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Trabajadoras del hogar: nuevos derechos que no acaban aún con la precariedad

Las trabajadoras del hogar y cuidados han conquistador un derecho básico que es poder acceder al subsidio de desempleados. Se trata de una medida todavía absolutamente limitada que no resuelve las condiciones de extrema precariedad del sector. Las organizaciones de trabajadoras del hogar se encuentran ante el reto de continuar la pelea frente a un Gobierno que pretende neutralizar su capacidad de movilización

Raquel Sanz

Miércoles 14 de septiembre
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El pasado martes, durante el Consejo de Ministros, se aprobó el Real Decreto que reconoce el paro para las empleadas del hogar, también será obligatorio cotizar por desempleo y al Fondo de Garantía Salarial, FOGASA. Según el Gobierno, se pretende así acabar con la posibilidad de despedir sin causa justificada así mismo se incorpora al derecho a la prevención de riesgos laborales así como al de formación. Según palabras textuales del presidente del gobierno Pedro Sánchez “pone fin a una injusticia absolutamente inaceptable". La vicepresidenta segunda y ministra de trabajo Yolanda Díaz ha destacado que las mujeres trabajadoras del hogar han conquistado ’’ los derechos en sentido pleno ".

Pero más allá de estas declaraciones grandilocuentes lo primero que hay que recordarle al presidente del Gobierno Pedro Sánchez y a la ministra de trabajo Yolanda Díaz es que un gran número de trabajadoras del sector lo componen mujeres migrantes sin papeles y con la actual ley de extranjería se hace imposible conquistar los derechos plenos de igualdad. Estas trabajadoras sufren todo tipo de abusos, incluidos los sexuales, por parte de los empleadores. La mayoría se encuentran en régimen interno sin estar dadas de alta en la seguridad social y trabajan sin contrato expuestas a todo tipo de explotación. Esta nueva legislación no supone ningún cambio real para estas trabajadoras para las que la Ley de Extranjería sigue funcionando como una autentica losa sobre sus derechos.

Por otro lado, también hay que recordarles a nuestros gobernantes “progresistas” que un alto porcentaje trabajamos sin estar dadas de alta en la SS y por tanto nos quedaremos fuera de este derecho básico. Es debido a esto que actualmente diversos colectivos están exigiendo que se lleven a cabo inspecciones de trabajo en los diferentes domicilios y que las empleadoras cumplan con unos mínimos criterios básicos.

Además, tenemos que ser conscientes que aunque consigamos la igualdad en derechos con el resto de nuestras compañeras trabajadoras de distintos sectores, eso no nos salva de sufrir la misma precariedad y explotación que el resto. Es el caso de las camareras de piso con contratos fijos discontinuos avalado por la última reforma laboral de la ministra de trabajo Yolanda Díaz junto con los sindicatos mayoritarios y la patronal, o las trabajadoras del servicio a domicilio de Asturias que ahora se encuentran en huelga indefinida luchando por un nuevo convenio más justo donde se contemple una subida salarial de acuerdo a la inflación actual y no la mísera subida que pretende imponer la burocracia sindical.

Otro derecho básico a conquistar es que a todas las trabajadoras de todos los sectores se reconozcan las enfermedades laborales por el tipo de tareas que arrastramos durante una gran parte de nuestra vida laboral.

No olvidemos que actualmente existen despidos injustificados como quedarse embarazada o simplemente no cumplir con los objetivos que propone la empresa o por algo tan elemental como es organizarse sindicalmente para conquistar nuestros derechos.

En definitiva, nos queda un largo camino de lucha que recorrer juntas para acabar con la precariedad que nos ahoga. Esta nueva medida es el fruto de muchos años de lucha continuada por parte de decenas de organizaciones y cientos de mujeres que trabajamos en el sector. Por eso la sensación es agridulce, porque se trata de unos derechos absolutamente limitados y por la naturaleza de nuestro trabajo sujetos todavía a miles de trabas y múltiples formas para que los empleadores se salten estas medidas.

Es debido a esto es que es necesario que las organizaciones de trabajadoras del hogar, que han batallado duramente estos años, no se plieguen a los cantos de sirena y al discurso de la ministra de trabajo. Este Gobierno y este ministerio en particular han dejado más que claro que su único objetivo es fortalecer su imagen progresista mientras bloquean cualquier mínima mejora para las trabajadoras.

Al mismo tiempo no se puede dejar de señalar el total abandono por parte de los sindicatos mayoritarios hacia nuestro colectivo. CCoo y UGT parecen haberse puesto totalmente al margen de nuestras reivindicaciones, y han decidido mirar para otro lado frente a las condiciones que sufrimos. Una de las tareas de todas las trabajadoras del hogar y sus organizaciones es exigirles a CCoo y UGT que movilicen sus enormes recursos y organicen un plan de lucha hasta acabar con esta situación intolerable.

Desde Izquierda Diario, junto a nuestras compañeras de Pan y Rosas nos ponemos a disposición de esta lucha y daremos la batalla para seguir el ejemplo nuestras compañeras asturianas de servicio a domicilio que están secundado una huelga indefinida, para exigir mejores condiciones y para que la crisis no la vuelva a pagar la clase trabajadora.


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