Juventud

TRIBUNA ABIERTA

Sistema poco educativo

A finales de julio, el Gobierno en funciones del PP aprobó el decreto que oficializaba las reválidas para 4º de la ESO y 2ª de bachillerato, una de las medidas de la LOMCE.

Ernesto Castilla

ContraCorrent Barcelona

Miércoles 10 de agosto de 2016 | 17:06

Las reválidas, o pruebas de evaluación externa, son unas pruebas finales previstas en la LOMCE que se requerirán para conseguir el título de ESO y de bachillerato. En primaria se ejecutarán en 3º y 6º, aunque solo servirán para orientar a los estudiantes sobre las mismas para 4º de la ESO y bachillerato. Para pasar estas pruebas se requerirá un mínimo de cinco puntos sobre diez y tendrán un máximo de 350 preguntas recogidas en tres partes.

Pero ¿qué miden realmente las reválidas? Estas pruebas solo miden la adquisición de determinados contenidos y no unas competencias.

En la ESO, para obtener el título, será necesario superar la evaluación final con una nota igual o superior a 5 sobre 10; las calificaciones obtenidas en la ESO supondrán un 70% y la prueba final el 30%. Los alumnos de la ESO que suspendan la reválida solo podrán acceder a una FP básica, vetándoles la oportunidad de estudiar bachillerato y alargando el camino en el caso de que quieran realizar estudios superiores.

En bachillerato será necesario aprobar la evaluación final con una nota igual o superior a 5 sobre 10; las calificaciones obtenidas en bachillerato supondrán un 60% y la evaluación final un 40%.

El decreto aprobado deja en manos de cada comunidad autónoma si realizar o no las reválidas. Como se vio en mayo de este año en la Comunidad de Madrid, las reválidas se convierten en un negocio para las empresas privadas que las gestionan, embolsándose en este caso 330.000 euros.

Desde nuestro punto de vista creemos que las reválidas son una barrera más que impide avanzar al estudiantado hacia el camino que quiera escoger. Este método de evaluación clasifica y pone trabas a la hora de pasar al siguiente curso académico. Las reválidas, al fin y al cabo, suponen un alto en la evolución del estudiantado puesto que no tiene en cuenta el progreso a lo largo no solo de ese curso, también de los cursos anteriores, como tampoco tiene en cuenta la realidad de cada alumno y alumna. De esta manera clasifican según sus criterios propios quién puede y quién no puede seguir estudiando, dejando poca importancia a la evolución en las aulas.

En los últimos años, los ataques a la educación pública son una constante, prueba de ello son la LOMCE y las reválidas. Cada vez es más claro el hecho de que, independientemente de quien gobierne, la educación pública es atacada en favor de la educación privada. La educación no se debe recortar porque no es un negocio, sino una necesidad y un derecho.

En este curso académico hemos visto como en diferentes ocasiones, los y las estudiantes hemos salido a las calles para protestar contra las reformas educativas que tiene por objetivo privatizar la educación pública, elitizándola y provocando que aquellas personas con menos recursos dejen sus estudios.

Como estudiantes de secundaria queremos movilizarnos y llamamos a todos los sindicatos de estudiantes del Estado español, a todas las organizaciones de izquierdas y a los movimientos sociales a luchar contra las reválidas y la LOMCE, por una educación verdaderamente pública que no sea un privilegio de ricos.

¡Rompamos las barreras impuestas que separan la lucha por la educación pública entre estudiantes de Universidad, de secundaria, FP y entre estos y el personal docente! La lucha educa.






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