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PP y VOX arremeten contra las candidaturas de la “España Vaciada”

El PP tilda a sus candidaturas de “marca blanca del PSOE”. El movimiento retoma una vieja tradición de diputados que ofrecen sus votos a cambio de concesiones para el territorio. Un callejón sin salida para resolver problemas estructurales de fondo.

Irene Ruiz

Martes 11 de enero
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Las elecciones anticipadas convocadas por Mañueco en Castilla y León para el 13 de febrero han provocado que un movimiento como la “España Vaciada”, que tenía previsto lanzarse a nivel estatal en 2023 haya adelantado su irrupción en el escenario electoral. La respuesta de la derecha, que ha gobernado históricamente la región y que va a necesitar aliarse para mantenerla, no se ha hecho esperar, atacando estas candidaturas e identificándolas como las “marcas blancas del PSOE”.

Las encuestas apuntan a un acuerdo entre el PP y Vox

Tras la ruptura del pacto de gobierno con Cs en el Ejecutivo regional, la destitución de los cuatro consejeros de la formación naranja, y la convocatoria de elecciones anticipadas, que el presidente de la Junta llevó a cabo el 20 de diciembre, los resultados de varias encuestas llevadas a cabo por Público, El País o El Norte de Castilla muestran que el PP de Mañueco necesitará aliarse con Vox ante la desaparición de Ciudadanos, ya que obtendría entre 37 y 39 escaños, y necesita 41 para gobernar en Castilla y León.

El escenario para el PP, sumido en una guerra interna entre Ayuso y Casado, le es favorable a este último por su peso en el partido a nivel regional. Si el PP gana en Castilla y León, y en Andalucía después, Casado podrá achacar el triunfo del 4 de mayo en Madrid, no tanto a Ayuso como al partido que él dirige y cuyas importantes direcciones provinciales ha puesto a su servicio. Casado ya se enfrentó a los líderes de ambas comunidades por el control de algunas direcciones provinciales, como la de Sevilla y la de Salamanca. De esa victoria salió la candidatura de Mañueco, que antes que consejero y presidente fue alcalde de la ciudad y presidente de la diputación.

A un mes de los comicios, la precampaña electoral ya ha comenzado. Este sábado 8 de enero Mañueco y Casado celebraron el primer acto con un tono claramente electoralista en Salamanca, para respaldar su candidatura de Castilla y León.

Por su parte, el PSOE se queda muy lejos en las encuestas de sus mejores resultados puesto que bajaría a entre 28 y 29 escaños, de los 35 que obtuvo en 2019. Este domingo 9 de enero ha sido el candidato socialista Luis Tudanca quien ha presentado su candidatura a la Junta en Palencia, acompañado por Pedro Sánchez. Tudanca se ha reivindicado como ganador de las elecciones de 2019 y ha criticado al PP por un adelanto electoral que ha calificado de "irresponsable", acusando al PP de forzar las elecciones en Castilla y León por la guerra interna con Ayuso.

Por otro lado, Vox pasaría de un escaño a nueve o diez, estableciéndose como tercera fuerza en la región. El candidato de VOX en Castilla y León es Juan Manuel García-Gallardo Frings, un abogado burgalés conocido por sus homófobas declaraciones en redes sociales.

Por su parte Ciudadanos pasaría de los 12 escaños que obtuvo en los anteriores comicios, a uno, casi desapareciendo del mapa, y Podemos mantendría los dos que tiene o bajaría a uno, dependiendo de la encuesta.

El “España Vaciada” puede alterar el escenario demoscópico

La incógnita estará en los partidos locales, que parten con más expectativas electorales después del anuncio de la plataforma “España Vaciada” de acudir a los comicios en cuatro provincias (Burgos, Soria, Palencia y Salamanca) a través de fuerzas políticas diferentes, pero con el mismo “apellido”.

Se especula que Unión del Pueblo Leonés (UPL) puede obtener dos escaños en León, Por Ávila (XAv) conservaría el suyo y Soria ¡Ya! irrumpiría con un procurador. Por el momento el resto de listas de esta coalición, Burgos Enraíza, Palencia Existe y España Vaciada Salamanca, lo tendrían más complicado para tener representación en las Cortes.

Ante esta situación el PP de Casado ha arremetido contra las candidaturas de la “España Vaciada”. Varios de sus dirigentes las han calificado como "marcas blancas del PSOE". La frase original corresponde a la portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra, pero varios de los principales dirigentes autonómicos y estatales del PP han defendido el mismo discurso. Antes de terminar el año, el propio Mañueco respondía al anuncio de que Soria Ya! se presentaría a las elecciones de febrero en el mismo sentido, declarando que "estas formaciones tienen como objetivo sostener al sanchismo".

La explicación del fenómeno político de la “España Vaciada” para Casado alude a los riesgos de un "cantonalismo que va floreciendo" y que él identifica con un “antiguo colectivismo de la izquierda que ha mutado hacia un identitarismo en el que nos intentan dividir en compartimentos estancos". Por su parte el expresidente José María Aznar señaló, en un alarde discursivo, que España "no es un estado plurinacional, plurinivel ni la madre que los parió".

