Mundo Obrero Estado Español

ACUSACIÓN A LOS 8 DE AIRBUS

Sobre el discurso cínico de CCOO por el derecho a huelga

La fiscalía pide 8 años y tres meses de prisión para 8 trabajadores de Airbus que participaron en la Huelga General del 29S de 2010. CCOO dice defender la libertad de huelga de estos trabajadores, pero en la práctica diaria acaba siempre traicionando las grandes luchas obreras.

Jueves 28 de enero de 2016

El 29 de septiembre de 2010 se produjo la Huelga General contra la Reforma Laboral del Gobierno de Zapatero. Una reforma que atacaba directamente los derechos de los trabajadores y allanaba el camino para que el Gobierno del PP de Rajoy pudiera descargar su Reforma Laboral contra todo el conjunto de la clase trabajadora, además de acatar todos y cada uno de los dictados de la Troika y profundizar así en una de las peores crisis que aún hoy estamos pagando.

Seis años después de la jornada de Huelga General, la fiscalía pide para 8 trabajadores de la empresa Airbus en Madrid un total de 66 años de prisión por participar en un piquete durante la Huelga General. Del 9 al 12 de febrero está prevista la celebración del juicio que debe dilucidar si se ejecuta esta sentencia contra los 8 de Airbus.

La central sindical de CCOO condena que la petición de la fiscalía se basa en imputaciones falsas sobre los 8 trabajadores afiliados a su sindicato. Y además denuncian que la fiscalía ha elaborado un escrito de acusación indiscriminado y sin fundamento jurídico.

Tras este atentado contra los derechos de los trabajadores por parte de la fiscalía y los poderes judiciales, el sindicato CCOO ha empezado una campaña pública exigiendo que se respete el derecho a la huelga. Además, CCOO junto a UGT, las dos grandes centrales sindicales, han creado el hastag #HuelgaNoEsDelito como parte de la campaña para protestar contra la persecución sindical.

La acusación hacia los 8 trabajadores de Airbus es una muestra más de esta persecución sindical y los recortes de libertades. Desde el inicio de la crisis económica y social, tanto el Gobierno de Zapatero como el de Rajoy han venido intensificando una cruzada represiva contra miles de sindicalistas que luchan por defender sus derechos y conquistas laborales. Una campaña persecutoria del Régimen capitalista que se basa en criminalizar y sancionar cualquier protesta social.
Hoy es más necesaria que nunca la exigencia de los desprocesamientos de los 8 de Airbus y de todos los activistas y sindicalistas que están en espera de juicio, además de la libertad de todos los presos que vienen luchado por la defensa de sus derechos.

Esto solo será posible mediante la lucha ante la pasividad de las direcciones burocráticas por llevar adelante grandes movilizaciones que peleen por ello.
Por otra parte es fundamental denunciar y plantar batalla contra el veto de la patronal al derecho de huelga en multitud de empresas y sectores.

Sin embargo, la tibia defensa del derecho a huelga que se está haciendo desde CCOO, con campañas puntuales, choca con la política de contención ejercida por las direcciones de este sindicato sobre los conflictos obreros actuales.

Sin ir más lejos, la ausencia de CCOO y UGT durante la huelga que realizamos los trabajadores de la ‘Marea Azul’ de Movistar a mediados de 2015, fue clara y explícita en todo momento al no dar ningún tipo de apoyo y desvincularse de nuestras exigencias desde el inicio. Por otra parte, cabe destacar el rol de traición que jugaron ambas centrales al negociar a espaldas de los propios trabajadores un acuerdo totalmente insuficiente para intentar desbloquear el conflicto y desconvocar así la huelga.

Lo mismo pasó en uno de los conflictos más duros desde la transición, la huelga de 8 meses de Panrico. Los trabajadores de la planta de Santa Perpetua tuvieron que luchar desde el primer momento contra la empresa y la Generalitat. Pero además enfrentándose también con la Federación Agroalimentaria de CCOO y la dirección del comité de empresa, los cuales intentaron desde las primeras semanas desmoralizar y neutralizar la fuerza de los trabajadores para poder desconvocar la huelga, como al final acabó pasando.

Esta y no otra, es la verdadera política de los grandes sindicatos como CCOO y UGT. Para defender el derecho a la huelga y las conquistas ganadas durante años por la clase trabajadora es indispensable recuperar los sindicatos de las manos de esta burocracia que los dirige. Debemos plantear desde las bases una movilización para luchar contra el corsé que representan y que impide a toda costa cualquier triunfo de la lucha obrera y evitar así que la clase trabajadora siga pagando los costes de una crisis generada por el capitalismo.






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