía. Este hecho lleva a especular con la posibilidad de que dicha decisión fuera favorecida desde estas altas instancias que veían la necesidad de recuperar la imagen altamente devaluada de una monarquía que ha sido tradicionalmente la garante del orden político y económico capitalista en el Estado español desde 1975.

Hechos como este engordan el argumentario de las teorías de la conspiración que ven en Bilderberg y otros grupos una suerte de gobierno supranacional que opera en la sombra. Para estos adscritos a las conspiraciones, atentados, cambios de gobiernos, terrorismo, crisis, guerras y revoluciones son planificados y aplicados con igual eficiencia en el camino de la conformación del llamado Nuevo Orden Mundial. La motivación y naturaleza de sus orquestadores varía según los autores, pero a grandes rasgos podríamos decir que va desde hombres poderosos que aspiran al control y poder totales a sectas satánicas u organismos extraterrestres con intenciones todavía más oscuras.

El problema de estas teorías es que, más allá de lo disparatado que puedan resultar, imprimen una visión apocalíptica y paranoica del mundo en el que la fuente de todos los problemas son las conspiraciones; ocultando la dinámica del conflicto entre unas fuerzas y clases sociales cuyos intereses son opuestos y contradictorios, que se enfrentan entre ellas y que conforman sus propias organizaciones a través de las cuales tratan de influir sobre la realidad, pero desde luego no están en la capacidad de planificarla de forma milimétrica. En palabras del profesor de psicología y sociología William Domhoff en There Are No Conspiracies.

«Hay varios aspectos de la visión general de las conspiraciones que no coinciden con lo que sabemos de las estructuras de poder. Primero: asume que un grupo reducido de individuos altamente educados y ricos desarrollan, de alguna manera, un deseo psicológico por el poder que los llevaría a hacer cosas que no corresponden con el papel que parecen tener. Por ejemplo, que capitalistas muy ricos ya no estarían interesados en hacer ganancias, sino dedicados a crear un gobierno mundial. O que los gobernantes elegidos estarían tratando de suspender la Constitución a fin de asumir poderes dictatoriales. Ese tipo de afirmaciones se han venido haciendo desde hace muchas décadas y, según se asegura siempre, “esta vez sí se están implementado”, pero nunca llegan a serlo. Dado que esas afirmaciones han resultado ser erróneas docenas de veces, tiene más sentido asumir que los líderes actúan por los motivos comunes, tales como hacer ganancias u objetivos institucionalizados para los políticos. Por supuesto que ellos desean tener ganancias tan grandes como sea posible y ser elegidos por mayorías muy grandes, y eso los puede llevar a hacer cosas que son desagradables, pero nada que tenga que ver con crear un gobierno mundial único o suspender la Constitución».

En efecto, no hace falta irse tan lejos para pincelar el sentido de la existencia de un foro de debate internacional como es club Bilderberg en el conjunto de la política global. Entre sus objetivos declarados públicamente figuran el "hacer un nudo alrededor de una línea política común entre Estados Unidos y Europa en oposición a Rusia y al comunismo". Es decir, garantizar la salud del sistema capitalista en el que Estados Unidos juega un papel de dominancia y Europa como subalterna a tenor del orden político y económico surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

En ese sentido, es necesario destacar que Bilderberg no representa al conjunto de la élite económica mundial, sino a aquellos sectores relacionados con posiciones que podríamos considerar atlantistas. Es por ello que China y Rusia continúan siendo un tema de preocupación que se repite en cada uno de estos foros, pues resultan ser verdaderos adversarios en el reparto de los mercados internacionales.

Por tanto, podemos extraer varias conclusiones de la existencia de un foro internacional como Bilderberg.

Primero, considerar que entre los objetivos de las reuniones que mantiene el grupo Bilderberg no está la consecución de un llamado Nuevo Orden Mundial sino más bien el mantener y hacer prevalecer el orden económico y político de posguerra.

En segundo lugar, que este y otros grupos similares representan unos intereses concretos que tratan de influir sobre las decisiones adoptadas por los gobiernos de los Estados nacionales. Esto no es nuevo, ya Karl Marx señalaba en el Manifiesto comunista que "el Gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa". Constituciones y democracias capitalistas garantizan el desarrollo de las actividades de sus miembros y, por tanto, no son a priori objetivos a batir por su parte.

Por último, en oposición a estas reuniones internacionales de los capitalistas, reivindicar la necesidad de que la clase trabajadora construya sus propias organizaciones internacionales, desde la base de la independencia política de su clase, para enfrentar a los capitalistas y sus gobiernos en todo el mundo.

Seguramente un tema que estará presente en las conversaciones de los poderosos este año será la situación “ingobernable” de Francia y la preocupación por la radicalización de la clase obrera y la juventud.






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