Política Estado Español

OPINIÓN

¿Por qué fracasó Ahora en Común?

Los promotores iniciales abandonan la plataforma. Izquierda Unida copa la iniciativa para negociar con Podemos. “Disputas internas” y “pactos por arriba”. La referencia en las “candidaturas ciudadanas” y los límites del “gradualismo”. La necesidad de una alternativa obrera y anticapitalista.

Diego Lotito

@diegolotito

Martes 29 de septiembre de 2015

Ahora en Común se presentaba a fines de julio en Madrid como un espacio para el impulso de una candidatura de confluencia de izquierdas hacia las generales. Su modelo eran las candidaturas “ciudadanas” que ganaron los ayuntamientos de Madrid y Barcelona, integradas por Podemos, sectores de IU, Equo y activistas de diversos colectivos sociales.

Entre sus impulsores siempre se negó esta idea, pero la convocatoria era un evidente desafío a Podemos y su negativa a llegar a un acuerdo electoral con Izquierda Unida a nivel estatal, ni a resignar su “marca” en las generales. Ahora en Común salía a “marcarle el terreno” a Pablo Iglesias para hacer realidad el sueño de una candidatura de “unidad popular” para llegar a la Moncloa. Hoy ese sueño se ha terminado.

Los promotores iniciales de la iniciativa publicaron en la madrugada del sábado una nota de prensa en la que comunicaban su renuncia al proyecto por “la deriva que está tomando el proceso” y denuncian que no es compatible “con el deseo generalizado de participación, transparencia y honestidad que demanda la ciudadanía”.

Las “fuerzas partidarias” han convertido las asambleas “en la arena de sus disputas internas” y las negociaciones “a puerta cerrada” entre IU, Equo o Podemos sólo buscan “ocupar los huecos o puestos de consolación que esta formación parece ofrecer”, declaran amargamente Emmanuel Rodríguez, Pilar García y David Leal, firmantes de la nota y artífices del manifiesto fundacional de Ahora en Común.

La noticia sorprendió a los más desprevenidos. Pero que Ahora en Común ya era un cadáver político se vio hace tiempo, o al menos quedó patentizado en la Asamblea Estatal del 12 de septiembre en Madrid, en la que tras un día entero de debate se impuso que no podía resolverse nada. O para ser justos, la única resolución digna de ese nombre que tomó la Asamblea fue la convocatoria de primarias a principios de octubre. Como si se hubiese hecho al dedillo de Alberto Garzón de IU, que salió inmediatamente a anunciar que se presentaría como candidato.

Porque en este punto ya no escapaba a nadie que Ahora en Común había sido virtualmente copada por una deshilachada Izquierda Unida (y todas sus familias) para ganar músculo en la negociación que tras bambalinas se viene desarrollando entre IU y Podemos desde el verano.

En resumen, el fin de Ahora en Común, al menos como habían prefigurado el espacio sus promotores. Crónica de una muerte, sin embargo, anunciada desde el surgimiento mismo de la Plataforma, cuyo objetivo explícito era “forzar” la confluencia “desde abajo” entre aparatos políticos (Podemos, IU, Equo, etc.), repitiendo el esquema de las Municipales.

Como reconoce Ana Barba del Colectivo Burbuja, participante del grupo promotor de Ahora en Común, desde el principio “acudieron toda suerte de almas errantes en busca de sillón (o banqueta), especialmente los militantes de las familias menos favorecidas de IU, esto es: IU Comunidad de Madrid e Izquierda Abierta (…) Todo ello aderezado con una pléyade de disidentes de Podemos, críticos de Podemos, disidentes del PSOE en busca de espacio, reivindicadores de la República, de la Memoria Histórica, de la Renta Básica y de tantas otras causas justas soslayadas por los partidos tradicionales. El resultado era un maremágnum imposible de organizar.”

¿Pero había otra alternativa que tan trágico destino? Al menos dos problemas hacían que esto fuera por lo menos improbable. Por un lado, las condiciones que permitieron tal confluencia en las municipales ya no existen. En particular, que Podemos resolvió no acudir con marca propia a las elecciones municipales a sabiendas de que la “prueba del poder” antes de las generales podía ser agridulce. Ahora, por el contrario, se propone hegemonizar a cualquier costo la candidatura a la izquierda del PSOE.

