GUERNICA

Vivir despiertos: una noche en la olla de Guernica

En un informe especial de La Izquierda Diario Multimedia reflejamos la olla popular nocturna de las tierras de Guernica. Habitadas desde el 20 de julio de este año, 3.000 familias viven allí, como respuesta a la enorme crisis económica que profundizó la pandemia y que obligó a miles de trabajadores precarios a pelear por un pedazo de tierra para vivir.

Lunes 21 de septiembre | 18:32

Guernica. Vivir despiertos, una noche en la olla popular del barrio. - YouTube

Edición de video: Carlos Brown. Fotomontaje: Mariano Mancuso @mmancuso_art

Cae la noche en Guernica, partido de Presidente de Perón, zona sur del conurbano bonaerense. La invitación a retratar la olla popular del turno noche, surgió de parte de los vecinos del barrio San Martín. “Queremos que vengan a filmar cómo es la noche acá. Para que la gente vea las condiciones en las que viven las familias. Una noche acá es algo que ningún político aguantaría.” Juan espera a nuestro equipo a la entrada del barrio, y aprovecha a comprar pollo. El viento sopla fuerte, en una noche, que no fue ni de cerca de las más frías del invierno.

En una olla enorme calentada al calor de la leña, empieza a cocinarse la salsa de un guiso que lleva 11 paquetes de fideos y que le dará de comer a una manzana entera, y con suerte, a varias familias más. Al parecer de todo el grupo de pibes de la manzana, Braian es el cocinero destacado.

La olla nocturna comenzó a hacerse como todo, por necesidad. “La idea es que bueno, es que puedan comer los chicos a la noche, y se levanten me entienden, porque hay días que no comen. Hay días que se puede cocinar y días que no. A veces los días de lluvia nosotros no podemos cocinar afuera, entendes, hay chicos que no tienen para comer y nosotros los grandes nos podemos manejar pero los chiquitos no, ¿entendes?” decía uno de los pibes en fogón.

Horas antes de la entrevista, se hacía conocida la noticia de que la orden de desalojo firmada por el juez Rizzo se haría efectiva el día 23 de septiembre: “No se está durmiendo bien, porque no sabes si te van a patear la puerta, si pueden golpear a alguno uno de tus hijos, de tu familia, entonces estás constantemente pensando que no podes dormir tranquilo, tu pensamiento está solamente en el desalojo y también nos preocupamos no solamente por nosotros, sino por cada vecino que hay muchos chicos acá metidos, pero eso muchas veces no muestra la policía, lo único que muestra es si hay grandes pero a los chicos no los muestra. Si ustedes si se ponen a caminar ahora, se escuchan los chicos cómo están llorando, a veces llorando del hambre, a veces lloran que están mal o están pasando frío, pero eso no lo ve, casi nadie lo ve. Si ahora ustedes se ponen a ver los chicos, se ponen a caminar, hay muchos chicos que están pidiendo comida, por eso también que nos decidimos hacer la olla popular y de noche, porque mucho de noche no se hacía, se hacía más de día.”

En el predio hay cerca de 3000 niños y niñas que si hay desalojo quedarían en situación de calle, por ellos, sobre todo, los vecinos quieren resistir y dicen: “Hay que pelearla, lo que sí, se siente mucho a la madrugada el frío acá, y hay muchos chicos y gente que no tienen bien su casita, y entonces los que pueden ayudan con las maderas, las lonas, como se pueda ayudar a la gente.” Imaginar o escuchar como fue cuando las fuertes lluvias azotaron al predio y arrasaron con las casitas de nylon, genera un dolor inmenso.

Acá hay gente trabajadora

“Yo trabajaba en negro, cuando empezó la pandemia me echaron, que no se podía seguir laburando y entonces agarré me puse a laburar con el cartón pero tampoco se puede laburar con el cartón porque hay millones de cartoneros y no se juntaba nada. Y bueno, después salió esto del asentamiento este y yo le dije a familia que nos íbamos a venir para acá porque el alquiler ya lo podíamos pagar, el hombre nos dijo que nos teníamos que ir” dice Juan.

“Y entonces agarramos y le dije a mi señora, mi señora me dice: ¿estás seguro? y sí, pero otra no nos queda; así que bueno, ella me apoyo también y acá estamos peleando por un pedazo de tierra, algo digno, que necesitamos, tanto como yo, como muchas familias que estamos acá. Porque si no necesitaríamos, no estaríamos acá pasando frío nuestras familias, con nuestros hijos, que sabemos que si se enferman a donde vamos a sacar plata, a donde corremos, pero esto es arriesgar, arriesgarnos. Yo cuando llegué acá a la semana, se me enfermó mi señora con pulmonía, estuvo 10 días internada, los chicos gracias a dios, tuve la gente acá que me apoyaba, que me ayudaba con la comida, con los chicos. Que estén acá y vean que realmente no somos delincuentes, y realmente estamos acá porque necesitamos una tierra para vivir y para tener algo propio. En su propia persona van a poder ver que acá hay gente trabajadora” remata.

