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NUEVO PRESIDENTE
El Día I de la “Revolución de la Alegría”

El nuevo Presidente asumió en un Congreso semivacío y con un discurso de frases hechas. Cantó y bailó en el balcón de la Casa Rosada. La alegría que encubre el ajuste que vendrá. A la tarde juraron los CEOs de su gabinete. Los empresarios festejaron. Los interrogantes que opacan la alegría.

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El balcón de la Casa Rosada está asociado en la historia nacional a grandes acontecimientos, de esos que dejan huella. Juan Domingo Perón, Raúl Alfonsín o Leopoldo Fortunato Galtieri fueron algunos de los protagonistas de momentos claves de la política argentina desde ese lugar. Nos referimos al 17 de octubre de 1945, a la expulsión de los Montoneros de la Plaza de Mayo, al anuncio a los ingleses de que “si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”, o a la sentencia de que “la casa está en orden” del ex presidente radical, entre otros momentos dramáticos de la historia argentina.

Sin embargo, ayer se abrió un nuevo ciclo de la política nacional, acompañado también de un nuevo estilo. Desde el famoso balcón la nueva Vicepresidenta Gabriela Michetti entonó no el himno nacional ni un sentido discurso, sino las letras de Gilda, “No me arrepiento de este amor”. Por su parte, Mauricio Macri, además de bailar, gritó "los amo, amo este país y los amo a cada uno de ustedes... gracias, gracias, gracias".

Esa fue una de las postales que dejó el Día I de la “Revolución de la Alegría” que había anunciado el ahora presidente tras la primera vuelta electoral del 25 de octubre.

La escena fue tras la jura en el Congreso Nacional y la polémica recepción de los atributos de mando en Casa Rosada, después de una larga tensión con la ex presidenta por el traspaso, que tuvo entre sus consecuencias la jura de Macri en un Congreso semivacío. Entre uno y otro lugar, miles de simpatizantes del nuevo gobierno, en su mayoría de clase media, lo acompañaron al grito de “sí, se puede”.

En la primera de esas instancias, Macri había hablado de unidad, diciendo que "puede sonar increíble después de tantos años de enfrentamientos inútiles”, y dijo que “queremos el aporte de todos, de la gente que se siente de derecha y de la que se siente de izquierda, de los peronistas y de los antiperonistas, de los jóvenes que están en la edad de la transgresión y de los mayores”.

PROmetió también que “vamos a cuidar a todos, el Estado va a estar donde sea necesario para cada argentino, en especial para los que menos tienen. Vamos a universalizar la protección social, para que ningún chico quede desprotegido, vamos a trabajar para que todos puedan tener un techo con agua corriente y cloacas, y urbanizar las villas, para normalizar las vidas de miles de familias".

Aunque el discurso fue mucho más corto de lo que habituaba Cristina Fernández, Macri también tuvo tiempo para PROmeter “pobreza cero”, y dijo que necesitamos generar trabajo, ampliar la economía, aprovechar los enormes recursos naturales y humanos. Vamos a cuidar los trabajos que hoy existen, pero sobre todo, a producir una transformación para que se multipliquen las fuentes de trabajo”.

Entre la “Revolución de la Alegría” y la realidad que viene

Después de cantar y bailar, el nuevo equipo de gobierno saludó en el Palacio San Martín a las delegaciones extranjeras que arribaron al país para participar de la asunción. Previamente, Mauricio había anunciado entre líneas un giro en política internacional, más amigable con los países imperialistas y el capital financiero internacional. “Tenemos una visión nueva de la política, somos hijos de este tiempo y tratamos de comprenderlo sin prejuicios ni rencores (…) por supuesto que sostendremos todos nuestros reclamos soberanos y nuestros valores, sin que ello impida un normal relacionamiento con todos los países del mundo". El énfasis está puesto en esto último y, por eso, entre otras cosas, ya comenzó la negociación con los fondos buitres.

Avanzada la tarde, Macri le tomó juramento a su gabinete, que anuncia que estamos frente a un nuevo gobierno atendido directamente por los grandes dueños del capital. “Está por jurar el gabinete con más representantes directos del gran capital de la historia nacional”, anticipaba desde Twitter Christian Castillo, y así fue.

Entre otros, juraron por los santos evangelios o las sagradas escrituras Ricardo Buryale de la Confederación Rural Argentina, Juan José Aranguren de Shell, Francisco Cabrera ex CEO de distintas empresas, Pablo Avelluto ex gerente de Editorial Planeta y responsable de negocios de Torneos y Competencias, entre otros ex-CEO, representantes del campo y políticos reciclados que serán parte del nuevo gabinete junto a hombres de las finanzas como Alfonso Prat Gay o Rogelio Frigerio, representantes de los intereses empresariales en la educación como Esteban Bullrich, y otros.

