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TRIBUNA OBRERA

¿Por qué los trabajadores de Metro volvemos a la huelga el 2 de abril?

Tras poco más de un mes desde los paros durante el MWC 2016, el Comité de Empresa de Metro convoca paros para el sábado 2 de abril.

Miguel Augusto

Trabajador Metro Barcelona | @miguelaugusto70

Sábado 26 de marzo de 2016

La huelga se convoca ante la evidente falta de voluntad por parte de la dirección de Metro para alcanzar un acuerdo en un nuevo convenio colectivo.

Es posible que algunos pensaran que todo estaba solucionado, ya que desde finales de marzo poco se había hablado sobre el conflicto en el Metro de Barcelona. Incluso podría ser que algunas mentes bienintencionadas creyeran que tal y como se comprometió “la alcaldesa del cambio”, Ada Colau hubiese impulsado a los directivos de TMB a avanzar en las negociaciones. Lo cierto es que la alcaldesa desapareció tan pronto como se apagaron los focos de las cámaras de TV y los flashes de las cámaras de foto dejaron de mostrar el conflicto de Metro.

No sé si en esta ocasión la Dirección de Metro querrá negociar algo en mediación, si sé que ya han anulado las reuniones del 22 y 24 de marzo, porque, cómo dijo la alcaldesa, “con una huelga convocada, no se negocia”. Tampoco sé si el día de la mediación querrán negociar o simplemente hablar de servicios mínimos. Y, la verdad, es que estoy expectante ante la posibilidad de que la Presidenta de TMB, Mercedes Vidal, nos vuelva a mandar una carta a toda la plantilla dando “sus motivos” para ser esquiroles. No creo que esa sea práctica común entre los simpatizantes de EUiA, pero choca que la regidora de su partido en el ayuntamiento de Barcelona actúe con consignas ultraliberales. Es más, en los 17 años que llevo trabajando en Metro, es la primera vez que la Presidencia de TMB (cargo siempre político) se dirige a la plantilla en esos términos.

¿Qué más puede ocurrir en estos días? Si tomamos como ejemplo las conductas de los días previos a las huelgas durante el MWC, es evidente que debemos estar atentos a las previsiones y datos de contaminación, ya que al parecer influyen a la hora de dictar unos mínimos e incluso pueden ampliarlos en tiempo récord. Resulta curioso que el día anterior al primer día de huelga del MWC, los mediadores del Departament de Treball de la Generalitat, avanzaran que estaban recibiendo presiones para ampliar los servicios mínimos, y un “milagro atmosférico” consiguiera ese efecto. Cuanto menos es curioso.

Así mismo, es muy probable que volvamos a escuchar frases del tipo: “es una huelga desproporcionada, porque no se les está recortando ni derechos ni salario” o “son unos privilegiados que cobran de media 33000€ al año”. Ante estas frases me gustaría indicar que todos los derechos se han conquistado por medio de la movilización, sin ella no se habrían conseguido las jornadas de 8 horas, ya que nadie estaba recortando derechos, sino que la movilización conquistó ese derecho, o tampoco se habría conseguido el derecho a voto de las mujeres.

Respecto a los privilegios, llamar privilegiadas a personas que, lleguen a cobrar o no esa cantidad, se levantan cada día a las 3 de la mañana para a las 4:30 comenzar su jornada laboral, me parece de una desfachatez enorme. Privilegiados son aquellos que rara vez aparecen antes de las 9 o las 10 de la mañana por su despacho de Zona Franca para llevarse más de 100.000€ al año, beneficios sociales al margen. Privilegiados son aquellos que en su retiro político aterrizan en una empresa como TMB, ganan esos 100.000€ y además se les pagan mutuas privadas para su persona y familia, ayudas para estudios de sus hijos (no vaya a ser que la casta lleve a sus hijos a un colegio público) o planes de capitalización de incentivos, entre otras.

A estas alturas, tanto Ada Colau como Mercedes Vidal y sus asesores, deberían saber que la solución al conflicto en Metro pasa por un acuerdo de contratación que acabe con los más de 7 años de espera de los contratados para las suplencias de verano, para optar a un contrato de relevo por 4 años al 75% y tras esos cuatro años enlazar con otro contrato de las mismas características, para al fin, después de 15 años tener un magnífico contrato indefinido del 75% de la jornada.

Si pensaran esto fríamente, alejando de sus mentes ese runrún que les dice “¿cómo puede ser que, a nosotros, “la nueva política”, venga esta gente a montarnos una huelga?” y analizaran el hecho que supone que una plantilla de más de 3000 trabajadores haga huelga, principalmente para mejorar las condiciones contractuales de una quinta parte de ellos, posiblemente los adjetivos con los que definirían este conflicto estarían muy alejados de: “privilegiados” o “huelga desproporcionada”.

Si aun así consideraran que TMB, como es obvio, no es una ONG que en este caso amplíe contratos por solidaridad, la respuesta es muy simple, deberían ampliar contratos por FALTA DE PERSONAL. Falta de personal para poder cubrir con un agente cada estación durante todo el servicio o falta de personal para que las revisiones de los trenes vuelvan a la periodicidad de hace 4 o 5 años.

En cuanto al aumento salarial, la Representación de los Trabajadores acepta el 1% de aumento tal y como esgrime la Dirección de Metro como tope, debido a la limitación presupuestaria. El Comité de Empresa siempre ha solicitado que ese aumento fuese lineal, es decir, la misma cantidad para todo el mundo. Pero a pesar de eso, la Dirección actúa como trileros escondiendo datos de la masa salarial.

Pretenden hacer el cálculo sobre la masa salarial del personal de convenio, obviando que CGT tiene una sentencia favorable que dice que el 90% aproximadamente, de los contratados con cláusulas que los excluyen de convenio, deben estar dentro de él. Eso haría aumentar la masa salarial sobre la que calcular ese 1%.

No es la única ocasión que la Dirección hace caso omiso de esa sentencia, de hecho, CGT ya denunció ante inspección de trabajo el contrato como adjunto del Consejero Delegado del Sr. Pau Noy Serrano, persona vinculada al entorno de ICV-EUiA, puesto a dedo por el ayuntamiento y con contrato fuera de convenio.

Qué bonito hubiera sido, si al entrar Barcelona en Comú en el ayuntamiento barcelonés hubiese ordenado una auditoría externa que aclarase las cuentas de TMB. Pero es evidente que sólo unos pocos creemos en la utopía.






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