Y es que recorriendo los distintos barrios que componen las tierras de Guernica: barrio San Martín, 20 de julio, La lucha y La unión, encontramos carreros, albañiles, obreros de distintas fábricas, trabajadoras de casas particulares, niñeras, y changarines que hoy son parte del 12,4% de desocupados del conurbano, según datos de junio. Eternos precarizados y nuevos desocupados, a los que el DNU anti despidos del gobierno no protegió y hoy sufren las consecuencias. También forman parte del casi 40% de los inquilinos de todo el país que no puede pagar más un alquiler.

La intendenta tiene el corazón duro

En esta batalla librada por el derecho a la vivienda hay enemigos y aliados de estas 3.000 familias. La intendenta Blanca Cantero, del Frente de Todos, sin duda es un personaje central. Conocida por su interés en el negocio con los countries y barrios privados de la zona, no desperdició ninguna oportunidad en los medios de comunicación para aclarar su total oposición sobre la situación de miles de familias que están en el predio. No hay de su parte, hasta el día de hoy, ninguna respuesta a favor de las mujeres, niños y niñas que se encuentran padeciendo hambre y frío, en su propio partido. “Blanca nosotros te votamos” cantaban en una de las masivas movilizaciones que las familias hicieron a la municipalidad, y que terminaron con ausencia de resoluciones. Sobre el desalojo, se ubica a favor del mismo y se escuda en que es una decisión de la justicia.

La policía contra mujeres y niños

Sobre el hostigamiento policial que padecen desde el primer día, uno de los pibes dice: “Últimamente no se puede salir a comprar, salis a comprar te paran y te dicen: “no se puede ingresar con las cosas”, te sacan las cosas, te tiran las cosas, y a veces se hacen los vivos, te pegan, no solo a los varones eh, a las mujeres también, a cualquiera, o sea no tienen códigos”. Después del 60% de aumento que recibió la policía bonaerense, estas son las consecuencias. Envalentonamiento para hostigar a las familias que están luchando por un hogar. Ese es solo un ejemplo de los muchos que comentan en la ronda alrededor del fuego. “(...) si se gasta millones de pesos en la Argentina en hacer negocios, hacer carreteras, tranquilamente esos millones de pesos que se malgastaron podría haber sido la solución para un montón de argentinos, y no sólo argentinos sino también extranjeros”, dice Joni. Y sí: si en vez de dinero para las fuerzas represivas, se gastara en las necesidades reales del pueblo trabajador como salud, educación y vivienda, otra sería la historia. Con el último pago realizado a los acreedores de la deuda ilegítima, se podría haber subsanado el déficit habitacional de toda la Argentina. Pero se ve que, para el gobierno, hay otras prioridades.

El sueño de la vivienda propia y otros

“(...) viví toda la vida en la calle y no tuve nunca estudio, no sé lo que es estudio. Y bueno yo, por eso estoy también peleando por esto. Porque no quiero que el día de mañana mis hijos pasen por lo mismo que yo pase, que yo viví en la calle y todo eso.” dice Juan. Y también cuenta que le gustaría ser arquitecto. Aldo por su lado, está terminando la escuela técnica y su orientación es electromecánico. Ambos fueron parte de conectarle la luz a muchas familias del barrio. Mónica, también trabajó a la par de sus vecinos, en los sanjeos y ayudando a levantar estructuras de las casas. Todos tienen ya su rutina del día armada donde centralmente realizan todos estos trabajos. Para los barrios, sueñan poder construir una escuela, una plaza, canchitas de fútbol, una unidad sanitaria, entre otras cosas.

“Tienen el sueño de tener su casa, de que sus hijos tengan un buen pedazo de patio para jugar, ¿me entendes? porque es importante eso también para el desarrollo de los chicos, que tengan un techo propio, un lugar donde jugar, y bueno, expectativas tenemos todos yo soy joven tengo 24 años y tengo, siempre tuve el sueño, la esperanza de tener una casa” dice Joni.

Del derecho a la vivienda también parten el derecho a la educación, el trabajo y a la niñez.

Nuevas alianzas, barrios construídos solidariamente

Las familias de Guernica no están solas. Al respecto, hay una pregunta clave y es que opinan los vecinos sobre juntarse con otros trabajadores y trabajadoras que luchan. Joni contesta: “Y eso sería brutal para todos nosotros, porque haría un giro histórico acá en Argentina y si pasa en otros lados también, ¿me entendes? El pueblo unido es el pueblo unido y no hay persona de alto nivel que pueda contra el pueblo
Así que si pasaria eso sería algo que le va hacer bien a mucha gente, a mucha gente, o sea a mucha gente trabajadora.”

Jornada solidaria de organizaciones de trabajadores y la izquierda con Guernica

La alianza entre sectores del movimiento obrero, la juventud precarizada, las mujeres (colectivos como Ni Una Menos ya expresaron su solidaridad) y movimientos sociales y de derechos humanos que también se han manifestado en apoyo, es crucial. A horas de concretarse el desalojo de más de 3.000 familias, estar a disposición de las mismas para defender el derecho a la vivienda realmente puede provocar un giro histórico.

Nos despedimos después de ver como la olla se iba vaciando y los vecinos se acercaban con tuppers a retirar su ración. Parte de las historias quedarán grabadas en el fuego de la leña ardiendo en una noche helada y poco estrellada, otra parte queda como testimonio de una lucha que todavía no tiene descanso.

Fotomontaje: Mariano Mancuso @mmancuso_art
Fotomontaje: Mariano Mancuso @mmancuso_art





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