Quien celebró semejantes nombramientos fue la poderosa Asociación Empresaria Argentina (AEA), que en un comunicado sostuvo que “la asunción del ingeniero Mauricio Macri como Presidente de la Nación (...) brinda una oportunidad única para que entre todos trabajemos por un país mejor (…) en el que el empresariado tenga “un papel central para lograr que se multipliquen las fuentes de trabajo”.

Dime quién celebra y te diré quién eres. Si más arriba nos referimos a las PROmesas, vienen con esto a la memoria los temas que Macri no mencionó en su discurso del mediodía en el Congreso. Omitió revelar su plan económico, ocultando lo que viene: devaluación, baja de retenciones a las patronales del campo, arreglo con los fondos buitres, suba de tarifas. Todo esto, mientras la inflación ya se disparó y en muchas empresas ya comenzaron las luchas contra los despidos. Tampoco parece haber sido casual el “olvido” de hablar sobre las paritarias o las tantas veces prometidas modificaciones en el impuesto al salario. Deja un interrogante sobre cómo será la relación con el “movimiento obrero organizado”.

Quizás la “revolución de la alegría” haya tenido ayer su día más feliz, o será que la fiesta será para unos pocos. Desde Twitter, Nicolás del Caño denunció que “en 45 minutos Mauricio Macri ocultó sus principales políticas: devaluación y tarifazos. Nos pide ´unidad´ para que pase el ajuste. No puede haber ´unidad´ entre los ajustadores y los ajustados. La crisis la tienen que pagar los capitalistas”.

Por su parte, Myriam Bregman decía desde la misma red social que “Macri habló de AMOR, no lo sintieron así los reprimidos del Barrio Papa Francisco y el Indoamericano. Macri es Macri”. Como denunció el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, los derechos humanos fueron los grandes ausentes del discurso de Macri.

Por otro lado, cuando Macri hizo referencia al respeto por las instituciones, hay que entender que las mismas no son neutrales. La “justicia independiente” y la ley que “debe ser respetada”, no auguran nada bueno para los trabajadores en manos de la casta oligárquica de jueces amigos del poder. A su vez, cuando prometió acabar con la corrupción, baste señalar que lo escuchaba atentamente Fernando Niembro. Tal vez la “amenaza” iba dirigida hacia algunos de los que se van, no a los amigos, aunque Cristina Fernández no se dio por aludida y dijo ayer que no pudo “ver nada de la asunción”. Un grupo de militantes la despidió en el aeropuerto, rumbo a Santa Cruz, al grito de “vamos a volver”.

Mauricio dijo ayer también que “vamos a darle más prestigio y valor a la vocación docente, a darle más prestigio y valor a quienes deciden dedicarse a ella”. Veremos en poco tiempo si el elogio a la vocación anticipa un ataque a los docentes “vagos” que van a la huelga por sus derechos. Será una paritaria testigo.

Tras un día largo, el presidente cerró con clase su primer día en el Poder Ejecutivo con la participación en una función especial en el Teatro Colón, que reunió a los integrantes de su gabinete, funcionarios y figuras del espectáculo.

Los interrogantes que opacan la alegría

El ajustado triunfo en el balotaje, la carencia de peso propio en los sindicatos, el rol desafiante del kirchnerismo que lo dejó asumir frente a un Congreso semivacío, y la predisposición de la clase trabajadora a no retroceder en sus condiciones de vida frente a un panorama de ajuste, abren interrogantes sobre la situación.

Eso explica en parte la cautela y el pragmatismo de Macri para anunciar sus planes de gobierno. Ayer la Bolsa de Comerció bajó un 1,47%, y algunos analistas lo atribuyeron a la falta de anuncios concretos sobre política económica en el discurso inaugural. Sin embargo, el gran capital intenta hacer negocios y sostener al gobierno aportando financiamiento y liquidando granos del campo. Así conseguiría el gobierno entrante algunos de los dólares que necesita con urgencia.

Pero esos dólares no conseguirán que la alegría del Día I y las PROmesas se hagan realidad. Comienza un plan de ajuste, y desde el otro lado un plan de resistencia. Este sábado, un importante encuentro del sindicalismo combativo de la Zona Norte del Gran Buenos Aires se reunirá en la ex Donnelley para coordinar las luchas. Terminan las promesas, empieza la realidad.

 
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