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ALERTA SPOILER

Vivienda y represión: huelga de inquilinos de 1907

Hoy les quiero hablar de un antecedente de este accionar, la huelga de inquilinos de 1907, para mostrar que la represión y la persecución a la izquierda y los sectores que reclaman por sus derechos tienen larga historia. Sobre todo porque tenemos que identificar el contenido profundamente reaccionario de este tipo de procedimientos.

Martes 3 de noviembre de 2020 | 11:41

✊ HISTORIA: LA HUELGA DE INQUILINOS DE 1907 | El problema de la vivienda y la represión - YouTube
  •  En la última semana vivimos un punto de inflexión en lo que refiere al problema de la vivienda, particularmente alrededor de los hechos de Guernica. El Estado nacional y provincial mostraron que su respuesta a los vecinos es la represión y que están dispuestos a mentir y engañar, demonizando a quienes están en la calle en defensa de la “propiedad privada” (dicho sea de paso, obtenida por los presuntos dueños durante la dictadura).
  •  En 1869 solo el 28% de los 1.737.000 argentinos vivía en ciudades. 45 años después eran el 52% de los 7.885.200...Se puede hablar de una “revolución urbana”, es decir, estamos hablando de un proceso de urbanización súper rápido, en donde grandes contingentes de inmigrantes llegaban a las ciudades que no estaban preparadas para abastecer ese nivel creciente de población.
  •  Diversos autores han analizado que al promediar el siglo XIX ya existían patrones de inversión por parte de los principales capitalistas locales en los cuales la renta de la tierra se combinaba con la especulación financiera (créditos) y la renta urbana. La lógica consistía en que para estos capitalistas, si bien la renta agraria podía representar cuantiosas ganancias, la compraventa y alquiler de propiedades urbanas representaba un rendimiento menor pero más estable.
  •  Si bien se suele asociar los conventillos a las casas abandonadas por la aristocracia tras la epidemia de fiebre amarilla de principios de siglo, ya en 1880 el 17% de estas viviendas habían sido construidas específicamente para ese fin. A su vez, producto de la densificación urbana operada durante el proceso de formación de la Ciudad de Buenos Aires se produjo un alza del valor de la tierra urbana (sobre todo en el área céntrica y barrios aledaños) que significó un aumento exponencial del valor de la misma (solo entre 1886 y 1887 aumentó entre un 30 y un 40%), generando un parcelamiento mayor de las manzanas y disminuyendo el tamaño de las construcciones (dando origen a las famosas “caza chorizo”).
  •  El estado desconoció el problema de la vivienda e ignoró a los médicos que advertían de los riesgos higiénicos y sanitarios de sostener esa situacion. Eduardo Wilde sostenía: “Así los barrios centrales, aristocráticos, ricos, lujosos y cuidados de las ciudades, no serán salubres, si en los alrededores no se observa una prudente higiene y si el capital no interviene para formar allí jardines, vía pública limpia, habitaciones aseadas, aunque pequeñas y baratas. Por egoísmo, las gentes acomodadas de las poblaciones, deben cuidar del modo de vivir de los pobres, porque la salubridad de una ciudad es un resultado de muchos factores y no un producto de la acción individual o colectiva aplicada a una sola sección, a una calle, a un barrio. .
  •  Esta situación imposible de sostener es la que da pie al desarrollo de una de las huelgas más importantes de la época. La huelga de los inquilinos de 1907, movilizó a unos 250 conventillos de la ciudad contra el aumento de los precios de los alquileres. El 19 de septiembre de aquel año, ya había 400 conventillos en huelga que alojaban a 20.000 inquilinos y a fin de ese mes ya eran 120.000 (80% del total), pertenecientes a 2.000 conventillos. Los huelguistas recibieron el apoyo de la FORA y enfrentaron feroces represiones por parte de la policía y el Estado, que persiguió y deportó a muchos huelguistas aplicando la nefasta Ley de Residencia. El rol de las mujeres en aquellas jornadas fue enorme, estando al frente de los enfrentamientos y organizando la solidaridad entre los vecinos. En algunos casos, los inquilinos lograron satisfacer completamente sus demandas, en otros se les concedió parte de lo reclamado. Donde la organización era más débil fue donde más avanzaron los desalojos.
  •  Un estudio sobre la Huelga relataba: “Cuando comenzaban las requisas, los echaban a los empujones a la calle, casi siempre sin dejarles recoger sus pertenencias. Es natural que se resistieran, que gritaran, que intentaran salvar lo poco que tenían. Pero todo cuanto había en la casa estaba condenado a ser quemado”.
  •  El desalojo estuvo a cargo nada menos que de Ramón Falcón, el oficial que había ascendido Julio Argentino Roca por su rol en la matanza de pueblos originarios de la denominada Campaña del Desierto. Falcón no solamente era profundamente racista, utilizando argumentos xenófobos contra los inmigrantes sino que fue uno de los que colaboró con el impulso de la “Ley de Seguridad Social” otra ley enormemente represiva que “corregía”, según él, los defectos de la ley de residencia: claro, no todos los obreros eran anarquistas y extranjeros, pero también había que reprimirlos. Años más tarde, en la Conferencia Internacional Sudamericana de Policía de 1920, se mostraba la misma estigmatización del “enemigo anarquista: “aquellos que hubieran participado en delitos “contra la propiedad” o estuvieran vinculados a ellos, y que incitaran a “subvertir el orden social por medio de delitos contra la propiedad, las personas o las autoridades”. Es decir, la represión fue de la mano de una fuerte campaña de demonización de los trabajadores y la izquierda.
  •  Pese al amedrentamiento policial, los inquilinos respondieron con enorme valentía y solidaridad de clase. Los obreros cocheros ayudaron a los vecinos a trasladarse por la ciudad, mientras que los gastronómicos colaboraron en la confección de comidas para los huelguistas. Las mujeres y los niños respondieron a la violencia policial con baldazos de agua hirviendo y escobazos. En aquellos hechos perdió la vida un joven inquilino, agitador de la huelga llamado Miguel Pepe, cuyo entierre fue un acto más de movilización de toda la población. En la sepultura de Miguel Pepe, se le puso una placa que decía: Víctima de la huelga de inquilinos, asesinado por la policía, y los vecinos recordaron una de sus frases: “salimos con las escobas para barrer con la injusticias del mundo”.
  •  Los discursos anti-izquierda y anti vecinos que están dando vueltas en boca de personajes nefastos como Sergio Berni tienen que ser repudiados por todos. Dejarlos pasar es envalentonar a lo más podrido del aparato represivo del estado para que demonice y persiga a los luchadores.




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