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Trabajadoras del hogar internas, eternamente confinadas

Las trabajadoras del hogar internas han estado siempre obligadas a confinarse en casa de sus jefes. Una situación de extrema esclavitud que se agravó con la crisis del coronavirus, y que afecta principalmente a mujeres inmigrantes.

Àngels Vilaseca

Barcelona / Pan y Rosas, empleada doméstica

Anaid D.T.

Barcelona / Pan y Rosas

Miércoles 29 de abril

“Si las medidas del Estado de Alarma propuestas por el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos no garantizan los derechos de la mayoría de las trabajadoras, aún menos contempla la situación de las personas inmigrantes”explicaba Rita, trabajadora del hogar paraguaya y militante de Pan y Rosas. Y así es, las trabajadoras del hogar y del cuidado, que en una gran parte son inmigrantes, son de los sectores de trabajo más afectados por esta crisis. Por una parte, vemos como muchas mujeres han sido despedidas, sin ningún tipo de garantía. Ya que las medidas del gobierno dirigidas a este sector son completamente insuficientes, solo se contempla garantizarles la prestación por desempleo por un mes, y aún ni siquiera han concretado cuando se empezará a aplicar esta medida. Además de que siguen dejando de lado a todas las trabajadoras que no tienen ni contrato, que son más de una tercera parte.

Por otro lado, para aquellas que siguen trabajando y que están ejerciendo un servicio esencial, como el cuidado de menores, o de personas mayores y dependientes, las condiciones no son mejores. Claro ejemplo de ello es la situación en la que se encuentran las trabajadoras del hogar internas. No solo no les garantizan las medidas de protección necesarias, sino que también muchas de ellas denunciaron como se ven obligadas a pasar el confinamiento en las casas dónde trabajan, sin poder salir ni siquiera el día de su descanso semanal, mientras, permanecen encerradas en habitaciones minúsculas.

Sin embargo, aunque se han agravado, estas situaciones de explotación extrema no son nuevas y ya se vivían de antes en un trabajo que verdaderamente se asemeja a la esclavitud. En una entrevista a Izquierda Diario.es una trabajadora inmigrante denunciaba como su vida “era para los jefes”, así lo contaba “me sentí totalmente devaluada como trabajadora, como persona, como todo...Solo me pagaban 800 euros, para estar todo el día entero. Me hacía cargo del cuidado de los hijos, así como de todas las tareas de la casa, preparar la comida, limpiar, etc. Solo podía salir los sábados a las 4 de la tarde, y el domingo tenía que volver”

Las trabajadoras internas están obligadas a vivir en la casa de sus empleadores, trabajando las 24 horas del día seguidas sin poder salir, con unos descansos irrisorios establecidos por ley. Solo se permiten dos horas de descanso diarias que casi nunca se cumplen, porque si estás cuidando de una persona dependiente, no puedes salir de la casa y dejarlo solo. Y a lo largo de la semana solo tienen derecho a salir 36 horas seguidas. Por otra parte, el salario establecido es mísero, además de que aún se incluye el pago en especies, legalmente puede llegar a suponer hasta un 30%.Tal y como nos explicaba Rita, “me pagaban solo 800 euros al mes por trabajar todos los días sin poder salir de la casa, porque parte de mí “sueldo”· era comida y alojamiento ¡Pero de qué alojamiento me hablan, si yo estaba obligada a vivir allí!”

Muchas mujeres inmigrantes cuando llegan al Estado español se ven obligadas a ejercer de interna como única salida para obtener ingresos y poder regularizar su situación, trabajando durante muchos años en la economía sumergida. Así lo contaba Diana, trabajadora inmigrante de Pan y Rosas “Cuando llegué a España trabajé como interna en dos casas diferentes... Por supuesto, no tenía contrato y ¡cobraba solo 550 euros al mes! Pedí que me aumentaran el sueldo y me lo denegaron... Me sentía totalmente como una esclava.”

Es más, la cuestión de los papeles es usada como un chantaje para mayor explotación. Por ejemplo, Rita nos contaba como la tenían literalmente encerrada como si estuviera en una cárcel “yo nunca podía salir. Solo les digo que cuando la señora de la casa salía a comer a fuera a mí ¡me encerraban con llave! Me tenían aislada, casi no me dejaban ni hablar por teléfono porque decían que si no me distraía”

Recientemente más de mil organizaciones de migrantes y antirracistas lanzaron una campaña con el lema “Regularización ya!”, en la que se está exigiendo la regularización inmediata de los centenares de miles de personas inmigrantes que siguen sin papeles, y denuncian la grave situación en la que se encuentran. Las personas inmigrantes son de los sectores más golpeados por esta crisis, ya que sus terribles condiciones venían de antes a causa de las políticas racistas y las reaccionarias leyes de Extranjería de los Gobiernos del PP y del PSOE, que siguen intactas con el actual Gobierno “progresista”.

Mientras las trabajadoras inmigrantes también están en primera línea y ejerciendo trabajos esenciales como el de cuidados, o como por ejemplo en el caso de las temporeras, en la recolecta de alimentos, siguen en condiciones pésimas y tratadas como mano de obra barata y desechable en función de los intereses de este Estado capitalista e imperialista. ¡Es por ello que tenemos que pelear por la derogación inmediata de la reaccionaria Ley de Extranjería, por el cierre de los CIEs, y por la regularización de todas y todos.






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