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VIOLENCIA POLICIAL

Violencia policial en Linares: no es un hecho aislado, es toda la institución

Las agresiones de dos policías nacionales a un padre y su hija menor en Linares generaron protestas vecinales en rechazo a lo sucedido, que terminaron siendo duramente reprimidas con cargas de los antidisturbios por las calles de la localidad.

Jaime Castán

@JaimeCastanCRT

Domingo 14 de febrero | 10:17

Estos días Linares (Jaén) ha ocupado los medios de comunicación y las redes sociales debido a la paliza que dos policías propinaron a un hombre a la salida de un bar.

Los agentes comenzaron a agredir a esta persona incluso después de haber caído al suelo, terminando inconsciente en una ambulancia. Su hija, menor de edad, trató de socorrerlo y también fue golpeada, así como algunos vecinos que trataron de parar la agresión.

Los dos agentes, ya conocidos en la localidad por acosar a chicas jóvenes y tener actitudes violentas, pasaron el sábado a disposición judicial en los juzgados de Linares, pero fueron trasladados a Jaén ante las protestas de vecinos y vecinas concentradas en las inmediaciones al grito de: “sin placa no sois nadie”.

Las protestas continuaron por las calles de Linares y fueron desplazados cuerpos antidisturbios ante la previsión de una concentración en la comisaría de policía. Se produjeron enfrentamientos entre las vecinas y vecinos con los cuerpos antidisturbios, con duras cargas policiales y disparos de pelotas de goma.

La brutalidad de la represión ha generado la indignación en las redes sociales y pone más en evidencia todavía que el caso de estos dos agentes no es un hecho aislado, sino que es un problema de toda la institución. Las cargas, disparos y detenciones fueron grabadas durante horas por los vecinos y vecinas, difundiéndose rápidamente en las redes sociales. En uno de los videos se observa a un antidisturbios disparando a bocajarro a una persona que cae inconsciente en el suelo.

Las referencias al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no tardaron en ser tendencia en las redes, exigiendo explicaciones y su dimisión. Justamente el historial de este “ministro progresista” del Gobierno está relacionado con ignorar sistemáticamente las denuncias por torturas y abuso policial que ha recibido en su despacho , especialmente contra el movimiento independentista en Euskal Herria.

También las similitudes con el caso de los jóvenes de la Altsasu sacaron de nuevo el tema a debate, donde la pelea con dos guardia civiles y sus parejas, terminó con sentencias que llegaron hasta los 13 años de cárcel para algunos de ellos.

Un caso que fue intencionadamente politizado por el sistema judicial por verse involucrados cuerpos represivos en Euskadi y que fue definido como un ataque directo a la Guardia Civil. La indignación con la brutalidad y la impunidad con la que luego actúan esos mismos cuerpos policiales ha explotado de nuevo estos días por lo ocurrido en Linares.

De nuevo, no son casos aislados de agentes concretos, sino una constante que luego además goza de gran impunidad. Cuerpos represivos que ni siquiera tuvieron depuración alguna después de la dictadura, siguen atravesados por la extrema derecha y actúan de forma sistemática y violenta al servicio de un Estado que desahucia personas, encierra y deporta a migrantes, reprime las movilizaciones y encarcela a representantes políticos, sindicalistas o artistas. La alternativa no pasa por una reforma o modernización de estos cuerpos represivos, sino por su disolución inmediata.






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