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Se extienden las huelgas en sucursales de Correos contra su privatización encubierta

Sabadell, Vallecas, Terrasa, Reus... las sucursales de Correos con huelgas van en aumento. La progresiva privatización de Correos lleva años minando las condiciones de decenas de miles de trabajadores en todo el Estado para competir con la paquetería online estilo Amazon.

Lunes 24 de mayo | 18:19

Desde principios de este mes, la sucursal de Sabadell de Correos vive una huelga indefinida por parte de la mayoría de la plantilla. Lo que parecía acabar como una denuncia sin resultado a una responsable que priorizó la paquetería a notificaciones ha empezado como una histórica movilización que pone sobre la mesa la auténtica situación de Correos. A esta huelga se sumaron, a su vez, las sucursales de Reus y Terrasa, afectando ya a más de 300.000.

En estos centros han levantado también la voz contra la cada vez mayor precariedad de la plantilla, reducida a golpe de eventualidad y contratación temporal a la vez que aumenta el envío de paquetes. Los trabajadores han denunciado el abuso de la eventualidad, la externalización y contratación de falsos autónomos, y una sobrecarga de trabajo que se traduce en jornadas de trabajo por encima de las 37.5 horas semanales, con turnos de noche en almacén. Por ejemplo, en los almacenes o CTA es posible encontrar personal con jornadas de 2 a 6 de la mañana.

En la misma línea, muchas sucursales a lo largo del país han entrado en huelga. Algunas de las más importantes: Albacete, Sevilla y muchos centros rurales donde la eventualidad ocupa más del 50% de la plantilla, como es el caso de Estepa y Pedrera, en Andalucía. En este último caso, los trabajadores han denunciado que más de 200 puestos de trabajo peligran sólo en su provincia.

Esta tendencia viene de largo. La lenta pero constante privatización de Correos es un ejemplo de la tenacidad del capitalismo para desmantelar los servicios públicos ahí donde su beneficio tiene tope. Desde el año 2.000 que dejara de ser una Administración Pública, una confirmación que tuvo lugar cuando fue exento del Estatuto del Empleado Púbico tras la crisis, los trabajadores han denunciado cómo Correos se ha ido “desguazando”. El último gran golpe ha sido la implantación del Real Decreto de Jornadas Especiales, que flexibiliza el horario de los trabajadores pudiendo ser obligados a trabajar en fin de semana.

Los tiempos están marcados. Al mismo ritmo que se jubilan los funcionarios de Correos aumenta la precariedad y la contratación eventual, parcial y temporal. En el periodo 2008-18 Correos perdió el 21% de su plantilla y la temporalidad aumentó el 34%. Si esta tendencia se mantiene en el tiempo, para 2024, Correos no tendrán ningún deber con el Estado y el año siguiente será, a todas luces, privatizada definitivamente cuando haya que renegociar el acuerdo de Correos como Servicio Postal Universal.

Esta situación ha sido denunciada por los trabajadores, que ven peligrar su puesto de empleo y la calidad de un servicio que antes era público y cada vez está más en manos de las privadas. El comité de huelga en Sabadell ha apuntado a que esta privatización, que ya se venían definiendo a principios de siglo, ha tenido un punto de inflexión con el surgir de Amazon.

En el caso de Sabadell de 26 trabajadores o trabajadoras que se necesita para hacer el trabajo, hoy sólo cuentan con 18 en plantilla. Esto genera una sobrecarga de trabajo para la actual plantilla, a la que se les exige desde la empresa que se cumpla con el trabajo total incluyendo las personas que se necesitan.

El gigante internacional de paquetería es el sueño húmedo de cualquier capitalista; un emporio levantado en base a la explotación más descarnada, una precarización absoluta y una virulenta oposición a cualquier tipo de organización sindical y obrera. Amazon rentabiliza cada pequeño paquete que envía exprimiendo al máximo la fuerza de trabajo.

Este es un modelo que ha hecho que el resto de empresas del sector orbiten en torno a él y comiencen a emularlo. Correos no es una excepción, y esto se puede ver especialmente, como han apuntado desde la huelga, en el servicio Correos Express, cuya plantilla está constituida en base de falsos autónomos con paupérrimas condiciones laborales.






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