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CAMBIOS GOBIERNO

Sánchez renueva el gobierno de cara a una segunda mitad de legislatura marcada por los fondos y el ajuste europeo

Sánchez elimina a algunos perfiles desgastados y se rodea de fieles. La renovación busca extenderse al control del PSOE. Manos libres de los barones y un perfil social-liberal que gana peso con el ascenso de Calviño.

Lunes 12 de julio | 11:27

Este lunes se ha consumado la renovación de 7 ministerios. Pedro Sánchez ha decidido cambiar a importantes los titulares del PSOE. Los de Unidas Podemos siguen en sus puestos, también, se ironizaba en redes sociales, “los del PP”, en clara referencia a los ministros más neoliberales y de derecha que siguen al frente de Economía, Seguridad Social e Interior, Calviño, Escrivà y Grande-Marlaska.

El sentido de los cambios pretende dar una renovación de caras, deshaciéndose de algunos de los perfiles más desgastados, y colocar nuevos responsables más jóvenes y completamente fieles al presidente. Sánchez busca que esta renovación se haga extensiva al control del PSOE, tras la derrota de Susana Díaz en Andalucía, en el congreso del partido previsto para otoño.

Un Ejecutivo más “propio”, con aún menos ataduras al aparato y baronías del PSOE, con mayor peso de las áreas encargadas de la gestión de los fondos europeos y las contrarreformas y ajustes que vendrán como contrapartida. Este es el objetivo para encarara la segunda parte de la legislatura.

La vicepresidenta primera y ministra de la Presidencia, Carmen Calvo ha sido destituida tras el desgaste de su figura por sus posiciones abiertamente tránfobas respecto a la aprobación de la Ley Trans. Su posición de segunda en jerarquía la asumirá Nadia Calviño, ministra de Asuntos Económicos. Todo un indicativo del peso que las recetas de ajuste presupuestario y reformas estructurales demandados por Bruselas, tendrá en lo que resta de legislatura.

El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Jose Luís Ábalos, también ha sido destituido y ocupará su puesto Raquel Sánchez, hasta ahora alcaldesa de Gavà. El PSC consigue así la cartera desde la que el gobierno quiere acabar con el antecedente de la ley de alquileres catalana, para aprobar una de rango estatal que rebaje el grado de intervención y control de precios.

En Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, sale Arantxa González, muy desgastada por la crisis diplomática con Marruecos, y asume Jose Manuel Albares, que ha aprovechado ya su toma de posesión para lanzar un mensaje de amistad con el régimen de Mohamed VI. Una declaración de intenciones que augura un mayor compromiso español con la ocupación del Sáhara Occidental y una renovación de los compromisos con la Gendarmería marroquí para que siga vulnerando los derechos humanos en la frontera sur de la UE.

Oscar López por su parte, sustituirá al que ha sido hasta ahora uno de los hombres claves del sanchismo desde sus pelea con Susana Díaz. Iván Redondo, abandona así su puesto de director de Gabinete de la Presidencia.

La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaà, será sustituida por Pilar Alegría, una exsusanista y hasta ahora delegada del Gobierno en Aragón. Se elimina así a otra de las ministras azote de la derecha por la Ley Celaà. El compromiso de ambas con el modelo de educación concertada es público, con lo que no significa un gran cambio en la hoja de ruta del ministerio.

Juan Carlos Campo, ministro den Justicia, deja paso a Pilar Llop, una jueza especializada en violencia de género, con la que Sánchez pretende quitar de primera línea al responsable de esta cartera vinculada con la concesión de los indultos a los presos políticos catalanes.

De menor importancia son los cambios en Ciencia e Innovación o Cultura y Deporte. Pedro Duque y Jose María Rodríguez, dos perfiles bajos, dejan paso a Diana Morant y Miquel Iceta. Éste último ve degradarse su peso en el Ejecutivo, saliendo del ministerio de Política Territorial, que pasa a Isabel Rodríguez, que será también portavoz del gobierno. El PSC pierde así la cartera que definirá, entre otras cosas, la negociación de la financiación autonómica y el reparto entre administraciones de los fondos europeos.

Los otros ministros y ministras socialistas que permanecen son Margarita Robles en Defensa, Reyes Maroto en Industria, Luis Planas en Agricultura, Carolina Darias en Sanidad y María Jesús Montero en Hacienda, que asume también la cartera de Función Pública, pasando a ser ella la responsable del plan de eliminación de interinaje abusivo, un ataque contra los empleados públicos en esta situación que se quiere saldar con el despido de miles de ellos.

Por último, para las ministras y ministros de Unidad Podemos los cambios en el Ejecutivo también les afecta indirectamente. El ascenso de Calviño y el mantenimiento de Escrivà, marca un techo cada vez más bajo al cumplimiento de los acuerdos de reformas sociales, ya de por sí muy rebajadas, del acuerdo de legislatura. El peso de Yolanda Díaz de Trabajo, por otro lado cada vez más cercana a las tesis de Economía y Seguridad Social, se limita con la entrada de Calviño en la vicepresidencia segunda. El papel de Irene Montero, Alberto Garzón, Ione Belarra o Manuel Castells, sigue cotizando a la baja en un gobierno cuya agenda va a estar cada vez más condicionada a las demandas de la UE y la CEOE.






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