Por otro lado, la concepción misma de la convocatoria tenía un límite infranqueable. La ola del 15M vivió su momento de gloria en mayo surfeando las playas del “municipalismo” y la “participación ciudadana”. De allí que los promotores iniciales de Ahora en Común quisieran trasladar el esquema al terreno de la disputa por la presidencia. Pero como no podía ser de otro modo, lo que se impuso no fueron las “asambleas ciudadanas” sino la realpolitik de los aparatos políticos reformistas.

Esto nos lleva a un tercer problema, ya no de índole táctico, sino estratégico. Especulando, incluso de haber prosperado la iniciativa y no los pactos de cúpulas como el que aparentemente ya han negociado Podemos, IU y Equo en Madrid, ¿significa a priori que los trabajadores y sectores populares del Estado español tendrían hoy una mejor alternativa política a seguir? Pues no.

La referencia en las “candidaturas ciudadanas” y su método de configuración habla de los buenos “propósitos democratizadores” y la vocación de confluencia de sus impulsores, pero nada dice de su programa, su estrategia y mucho menos del balance de estas nuevas formaciones en los últimos 100 días de gobierno en algunas de las principales ciudades del Estado.

¿Qué ha cambiado en profundidad desde que Manuela Carmena es la nueva lideresa del Ayuntamiento de Madrid, o por caso con Ada Colau, o Pedro Santisteve en Zaragoza o desde que Compostela Aberta se hizo con el Ayuntamiento de Santiago? Poco y nada.

Como decíamos en un artículo hace poco, “insertas en la lógica de la ‘gestión’, a poco de andar, estas candidaturas comenzaron a estrechar velozmente los ‘márgenes de lo posible’ en el proceso de ‘cambio’, como puede verse en la ciudad de Madrid: no pasó ni una semana de gobierno para que la nueva alcaldesa iniciara una serie de “renunciamientos” sobre su –de por sí limitado– programa electoral.”

Es que habiendo abdicado de toda perspectiva de movilización social, a la hora de implementar su propia agenda social, los nuevos gobiernos reformistas tienen el límite insalvable de su respeto absoluto por la “sagrada” propiedad de los bancos y la legalidad capitalista.

El pecado de los promotores de Ahora en Común no fue su “gradualismo” reformista, pues este es común a todas las formaciones –nuevas y viejas- que hoy se proponen como las principales alternativas de “cambio”. No, su pegado fue la ingenuidad.

No queda claro cuál será el futuro de Ahora en Común tras la partida de sus impulsores primigenios, que a la postre son quienes tienen registrada la “marca” de la plataforma. En todo caso, lo que nos preocupa es otra cosa.

Frente a los cantos de sirena de la unidad a cualquier costo, de los programas lavados y las negociaciones de cúpulas, de las apelaciones a la “ciudadanía” en abstracto y la negación de la lucha de clases, ¿podrá surgir una alternativa que defienda un programa obrero y anticapitalista, que exprese las demandas más sentidas de los trabajadores, las mujeres, la juventud, las nacionalidades oprimidas y los sectores populares del Estado español, que se proponga luchar por esa perspectiva mediante la lucha de clases?

Cuando nadie está dispuesto a debatir de programa y estrategia, la iniciativa Sindicalistas por la Unidad Popular, que se presentó recientemente en Madrid, si se propuso hacerlo. El próximo 3 de Octubre celebrará una asamblea para resolver un programa debatido por todos sus participantes “para que la clase obrera entre en acción y ocupe el centro del ‘tablero político’”, según reza en su Manifiesto de convocatoria.

¿Será esta la base de una alternativa? No lo sabemos. Tiene una contradicción importante: nació del seno mismo de Ahora en Común, que ahora está naufragando. Pero este “percance”, por así decirlo, no le quita el desafío –más bien lo acrecienta-, de avanzar en la apertura de un espacio de independencia de clase que sea el germen de una verdadera alternativa política de los trabajadores.






Temas relacionados

Política Estado Español   /   Ahora en Común   /   Izquierda Unida   /   Podemos

Comentarios

DEJAR COMENTARIO