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UC3M: “Exigimos una universidad gratuita, autogestionada y al servicio de las necesidades sociales, no de un puñado de empresarios”

Intervención en el claustro de la Universidad Carlos III de Madrid como representante estudiantil por Contracorriente/Pan y Rosas, la cual no pudo ser grabada por las restricciones antidemocráticas que la universidad impone ante reuniones como esta las cuales deberían ser públicas y abiertas.

Lola Cayuela

Martes 24 de mayo
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El pasado 17 de mayo se celebró, en la universidad Carlos III, la primera sesión claustral de la temporada. En ella, rector y demás altos cargos del centro desataron sus dotes de oratoria para enaltecer la excelente gestión político-económica que la Universidad ha llevado a cabo durante este último año. Entre los temas que se trataron, cabe destacar la brillante distribución de presupuestos (controlada por multinacionales y empresarios escandalosamente ricos), las políticas de acogida de estudiantes ucranianos por su situación belicosa (llevadas a cabo por empresas que financian la industria armamentística, como el Banco Santander) y la concordia que se ha respirado en las paredes del centro los últimos meses (basada únicamente en la represión al movimiento estudiantil y el silencio inducido).

Desde Pan y Rosas y Contracorriente somos conscientes de las verdades ocultas que pueden albergar los órganos “representativos” de las Universidades: ¿qué se puede esperar de una institución antidemocrática en la que los estudiantes, docentes precarios y trabajadores- mayoría de la comunidad universitaria- nos vemos infrarrepresentados? ¿Se le puede pedir algo más a un órgano en el que los acuerdos arbitrarios por mayorías priman sobre el debate profesor-alumno? El clima que se respiraba en el Aula Magna de la Carlos III era de apatía, aburrimiento y pura soberbia.

Por todo ello es por lo que decidimos ir con un discurso combativo al rector y demás catedráticos y burócratas de la Universidad. No nos presentamos al claustro porque confiáramos en este tipo de instituciones, sino para expresar una crítica profunda a los mismos y poder discutir todas las falacias que intentan implantar en el ideario universitario. Así, en el turno de ruegos y preguntas, y con a pesar de una más que mejorable actitud de los presentes, llevamos a cabo el siguiente discurso el cual no pudimos grabar debido a las restricciones antidemocráticas que la universidad impone ante reuniones como esta las cuales deberían ser públicas y abiertas para el conjunto de la comunidad universitaria:

Las proposiciones que tengo para hacer sobre la Universidad quizá no son tan banales como a muchos de los presentes le gustaría, ya que pretendo tocar con ellas ciertos temas que, parece, se difuminan y disimulan entre tanta burocracia y órganos no representativos.

Como representante de las agrupaciones de CC y Pan y Rosas, hablo hoy en nombre de una parte del estudiantado cuando digo que este centro goza de prácticas totalmente antidemocráticas, como no dejar a los alumnos reunirse en asambleas en el césped sin tener que pedir permiso, o realizar esta misma reunión de claustro en plena semana de exámenes. Habitamos centros donde los guardias de seguridad nos llaman cerdos por pegar carteles sin consentimiento, donde los alumnos no conocen ni qué órganos les representan ni a cuáles pueden acudir cuando tienen un problema. Una universidad que permite discursos de extrema derecha y fascistas en sus paredes, que legitima y limpia la cara a empresas que destruyen el medio ambiente, desahucian a nuestros compañeros y financian la industria armamentística, o si no, que nos expliquen a los estudiantes por qué tenemos al Banco Santander (una de las empresas que más invierte en armas en el Estado Español en plena guerra con Ucrania) y a su consejero Rodríguez Inciarte, presidiendo el órgano más importante de esta Universidad: el Consejo Social, donde se votan decisiones tan relevantes como los presupuestos anuales del centro.

Toda esta percepción antidemocrática no podía estar mejor manifestada que en este Claustro: a pesar de que estamos hablando del órgano de representación más importante con el que contamos los alumnos, solo tenemos un 20% de representación en él. Que nos expliquen, si es que esto puede ser una sugerencia, por qué nuestro voto vale 34 veces menos que el de un catedrático.

