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ENTREVISTA

Vilma, empleada del hogar : “Este sistema capitalista nos obliga a ser esclavas, pero no lo podemos permitir”

Entrevistamos a Vilma, empleada del hogar paraguaya y compañera de Pan y Rosas, que participó en los talleres “El secreto está en la explotación” sobre los principales conceptos del marxismo para entender la explotación capitalista. Vilma nos explica su visión y reflexiones como trabajadora inmigrante.

Àngels Vilaseca

Barcelona / Trabajadora de Servicios Sociales

Miércoles 9 de junio

Desde Esquerra Diari y la CRT se lanzó un durante los meses de mayo y junio el taller “El secreto está en la explotación”. Un recorrido por los principales conceptos políticos y económicos que Marx puso sobre la mesa para entender la explotación capitalista.

Durante estos encuentros se contó con la participación de diferentes sectores de trabajadores y trabajadoras; las Kellys, trabajadoras del SAD (Servicio de Asistencia a Domicilio), repartidores de Amazon, trabajadores del sector de la educación y del “lleure”, y también trabajadoras del hogar.

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Este es el caso de Vilma, trabajadora migrante y compañera de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, con la que nos encontramos para charlar y reflexionar sobre los conceptos del taller, y sobretodo, en pensar como estos nos ayudan a entender mejor la explotación capitalista con el fin de acabar con este sistema.

ID: Buenas tardes Vilama, antes de entrar en materia ¿podrías explicarnos brevemente cómo es tu experiencia como trabajadora inmigrante y la explotación y precariedad que has vivido como empleada del hogar interna?

Hace muchos años que llegué al Estado Español, y como muchas mujeres inmigrantes tuve que trabajar como empleada del hogar interna. Un trabajo completamente esclavo, en el que trabajas las 24 horas durante los 7 días de la semana encerrada en una casa. Puedes empezar tu jornada laboral a las 7 de la mañana y acabar a las 11 de la noche entre miles de tareas como cuidar de los niños, preparar las comidas, hacer todas las tareas de limpieza, cuidar de personas mayores, etc.etc... y por las noches también tienes que desvelarte, más si tienes que atender las necesidades de una persona dependiente. En toda la semana solo podemos salir de la casa durante un día y medio, y a veces ni eso, porque te obligan a vivir en tu lugar de trabajo.

El agotamiento por tu jornada laboral, no solo es físico, sino también emocional. El hecho de estar tantos años encerrada, como si estuvieras en una cárcel, prometo que es inviable para cualquier ser humano. A mí me afectó incluso a nivel psicológico, y tuve que empezar a hacer terapia.

Actualmente sigo trabajando como empleada del hogar, pero ya no estoy totalmente como interna, y puedo librar algunas noches de manera intercalada. Salir de la situación en la que estaba y conseguir mi pequeño espacio me costó más de 9 años. Y además fue algo que conseguí luchando y defendiendo mis derechos. Aun así, sigo trabajando una jornada de más de 40 horas. De hecho, hace un mes mi visión era que con las mejoras que tenía de mis condiciones ya bastaba. Pero al haber participado en los talleres me di cuenta de que en realidad sigo estando en una situación de explotación.

ID: Habitualmente el concepto de explotación se asocia únicamente a situaciones de “abuso” como pasa, por ejemplo, con las horribles condiciones que tienen las trabajadoras internas. Sin embargo, desde un punto de vista marxista, el concepto de explotación se refiere a la apropiación del trabajo de una clase sobre otra, independientemente de las condiciones laborales. Por eso mismo, tal y como tu misma dices, actualmente tienes mejores condiciones que antes, pero aun así sigues en condiciones de explotación.

Exacto. A veces parece que por un pedacito que te dan, ya te tengas que conformar. De hecho, como el servicio doméstico de interna es un trabajo con tanta sobreexplotación, que con solo que mejoren un poco tus condiciones ya te da la sensación de que todo está bien. Pero luego a raíz de estas charlas, vas tomando más consciencia, te vas cuestionando y vas entendiendo al final hasta qué punto está mal tu situación. Te vas dando cuenta que es el sistema el que nos obliga a ser esclavos, y que no podemos permitir que siga así. En este sentido, estos talleres a mí me empoderaron, y me dieron fuerzas para seguir en la lucha.

ID: En los talleres explicamos que una de las formas que tienen los capitalistas para aumentar sus ganancias es, por ejemplo, pagando peores salarios a los trabajadores y trabajadoras, exprimiendo aún más su fuerza de trabajo y/o extendiendo su jornada laboral, lo que se llamaría como plusvalía absoluta. Una realidad muy habitual para las personas migrantes, que son a quienes les imponen las peores condiciones laborales. En este sentido, ¿cómo crees que se cruza la opresión por ser trabajadora migrante con tu situación de mayor explotación?

Cuando llegué a España, me lo pintaron como si me estuvieran abriendo la puerta, pero lo que no me dijeron, es que, ¡lo que realmente se necesitaba era mano de obra barata! Con la ley de extranjería, se aprovechan de nuestra situación de vulnerabilidad. Cuando llegas aquí te encuentras con todas las dificultades para conseguir la documentación, y con todo el chantaje que nos hacen para hacernos un contrato laboral.