El dirigente de Ciudadanos Edmundo Bal señala que “ese cantonalismo se puede convertir en un nuevo nacionalismo" y advertía de que “pueden ser capaces de apoyar cualquier opción, aunque no sea buena para los 47 millones de españoles". Por su parte Vox también considera "marcas blancas de la izquierda" a las candidaturas de la “España Vaciada”. El secretario general del partido, Javier Ortega Smith, aseguraba que estas listas no tendrán "ningún efecto" porque "los españoles no son estúpidos".

“España Vaciada”, una propuesta poco novedosa

Desde que en enero de 2020 Teruel Existe apoyara la investidura de Sánchez, las derechas han visto un enemigo directo en la plataforma que trata de capitalizar el rumiado descontento de buena parte de la población de la treintena de provincias que se han sumado a la Plataforma. Una situación que se mantiene con su papel de socio parlamentaria del gobierno de PSOE y Unidas Podemos.

Los problemas que denuncian desde estas candidaturas no son en absoluto nuevos. Como señalábamos en un reciente artículo son cuestiones pendientes, muchas de ella, desde hace más de un siglo, como la cuestión agraria. El vaciamiento demográfico y la pérdida de actividades económicas ha agravado la carencia de servicios básicos, como educación o sanidad, o el deterioro y obsolescencia de infraestructuras de transporte o comunicaciones.

La propuesta de la “España Vaciada” para resolverlas es actuar de “socio menor” de uno de los dos grandes partidos del Régimen del 78. Ser el sostén parlamentario a cambio de obtener inversiones en el territorio. Un apoyo que hoy puede ser al PSOE pero que puede serlo de forma alternativa de al otro bloque que hoy las ataca, si es éste el que ocupa las principales posiciones de poder donde se deciden estas inversiones, el Estado central.

No es una propuesta muy novedosa. Siguiendo otros modelos regionalistas como el del Partido Aragonés, que ha gobernado o apoyado gobiernos indistintamente del PP y el PSOE, consolidando su rol de partido agrario y una extensa red clientelar en el medio rural de su comunidad.

Pero si vamos más atrás, esta apuesta provincialista tiene raíces que van mucho más allá y que se retrotraen a la práctica clientelar de los diputados de provincia de la Restauración que vendían sus apoyos a unos y a otros a cambio de concesiones para su territorio – de las que se beneficiaban los sectores más privilegiados – sin resolver ni uno solo de los problemas estructurales.

¿Ni de izquierdas ni de derechas?

Para esta política se valen de discursos como “ni de izquierdas ni de derechas” o “los pueblos contra Madrid”, lanzados desde algunos de estos grupos y que no puede suponer un cambio real en estos territorios. Pero el “vaciamiento” de amplias zonas del Estado español, la pérdida de servicios y el hundimiento económico de regiones enteras, no va a acabarse mediante pactos con la derecha que viene gobernando históricamente en Castilla y León, ni con el PSOE o la supuesta izquierda que gobierna con el este otro partido, pata fundamental del bipartidismo.

Garantizar condiciones de habitabilidad dignas, servicios y puestos de trabajo choca con la defensa de los intereses de las grandes empresas para las que estos partidos han gobernado y gobiernan. O bien condenan al abandono amplias zonas o bien, cuando se consiguen inversiones privadas, son a costa de una depredación del territorio como vemos con los proyectos de macrogranjas o megaparques eólicos o solares.

Choca con la defensa del gran agronegocio, los grandes propietarios de tierra y todos los intermediarios que condenan a la miseria y la emigración a trabajadores agrícolas y pequeños productores.

Es por ello necesario pelear por un programa y propuestas que ataquen los interesen de esta minoría, que garantice un plan de inversiones sostenibles, controladas por las y los trabajadores de la región y las comunidades directamente afectadas. Por una auténtica reforma agraria que intervenga sobre la esfera de la propiedad de la tierra, la producción y la distribución. Que se retraigan los recursos de donde los hay, mediante impuestos a las grandes fortunas y beneficios empresariales, para garantizar sanidad, educación y todos los servicios, y empleos públicos.

Un programa para una salida de fondo que no puede ser conseguido provincia a provincia, pueblo a pueblo, ni a través de una falsa confrontación entre los pueblos y las ciudades, o la “España Vaciada” contra las grandes ciudades, sino codo a codo con quienes padecen la contracara de este sistema irracional, que despuebla regiones enteras y sobre satura las grandes ciudades condenando a la mayoría de su población a la precariedad laboral, habitacional y vital.

No son los hijos de los ricos castellano leoneses o andaluces quienes tienen que emigrar para encontrar trabajo por obligación. Por eso pelear por resolver todas estas demandas, en favor de las grandes mayorías y no de las élites locales, es también una cuestión de clase.

Es necesario construir una izquierda que defienda un programa de reparto del trabajo, la riqueza y los recursos como la tierra, que permita la autodeterminación de los pueblos y la nacionalización de la banca, que exija una adecuada financiación para la cobertura de la sanidad, educación, servicios sociales y acceso a la vivienda en estas áreas, para poder abordar estas y muchas otras cuestiones y agarrar de raíz los problemas de los y las trabajadoras de la “España Vaciada” cuya causa es el capitalismo español.


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Irene Ruiz

Burgos

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