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Progresistas somos todos, ¿no?

Eduardo Grüner

Progresistas somos todos, ¿no?

Eduardo Grüner

Quisiera empezar con una confesión personal: la palabra “progresismo” me provoca cierto rechazo. Entiendo perfectamente que no es lo mismo cuando se la usa desde la izquierda, o desde el discurso “nac & pop”, que cuando la usa un liberal o un conservador, pero igual me fastidia. No puedo olvidarme del Benjamin que decía que hoy en día –y el “día” de Benjamin sigue siendo el nuestro– el concepto de progreso es un arma ideológica de la historia de los vencedores (para quienes por supuesto hubo un “progreso” que los puso en ese lugar), mientras que para los vencidos la historia es una pesadillesca sucesión de regresiones. Dicho más “teóricamente”: aceptar sin interrogación crítica esa idea es someterse a una concepción de la historia del “tiempo homogéneo y vacío”, lineal, evolucionista, y para decirlo todo, colonial/eurocéntrica/clasista.


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Eduardo Grüner

Sociólogo, ensayista, docente. Es autor, entre otros, de los libros: Un género culpable (1995), Las formas de la espada (1997), El sitio de la mirada (2000), El fin de las pequeñas historias (2002) y La cosa política (2005), La oscuridad y las luces (2011), Iconografías malditas, imágenes desencantadas (2017),
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