Otra sugerencia, que también animo a la burocracia universitaria a que nos explique, es por qué el tema de la reforma universitaria, la LOSU y la LCU de Unidas Podemos, ha pasado como un fantasma por este centro. Nosotras no somos como las demás asociaciones cuya única misión es recibir fondos de la universidad y no molestar. Nosotras intentamos que todo el estudiantado se movilizara contra un paquete de reformas, en teoría progresistas, que no cuestiona el funcionamiento antidemocrático de la universidad, y que, además, aumentaban el papel de las multinacionales en ella. Desgraciadamente y, a pesar del rechazo y las movilizaciones de las organizaciones estudiantiles, el gobierno aprobó la LCU (mejor conocida como ley mordaza universitaria) la cual ya se está tratando de aplicar para reprimir activistas estudiantiles como es el caso de la UAM.

Así que ¿cuáles son nuestras sugerencias? Pues nuestros reclamos de hoy van dirigidos hacia los estudiantes, trabajadores y profesores precarios, ya que solo ellos pueden poner fin a estos ataques, pero para ello hay que organizarse y luchar. Porque solo desde la lucha, sin ninguna confianza en los órganos antidemocráticos de la universidad, se puede conseguir el objetivo que queremos. Los escaños de Contracorriente y pan y rosas estarán al servicio de todas las luchas del movimiento estudiantil y de los y las trabajadoras. Queremos ser un altavoz de las luchas, y una espina clavada en el antidemocrático claustro.

No vamos a por migajas: este centro necesita más cambios que cambiar un microondas en una cafetería; necesita cambios reales, serios, comprometidos, cambios políticos. No hemos venido aquí a expresar nuestra conformidad con estos órganos institucionales disfuncionales, Hemos venido al claustro a exigir una universidad gratuita, autogestionada y al servicio de las necesidades sociales, no de un puñado de grandes empresarios y altos cargos. Queremos un movimiento estudiantil fuerte. Queremos pasar, como gritaban los estudiantes del mayo del 68, del cuestionamiento de la universidad de clases, al cuestionamiento de la sociedad de clases.

La respuesta que el rector Juan Romo dio a nuestro discurso es que la universidad es democrática porque se ajusta a la Ley Orgánica de Universidades (LOU), mostrando el pobre nivel argumentativo de esta casta universitaria al servicio de su majestad. Pero ¿qué lecciones de democracia puede dar un rector que lo es por haber sido el único candidato en las dos elecciones en las que se ha presentado habiendo perdido contra el voto blanco y nulo en cada una de esas ocasiones?

¿Puede considerarse democrática una ley que establece un sistema de voto dividido por estamentos con distintos niveles de privilegio como si de un sistema feudal se tratara? ¿Es democrática una ley que fue aprobada por el gobierno de Aznar contra el rechazo mayoritario del movimiento estudiantil y la comunidad universitaria en general que se movilizo contra ella y enfrentó la represión policial? Una ley que el PSOE se comprometió a derogar pero que, como tantas promesas electorales realizadas por los gobiernos capitalistas, quedó en el olvido. La misma ley que ahora el gobierno de coalición progresista se propone, con Unidas Podemos a la cabeza de la iniciativa, seguir profundizando en su carácter neoliberal y represivo.

Efectivamente, como dijimos en nuestro discurso, no vamos a por migajas: no vamos a dejar que silencien nuestra voz ni en los órganos que deberíamos controlar los propios estudiantes, ni en los espacios de universidades democráticas y públicas. Luchamos, tal y como presentamos, por una educación accesible a los hijos e hijas de la clase trabajadora, sin matrículas impagables y sin estratificación social. La educación pública es un derecho que vamos a reclamar con uñas y dientes, a pesar de los intentos de privatizar e incluir intereses empresariales en las que aún son nuestras paredes. Luchamos por recuperar la lucha en los centros de estudio para llevarla a la calle: luchamos por poner la educación al servicio de resolver las necesidades sociales.

¡Qué viva la unión obrero estudiantil!


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