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Panorama político

União Brasil: una nueva opción por derecha para terciar entre Bolsonaro y Lula

La formación política fundada este 6 de octubre puede llegar a ser la “nueva sensación” en los círculos dirigentes capitalistas.

Jueves 14 de octubre | 08:42

La “nueva” formación política fundada el 6 de octubre surge de la fusión de dos viejos partidos del “centrão” (gran centro), esa miríada de partidos con representación parlamentaria que compone la vieja casta política del régimen brasileño.

Por un lado, la derecha conservadora del partido Demócratas (o simplemente DEM), un partido que venía en crisis como oposición durante los gobiernos del PT pero que pudo levantar cabeza como agentes del golpe institucional, cumpliendo un importante rol de liderazgo en ambas cámaras en el impulso de la agenda golpista.

Por otro lado, el Partido Social Liberal (PSL), un partido enano al que se afilió Jair Bolsonaro para disputar la presidencia, y que al calor de esa elección logró elegir la segunda bancada parlamentaria del país (solo por detrás del PT). El presidente brasileño dejó ese partido en noviembre de 2019, justo cuando le explotaba un escándalo por truchar candidaturas para el cupo femenino.

Los partidos del “centrão” han ganado posiciones durante el gobierno de Bolsonaro, ocupando puestos de dirección política como nunca antes. Los mercados tienen sed de un gobierno alineado, que impulse más reformas y ataques al pueblo trabajador, que vaya hasta el final con el proyecto económico del golpe. Un rol que no puede jugar el viejo PSDB de Fernando Henrique Cardoso, uno de los pilares del régimen constituido en 1988 después de 21 años de dictadura y que se encuentra en crisis.

En este marco, União Brasil puede llegar a ser la “nueva sensación” en los círculos dirigentes capitalistas.

Hay un factor, tal vez menos estratégico, en esta nueva formación, y tiene que ver con el reparto de los fondos que dispone el Estado para los partidos políticos. Entre las tantas medidas que buscan capear la crisis de representatividad que afecta al conjunto del régimen político desde 2013, la “cláusula de barrera” instituida desde 2019 deja afuera del reparto de fondos estatales a los partidos que no alcancen un piso electoral, que irá subiendo a cada elección. De abierta intención proscriptiva, la medida busca reducir paulatinamente las opciones políticas, afectando especialmente a los partidos de la izquierda no vinculados al financiamiento empresarial.

Es obvio que este es uno de los factores fundamentales en la formación de União Brasil. Son 158 millones de reales (cerca de 28,6 millones de dólares) lo que esperan recibir en 2022, considerando los 82 diputados sumados del PSL y DEM. Una bancada que, incluso con la inevitable desbandada de los bolsonaristas, se transformaría en una fuerza política capaz de disputar el liderazgo dentro del “centrão”.

Desde el punto de vista del contenido, la sigla no presenta la menor novedad: un partido burgués, clientelista, regionalista, dependiente de los privilegios y acceso a partidas presupuestarias que paga la población pobre y trabajadora.

Pero yendo más allá de cuestiones como los fondos estatales la cosa se complica. El secretario general de União Brasil, Antonio Carlos Magalhães Neto, dijo en varias entrevistas y también en la convención de fusión que la nueva sigla ambiciona lanzar su propia candidatura, proyectándose como el partido que tendría más fuerza para articular una tercera vía.

Medios importantes como Estadão ya se muestran complacidos con la posibilidad de escapar de la polarización entre Lula y Bolsonaro: “Será la primera vez en 20 años que la derecha reúne a tantos parlamentarios en una única agremiación”, enfatizó. De hecho la sigla tendría 82 diputados, una señal de gobernabilidad y estabilidad en un futuro gobierno sostenido en el llamado “presidencialismo de coalición”.

Hay por lo menos tres precandidatos: el exministro de Salud de Bolsonaro, Luiz Henrique Mandetta (DEM), el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco (DEM) y el presentador de TV Luiz Datena (PSL). Resulta que la incertidumbre todavía supera a la esperanza para la derecha no bolsonarista. Datena es cortejado por el PDT, Pacheco es cortejado por el PSD, ambas formaciones del “centrão”. Se dice que el candidato podría ser Sérgio Moro, lo que daría aire a las perspectivas electorales de la nueva formación. Moro está debilitado porque las condenas de Lula se dieron vuelta y por el escándalo de escuchas que hicieron pública su parcialidad como juez de la Lava Jato en esas causas. Sin embargo, su figura todavía concita a un electorado anti petista.

La formación de un nuevo partido de estas proporciones busca darle aliento a una tercera vía. Con 158 millones de reales del fondo partidario más el fondo electoral y la llegada de políticos de la derecha, habría algo concreto para que el nombre de un golpista surja para el 2022. Un verdadero sueño para la derecha: la continuación de los ataques que se intensificaron a partir de 2016 con Michel Temer y se potenciaron durante el gobierno de Bolsonaro, pero sin el excapitán y con estabilidad.

Merval Pereira, periodista de Globo, dice que União Brasil es “un partido hecho para tener una posición de protagonismo en la sucesión presidencial y en el Congreso que nacerá de las urnas en 2022”, y que podrá romper con la polarización, pero que tendrá que tener menos nombres de derecha.

Hay elementos que permiten caracterizar que hay al menos ambición para hacer de União Brasil un “súper partido” para darle más poder a un ala del “centrão”, que quiere más condicionantes frente al proyecto de Bolsonaro y busca rivalizar con el PP, que hoy es un partido fundamental para sostener a Bolsonaro, y con el PSD, para ser la base fuerte de un futuro gobierno.

El líder del DEM en Diputados, Efraim Filho (Paraíba) afirma que la apuesta es que el surgimiento de este partido dinamize los cambios de partido, y que la pérdida del bando bolsonarista sea compensada por la entrada de otros bandos, interesados en los grandes recursos de la sigla. “En la ventana, la expectativa es de que logremos un partido de esta unión, donde uno más uno sea igual a tres”, afirmó. Si el nuevo partido logra contornar las disputas regionales por la dirección, como ocurre en San Pablo y en Rio de Janeiro, podrá tener de hecho un gran peso en la disputa de 2022.

Aunque la tercera vía no gane y haya una segunda vuelta entre Bolsonaro y Lula, União Brasil podrá cumplir un importante papel para el régimen en el disciplinamiento de cualquiera que sea el ganador. De cualquier forma la nueva sigla es un paso del “centrão” en mantener sus posiciones en el nuevo régimen. En el poco probable escenario -si tenemos en cuenta las encuestas electorales- de una débil victoria de Bolsonaro, União Brasil cobraría su precio para mantener la gobernabilidad y la implementación de la agenda oficialista. En el escenario más posible que marcan las encuestas hoy, si gana Lula, además de que no existen hoy las condiciones de crecimiento económico de su gobierno anterior, la nueva sigla podrá ocupar la posición de sostén del Gobierno y garantizar que Lula cumpla las promesas que le viene haciendo a la burguesía.

De cualquier forma, Merval Pereira tiene razón, União Brasil será un nuevo e importante “player” en el juego político de este régimen degradado, proyectado para cumplir el mismo papel en el presidencialismo de coalición que cumplio el PFL (partido del que proviene el DEM) para Fernando Henrique Cardoso o que cumplió el MDB de Temer en los gobiernos del PT. Por supuesto, si no implosiona por las disputas regionales por recursos, cargos y parlamentarios antes de su regularización.






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