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SOLIDARIDAD INTERNACIONAL
Coronavirus: el imperialismo francés conduce a África al desastre
Philippe Alcoy | París

El dominio de las potencias imperialistas sobre África, incluida Francia, sólo ha hecho que el continente sea más vulnerable a las epidemias y las crisis económicas.

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Malí acaba de registrar sus dos primeros casos de Covid-19 en el país. Las alarmas se activaron de inmediato en el país. Una mujer de 49 años y un hombre de 62 años que regresaban de Francia dieron positivo. Fueron puestos en confinamiento solitario. Pero despertó la preocupación de los habitantes y las autoridades. Al mismo tiempo, Burkina Faso acaba de declarar su primera muerte por las consecuencias del Coronavirus. Aunque el número exacto de infectados es muy difícil de establecer en todo el continente (se estima que el número de casos confirmados es de al menos 720 y 20 muertos), es cierto que son inferiores a los de Europa. Sin embargo, lo que más preocupa es la falta estructural de preparación, debido al subdesarrollo de estos países, para hacer frente a una epidemia de este tipo.

Poblaciones debilitadas por el subdesarrollo estructural

En Mali, ha habido declaraciones contradictorias con respecto a la infraestructura sanitaria. En un documento, por ejemplo, sólo se incluyó un respirador artificial en todo el país; mientras el ministro de salud dice que hay 56 y 37 camas de cuidados intensivos, lo que contradice las declaraciones del primer ministro B. Cisse, quien habla de apenas veinte camas. Con respecto al alcohol en gel, el país tiene solo 500,000 litros, 59 termómetros infrarrojos y sólo 2,000 kits de prueba.

Como podemos ver, las condiciones no se cumplen de ninguna manera para enfrentar una grave crisis sanitaria. Y esta situación está lejos de limitarse sólo a Malí. Todos los países africanos se encuentran en una situación en la que los sistemas de salud no podrán responder a una emergencia como la que se está extendiendo por toda Europa. Teniendo en cuenta la proporción según el número de médicos: mientras Italia tiene 41 médicos por cada 10.000 habitantes (y viendo en qué situación dramática se encuentra el país), en África apenas hay 1 médico por cada 10.000 habitantes.

Además de los problemas estructurales con la infraestructura de salud y la falta de personal y equipo hospitalario, cabe mencionar a los millones de personas vulnerables al virus. De hecho, hay más de 24 millones de personas que viven con el VIH y, en consecuencia, tienen un sistema inmunológico débil; millones de personas también tienen tuberculosis, sin mencionar los millones de personas que están desnutridas. Todos estos factores los exponen a una posible epidemia de Covid-19 en el continente.

Dependencia económica en tiempos de crisis

Pero África no sólo está amenazada por un posible desastre sanitario; también lo está por las catastróficas consecuencias económicas vinculadas a la pandemia cuyo epicentro es hoy Europa. Según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África, el crecimiento de África para este año caerá del 3,2% al 1,8%. Además, el cierre de la economía en los principales países imperialistas ya está causando la devaluación de ciertas monedas nacionales, lo que tendrá consecuencias directas en el pago de los vencimientos de las deudas nacionales. La desaceleración de la economía china también tendrá consecuencias para la demanda de materias primas africanas.

Vemos que el subdesarrollo de África está exponiendo millones de vidas a la emergencia sanitaria que enfrenta el planeta. Pero este subdesarrollo africano no es el resultado de la "casualidad" o las "leyes naturales". Es el resultado de años, siglos, de dominación colonial e imperialista, de los cuales Francia ha sido, y sigue siendo, uno de los principales actores. El puñado de potencias imperialistas que dominan el planeta ha mantenido al continente africano en completo subdesarrollo a través del despojo sistemático de sus recursos naturales; de la explotación de la fuerza laboral de sus poblaciones; de la asociación con las clases dominantes locales completamente reaccionarias a merced de los intereses de los capitalistas extranjeros; mientras mantienen un control feroz sobre los explotados en sus países.

Una crisis de salud agravada por la presencia imperialista

Dijimos que Francia ha jugado y juega un papel muy especial en el mantenimiento de esta situación perjudicial para los trabajadores, los campesinos y todos los oprimidos africanos. No contento con el despojo de los recursos naturales africanos, el imperialismo francés mantiene una presencia militar permanente en varios países del continente. Precisamente para garantizar el control de las materias primas necesarias para las multinacionales francesas, pero también para asegurar el dominio de las regiones geopolíticamente estratégicas que enfrentan a otros poderes. Así, entre la presencia permanente con bases militares y misiones como "Barkhane" en el Sahel, Francia despliega más de 9000 soldados en África, especialmente en el territorio de sus ex colonias.

Los movimientos de independencia africana -cuando no fueron saboteados desde el interior por agentes del imperialismo francés- no cuestionaron en absoluto la dominación económica, política y militar de la antigua potencia colonial francesa. Por el contrario, la política colonial tenía como objetivo, entre otras cosas, evitar que los territorios colonizados se volvieran económicamente autónomos y se desarrollen. De esta manera, la independencia sólo significaba "la libertad del esclavo para morir de hambre", y las naciones independientes seguían siendo completamente dependientes frente a Francia.

Uno de los mecanismos de esta sumisión, fueron las deudas con instituciones internacionales como el Banco Mundial o el FMI o directamente con el antiguo país colonizador. En el caso de Francia, podemos mencionar el "sistema de francos CFA" (Comunidad Financiera Africana) que permite a París tener un control directo sobre las monedas nacionales de sus antiguas colonias. Se trata una moneda común, similar al euro, utilizada por varias de las ex colonias.

De esta manera, frente a la epidemia que amenaza a África, vemos que el imperialismo francés no es de ningún modo parte de la solución sino, por el contrario, una parte integral del problema. Son los años de dominación y sumisión de los países africanos lo que los hace más vulnerables a las crisis que los amenazan.

La presencia militar francesa y de otras potencias imperialistas en el continente merece una mención especial. Esta presencia militar permanente no sólo es una fuente de arbitrariedad, crímenes, violencia, violencia de género y sexual, humillación; es además, en el contexto actual, que puede convertirse en una fuente de contaminación para las poblaciones locales. De hecho, Yibuti confirmó la semana pasada su primer caso de Covid-19, se trataba de un miembro español de una misión militar. ¿Cuánto tiempo falta para que los soldados desplegados en Francia lleguen infectados en una de sus misiones en el extranjero, contaminando a la población local?

Es por esta razón que debemos exigir más que nunca la retirada de todas las tropas francesas de África y todos los territorios donde están desplegadas para proteger los intereses de las grandes fortunas, que son los mismos responsables de la destrucción de los hospitales en Francia y que expone a millones de personas a los peligros de la epidemia.

El movimiento obrero francés también debe exigir la cancelación de la deuda de los países africanos. Estas deudas ya han matado a suficientes personas en el continente.

En la propia Francia nos enfrentamos a una crisis muy grave en la gestión de la epidemia. Si bien millones de personas están confinadas, otras se ven obligadas a trabajar para producir bienes de baja prioridad en este momento. Mientras que los hospitales carecen de máscaras, gel, respiradores, camas y personal. Si los hospitales y las industrias estuviesen bajo el control de los trabajadores se podrían imponer condiciones higiénicas para proteger la salud de los trabajadores y se transformaría la producción para responder a la crisis sanitaria. Este podría ser un primer paso para construir la solidaridad internacional y que ningún país carezca de equipos necesarios para hacer enfrentar la epidemia.

 
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