La mayoría de las mujeres inmigrantes para poder conseguir los papeles tenemos que pasar por el trabajo de interna sin ningún contrato, sufriendo una explotación extrema. ¡Tengo compañeras que solo cobran 600 euros! O por ejemplo, a muchas mujeres no les dejan ni salir de la casa para poder ir a tramitar su padrón o para ir al médico. O si te dejan ir al médico, luego tienes que recuperar estas horas en tu único día de descanso. Y ni hablar, de la situación en la que se encontraron muchas trabajadoras internas durante la pandemia, en la cual sus jefes las mantuvieron encerradas durante todo el confinamiento sin posibilidad de tener ningún día de descanso para salir.

Y además, aunque ya hayas regularizado los papeles, muchas veces estas situaciones no cambian. Porque además no se permiten inspecciones de trabajo en los domicilios, así que los jefes hacen lo que quieren, y nos invalidan los pocos derechos que tenemos.

ID: Por otra parte, al igual que en la mayoría de trabajos relacionados con las tareas de reproducción, de cuidados y de limpieza, el trabajo de las empleadas del hogar lo realizan en su mayoría mujeres (entre 90 y un 95%). Vemos como la explotación también se cruza con la cuestión de género, teniendo en cuenta que al final son las mujeres las que realizan aquellos trabajos más precarios y más infravalorados. Por ejemplo, en la tercera sesión de los talleres, las Kellys también nos contaban que con las externalizaciones aumentó su sobrecarga de trabajo, teniendo que limpiar muchas más habitaciones con menos tiempo y con peores salarios. ¿Sería una situación similar a la de las empleadas del hogar?

Totalmente, todos aquellos trabajos relacionados con los cuidados y que realizamos, sobre todo, mujeres están completamente invisibilizados. Por otra parte, la situación de las empleadas del hogar que trabajan por horas limpiando sería parecida a la de las kellys. Tienen que ir a muchísimas casas en un mismo día y acaban haciendo una jornada muy larga, de mucho más de 40 horas. Por mucho que legalmente la jornada laboral sea de 8 horas al día , para muchos sectores, como a las Kellys o las empleadas del hogar, esto no es así. Por otra parte, las empleadas del hogar estamos aún peor, porque como seguimos en un régimen especial, tenemos menos derechos y garantías. Y ni hablar de las que no tienen contrato que no pueden ni acceder a un derecho tan básico como el de poder estar de baja.

Con este sistema capitalista, las mujeres trabajadoras estamos condenadas a la precariedad. Además el famoso techo de cristal que están alcanzando algunas mujeres, lo alcanzan gracias a que tienen otra mujer esclava en su casa y tiene a alguien que cuida de sus hijos/as y que hace las tareas domésticas. Entonces claro que pueden tocar el techo, mientras nosotras tenemos que seguir limpiando el suelo que ellas pisan.

ID: Exacto, ahí vemos las consecuencias de esta alianza entre el capitalismo y el patriarcado, y la intersección entre el género y la clase, en la cual vemos cómo también hay mujeres que explotan a otras mujeres. Desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas siempre defendimos que "El género nos une, pero la clase nos divide". ¿Qué opinas sobre ello?

Es así. Porque a mí me sorprende mucho cuando veo en las noticias a mujeres como Botín que hablan de feminismo, mientras que en su casa tienen otras mujeres explotadas que les limpian la casa en condiciones, seguramente, muy precarias.

ID: Por último, la última sesión de los talleres estuvo destinada a ver los procesos de organización de las trabajadoras y los trabajadores para enfrentar la explotación y acabar con este sistema ¿cómo crees que tenemos que organizarnos para combatir esta opresión y explotación hoy en día?

En concreto, para las empleadas del hogar es fundamental luchar para acabar con el Régimen especial al que estamos sometidas. Porque son las familias quienes te contratan, familias que igual tienen casas de más de 4 o 5 millones de euros, pero que te tienen trabajando como interna por apenas 700 euros al mes.

Pero el mismo gobierno es cómplice de esta explotación. Porque a pesar de sus promesas de que iban a mejorar nuestras condiciones, a día de hoy ni ratificaron el Convenio 189,que además el mismo está lleno de limitaciones. A la vez nos dejaron desamparadas durante la pandemia, donde una gran parte de las empleadas del hogar que se quedó en la calle, no pudo ni acceder al subsidio que prometieron porque no tenían ni contrato.

Por otra parte, también es fundamental que luchemos, todos los sectores juntos, contra la reforma laboral que solo precarizó aún más nuestras condiciones de trabajo, y favorecieron las externalizaciones como claramente cuentan las Kellys. Y contra la ley de extranjería, que como sabemos este gobierno "progresista" no tiene ninguna intención de derogar, lo vimos claramente en Ceuta, y con la represión que ejercen día a día contra las personas inmigrantes.






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