Internacional

PODEMOS y la crisis del bipartidismo español

Josefina L. Martínez

@josefinamar14

Viernes 5 de septiembre de 2014

Según una encuesta realizada por Sigma 2 para el diario El Mundo, el nuevo partido Podemos tiene una intención de voto del 21,2 por ciento. Si se votara hoy, el partido liderado por Pablo Iglesias quedaría a tan solo un punto de los socialistas del PSOE y superaría por varios puntos a Izquierda Unida, que cae hasta un 4,1 por ciento. El sondeo fue realizado a 1000 personas por teléfono entre el 26 y 28 de agosto.

Según esta misma encuesta el gobernante Partido Popular seguiría siendo el más votado, pero cayendo 14 puntos desde las elecciones generales del 2009, pasando del 44,6 % al 30,1%. En segundo lugar se ubicaría el PSOE, con un 22,3% (6 puntos menos que en el 2009).

Por su parte, el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de julio le otorga a Podemos una estimación de voto del 15%. Mientras que según la cadena de noticias española SER si hoy fueran las elecciones en Andalucía, en el sur del país, Podemos alcanzaría un 18% de los votos.

Todos los indicadores, más allá de las posibles distorsiones de encuestas realizadas cuando faltan todavía 9 meses para las próximas elecciones municipales, muestran que continúa el importante auge electoral de Podemos.
Esto se explica en primer lugar por la profundidad de la crisis del bipartidismo español y la crisis del régimen político instaurado en 1978 a la salida de la dictadura franquista.

Los escándalos de corrupción que salpican –o más bien manchan por entero- a todos los partidos del régimen se han transformado en moneda corriente, generando un desprestigio muy grande de la llamada “casta” política.

Como el caso Bárcenas, ex tesorero del PP que “confesó” una compleja arquitectura de financiamiento paralelo del partido con donaciones no reconocidas de empresarios y “sobres” en negro a sus principales dirigentes.
O el caso de los ERE (Expedientes de regulación de empleo) de Andalucía, que mostró una red de subvenciones y ayudas estatales por parte del gobierno del PSOE a empresas “truchas”, con la complicidad de los grandes sindicatos.

Y más recientemente, el escándalo Pujol, que involucra a la principal familia del nacionalismo catalán, que “confesó” haber tenido varios millones de euros no declarados en bancos extranjeros durante más de 30 años.

La indignación y el descontento continúan contra los planes de austeridad del gobierno del PP (iniciados en 2010 por el PSOE de Zapatero), en una situación de grave crisis social. Con índices de desempleo del 24,5% y más del 50% de desempleo juvenil, cientos de miles de personas desalojadas de sus casas en los últimos años por no poder pagar y millones sus hipotecas bancarias y miles de jóvenes que no pueden seguir estudiando en la universidad por el aumento de las tasas.

La respuesta del gobierno a la crisis ha sidoel recorte de conquistas sociales como la educación y salud públicas, a servicios sociales y otras prestaciones estatales como becas, ayudas para las personas dependientes y ancianas.

A esto se suma el cercenamiento de libertades democráticas, con el incremento de multas y penas por participar en manifestaciones y huelgas, yel intento de liquidar otros derechos que son parte de la vida cotidiana de millones de mujeres, como el derecho al aborto en hospitales públicos.

En este clima social y político irrumpió Podemos, creciendo en intención de voto y en cantidad de “afiliados” por vía electrónica, alcanzando 113.600inscriptos hasta el momento.

Según varios estudios, los votantes potenciales de Podemos provienen de diferentes formaciones políticas, desde el PP, UPyD, el PSOE, IU, y muchos que hasta ahora eran abstencionistas.

“Nuestro discurso siempre ha sido muy moderado” (Pablo Iglesias)
En los últimos tres meses, después de las elecciones al parlamento europeo donde Podemos alcanzó sorpresivamentemás de 1.200.000 de votos, sus portavoces han aparecido prácticamente todos los días en medios periodísticos.

Al mismo tiempo, han adoptadoun discurso político bastante más moderado que el que tuvieron en su presentación inicial con el manifiesto “Mover Ficha” antes de las elecciones.

Pablo Iglesias, en una entrevista en el canal de TV La Sexta, respondía a un dirigente del PSOE, quien le atribuía un giro de moderación política después de las elecciones. Iglesias contestaba: “Nuestro discurso siempre ha sido muy moderado”.

Después de que una encuesta del CIS mostraraque un importante porcentaje de votos de Podemos provenían de sectores de clase “alta y media alta”, otra de sus portavoces dijo a Contrapoder que no le sorprendía, porque “Los empresarios dignos y decentes, que son la mayoría, están muy en contra de la corrupción en el ámbito público y cómo esta repercute en el ámbito privado”.

Los principales líderes de Podemos han desarrollado un discurso populista que busca un espacio político que no se definapor la polaridad entre “derecha e izquierda”, conapelaciones a “dejar atrás los ropajes ideológicos” y reemplazar la referencia hacia los trabajadores y sus organizaciones por una apelación a los ciudadanos “de a pie” (empresarios o trabajadores) sin militancia social ni política.

Podemos prepara su Asamblea constituyente para los próximos meses, con la presentación de tres borradores de documentos (político, organizativo y ético).
Desde su equipo técnico se ha presentado un sistema de votaciones “on line” para promover la participación de los ciudadanos que no participan de los círculos de Podemos pero podrán votar desde su casa. Todo indica que en las votaciones “on line” las propuestas de Pablo Iglesias y su grupo asesor obtendrán una amplia mayoría.

Sin embargo, han aparecido algunas voces críticas al interior de Podemos sobre las propuestas que allí se plantean. El foco del malestar se encuentra en las propuestas organizativas, que varias voces internas y externas han calificado de “centralistas”, “personalistas”, “plebiscitarias” y “faltas de democracia”.
Otros sectores minoritarios en la formación también plantean críticas a las definiciones políticas de los portavoces y el equipo de dirección. Los debates continuarán en los próximos meses.






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